Con la firma conjunta del fiscal General, Juan Manuel Delgado, y la fiscal Adjunta, Bettina Croppi, se presenta hoy al Jurado de Enjuiciamiento la acusación formal contra los tres fiscales que investigaron el crimen de Nora Dalmasso. El escrito tiene más de 70 páginas y la clave está en que, teniendo a la vista con claridad indicios para sospechar del parquetista Roberto Bárzola, nunca lo investigaron.
El trabajador estuvo en la casa el día en que apareció sin vida el cuerpo de la víctima. Lo convocaron como testigo. Cuando declaró en esa condición incurrió en contradicciones con su jefe. Tampoco eso fue suficiente para escrutar sus movimientos. A la postre, el ADN encontrado en el cuerpo de la víctima lo convirtieron en el principal sospechoso, con alto grado de probabilidad de haber sido el autor del abuso sexual y homicidio de Nora Dalmasso. El paso del tiempo hizo que se declarara prescripto el hecho, aunque esa situación es analizada ahora en el Tribunal Superior de Justicia.
La familia inclusive pidió que se profundice sobre esa pista. La acusación formalizada por Delgado y Croppi incluye citas y recortes de diarios y medios digitales de Buenos Aires al respecto.
El presunto mal desempeño y negligencia grave -figuras por las cuales se formuló la acusación- de Di Santo, Miralles y Pizarro se habría configurado porque no cumplieron con los estándares mínimos de una investigación penal. No se les exige ahora que hayan hecho algo extraordinario.
La pesquisa sobre Barzola no era ajena a la discusión, incluso pública y mediática.

La eventual responsabilidad es pareja sobre los tres magistrados, a decir de la acusación, a pesar de que estuvieron al frente de la causa en distintos momentos y plantearon diferentes hipótesis. Cuando un fiscal se aparta, quien lo reemplaza debe analizar toda la causa desde cero, debe existir una revisión completa. De ahí que, a pesar de que el primero en investigar fue Di Santo y fue quien más tiempo estuvo en el caso, la posible negligencia y mal desempeño abarcan por igual a sus sucesores.
Ese es otro hito de la acusación presentada ante el Jury. El ejemplo, por oposición, es Pablo Jávega. Después del juicio absolutorio al viudo, Marcelo Macarrón, el fiscal revisó minuciosamente todos los cuerpos del expediente y las pruebas. A partir de ese barrido pidió el ADN que terminó en la imputación del parquetista Barzola. La prueba genética aparece irrefutable.
Ninguno pidió licencia
Desde que el Jury resolvió la apertura del proceso, los tres fiscales continúan en funciones. Podrán hacerlo, inclusive durante el debate oral que culminará con el veredicto del Jurado.
Ninguno pidió licencia y tampoco fueron suspendidos.
Si son sobreseídos, continuarán en sus respectivos cargos. Caso contrario, serán destituidos.
A partir de la formalización de la acusación en el día de hoy, tienen 10 días hábiles para ejercer su defensa.
Cumplido ese plazo, el 12 de marzo el Jury podría fijar la fecha de audiencia. Es decir que el juicio podría desarrollarse en la segunda quincena del mes próximo. Hay que recordar que Delgado tiene mandato como fiscal General hasta el 31 de marzo. Si el debate se extiende más allá de esa fecha seguirá Bettina Croppi, hasta asumir como procuradora penitenciaria general en la estructura creada recientemente.