“Me ató las manos y me tapó la boca”: la sobreviviente de Barrelier dijo que nadie le avisó que el fiscal lo liberó a los 20 días
Habló por primera vez la joven que en mayo de 2025 logró huir semidesnuda y atada de la misma vivienda de barrio Cofico donde todo indica que Claudio Barrelier asesinó a Agostina Vega. La Justicia lo imputó por privación ilegítima de la libertad, lo dejó preso solo 20 días y nunca le informó a la denunciante que había quedado libre. El expediente sigue activo.
Con la voz distorsionada para proteger su identidad, la mujer que sobrevivió al ataque de Claudio Gabriel Barrelier el 5 de mayo de 2025 rompió el silencio este lunes. Tenía 20 años entonces y logró escapar de la vivienda ubicada en Del Campillo 878, del barrio Cofico de Córdoba capital: la misma casa donde, un año después, el imputado habría asesinado a Agostina Vega.
El relato reconstruye con precisión el mecanismo del ataque. La joven contó que esa noche acompañó a Barrelier hasta su domicilio y que, cuando ingresó, el hombre cerró la puerta desde adentro. "Yo no tenía miedo, pero presentía algo", declaró. Según su versión, Barrelier comenzó a moverse por la vivienda con un cigarrillo en la mano, en actitud que ella describió como nerviosa. Luego sacó un arma de fuego.
"Me hace sentarme en el sillón y me pregunta a quién le había pasado mi ubicación y quién sabía de esto. Le dije que nadie, y me dijo: 'Dame el celular'. Yo le dije que no se lo iba a dar", relató la víctima. La situación escaló rápidamente: Barrelier la obligó a acostarse en la cama y le exigió que se desvistiera. Ante la pregunta de la joven sobre el porqué de esa exigencia, él respondió, según el relato, que unas personas que supuestamente iban a llevar dinero debían verla "bien".
"Estaba desesperada, llorando. Le dije que podría ser su hija, que por qué me estaba haciendo todo esto. Me dijo: 'Quedate tranquila, que yo no te voy a hacer nada'", recordó la sobreviviente. Con una pistola en una mano y una cinta adhesiva nueva en la otra, Barrelier usó un cuchillo para abrir la cinta. "Me ató los pies, me ató las manos y me tapó la boca con cinta", describió.
La posibilidad de escapar se abrió por un descuido: los pies no habían quedado bien sujetados. "Salí corriendo. Justo había un grupito de chicos que me ayudaron. Me dieron una remera porque yo salí en bombacha, casi desnuda", contó. Les pidió que llamaran a la Policía porque el agresor estaba armado y tenía todas sus pertenencias dentro. "Tenía miedo de que me hiciera algo, de que se cruzara", dijo.
Cuando llegaron los efectivos, Barrelier negó cualquier vínculo con ella. "Él decía que no me conocía, que no sabía quién era, que era mentira", afirmó la joven. Tras ser trasladada al Polo de la Mujer, se realizó un allanamiento en la vivienda. "Encontraron mis zapatillas, la calza y un buzo. Pero el celular no lo encontraron. Ni el cuchillo ni la pistola encontraron", señaló.
La Justicia lo liberó a los 20 días. Nadie le avisó.
La causa quedó en manos de la fiscalía a cargo de Iván Rodríguez, que imputó a Barrelier únicamente por privación ilegítima de la libertad. El 26 de mayo de 2025, tras solo 20 días de detención y el pago de una fianza de cinco millones de pesos, el imputado recuperó la libertad. El expediente siguió activo: Barrelier continuó presentándose mensualmente ante la fiscalía a firmar que cumplía con las condiciones impuestas, incluso durante el mes de mayo de 2026.
La sobreviviente aseguró que en el momento de la denuncia pidió expresamente ser notificada si Barrelier quedaba en libertad. Esa notificación nunca llegó. "Yo ni sabía que había salido. Me llamaron a declarar, me retuvieron el celular, y de ese día no supe más nada del caso", dijo. Se enteró de su excarcelación recién la semana pasada, cuando vio en los noticieros que Barrelier había sido detenido por el femicidio de Agostina Vega.
La víctima nunca fue informada de la liberación del agresor pese a haberlo solicitado, en aparente contradicción con la recientemente aprobada ley Joaquín, que reconoce derechos a las víctimas en la provincia de Córdoba.
La falla no fue solo procedimental. La imputación por privación ilegítima de la libertad dejó fuera otras figuras que el relato habilitaba: coacción agravada por el uso del arma de fuego y abuso sexual, al menos en grado de tentativa. Ninguna de esas calificaciones fue contemplada en la causa.
"Podría haber sido yo"
Al enterarse de que Agostina Vega había entrado a la misma vivienda de Del Campillo 878 donde ella misma estuvo atrapada, la sobreviviente resumió en pocas palabras lo que el expediente no pudo prever. "Podría haber sido yo. Ella no tuvo la misma suerte que tuve yo en salir", dijo.
La decisión de hablar públicamente, con todos los riesgos que eso implica -"No voy a mentir que ahora también tengo miedo"-, tuvo una motivación concreta: "Yo creo que si hablo ahora es porque quiero que se haga justicia por esa nena".
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