La investigación por el femicidio de Agostina Vega ingresó en una nueva etapa tras el hallazgo de sus restos en un descampado de barrio Ampliación Ferreyra. Mientras continúan los rastrillajes para completar las pericias, la fiscalía aguarda los resultados preliminares de la autopsia y analiza la modificación de la imputación que pesa sobre Claudio Barrelier, único detenido en la causa.
Hasta el momento, el acusado continúa internado en el Hospital Modular de Bouwer por indicación médica luego de que profesionales de salud detectaran ideas suicidas durante las evaluaciones realizadas tras su detención.
El audio con el que intentó despegarse
En paralelo, se conoció un audio que Claudio Barrelier envió a Gabriel Vega, padre de Agostina, antes de que los investigadores encontraran el cuerpo de la adolescente. En ese mensaje intentaba despegarse de la desaparición y aseguraba que colaboraba con la búsqueda. “No tengo nada que ver, al contrario, yo también estoy dando una mano, estoy ayudando en todo lo que más puedo”, afirmaba.
A lo largo del audio, el acusado reconstruía su propia versión de los hechos y aseguraba que la joven había llegado hasta las inmediaciones de su vivienda para pedir ayuda con el pago del remís. “Agostina me llama por teléfono diciendo que necesitaba un favor, que no sabía dónde era mi casa. Llego hasta ahí, faltaba plata para pagar el taxi, la ayudo a pagar”, relataba.
Barrelier también insistía con la hipótesis del supuesto auto rojo, una versión que sostuvo durante varios días ante familiares y ante la Justicia. Según su relato, luego de caminar unos metros junto a la adolescente, un vehículo se detuvo en el lugar y ella se retiró con otra persona. “Cuando veníamos caminando para la puerta de mi casa, frena un auto rojo, se sube y se va. Yo después de ahí no tengo más contacto con ella y no sé más nada”, sostenía.
En otro tramo del mensaje manifestaba su desconcierto por haber quedado bajo sospecha. “Entonces no entiendo por qué me quedo pegado yo con todo esto”, decía. Incluso cuestionaba que la familia lo señalara públicamente mientras, según afirmaba, él estaba colaborando con la investigación.
Sin embargo, el avance de la causa comenzó a derrumbar esa versión. Las imágenes de cámaras de seguridad, los registros telefónicos y distintos elementos incorporados al expediente fueron debilitando la hipótesis del auto rojo y fortaleciendo la sospecha de que Agostina nunca abandonó con vida el entorno de la vivienda de barrio Cofico.

Finalmente, la estrategia defensiva de Barrelier terminó cediendo frente a las pruebas acumuladas por la fiscalía. Días después, el propio acusado reconoció que la adolescente que aparece en las imágenes ingresando a su casa era efectivamente Agostina, un punto que hasta entonces había sido negado por su entorno y por su defensa. Ese reconocimiento se convirtió en uno de los elementos centrales de una investigación que ahora busca determinar cómo ocurrió el crimen y si existieron otras personas involucradas en el hecho.
El remisero que la llevó por última vez
Ariel, el remisero que trasladó a Agostina hasta barrio Cofico la noche de su desaparición, se convirtió en la última persona ajena al entorno de Claudio Barrelier que la vio con vida. Días después del hallazgo del cuerpo de la adolescente, relató el fuerte impacto emocional que le dejó haber participado involuntariamente de las últimas horas de la joven.
“Ha sido una tristeza, una amargura. Es algo que me va a quedar marcado para toda la vida”, expresó. Conmovido por el desenlace del caso, agregó: “El hecho de saber que estás trasladando a una persona, a un angelito, hasta un lugar donde se iba a apagar su vida es bastante duro pensarlo”.
Según relató, fue el propio Barrelier quien abonó el viaje cuando Agostina llegó al lugar. Recordó que el acusado tenía gran parte del rostro cubierto y que la situación le llamó la atención cuando intentó pagar una suma menor a la correspondiente. “Le dije que faltaban casi 2.000 pesos. Ahí le busqué la cara para que me diera una explicación. Me dijo que era todo lo que tenía y recién ahí pude verlo bien”, contó.
Al día siguiente, cuando comenzaron a difundirse las imágenes de la adolescente desaparecida, Ariel la reconoció de inmediato. Su vínculo previo con la familia fue determinante para aportar información clave a la investigación. “Automáticamente me di cuenta de que era la nena que yo había llevado”, recordó.
Ariel declaró formalmente ante la Policía el lunes al mediodía, mientras que Barrelier fue detenido recién el martes por la noche. Para el conductor, esa demora generó incertidumbre en un momento crítico de la búsqueda. “Para mi forma de ver se demoraron mucho”, afirmó. “Soy papá y creo que yo ni esperaba a la Policía, iba directamente”, agregó al recordar aquellos primeros días de la investigación.
Garzón y Rodríguez, bajo la lupa
Tras conocerse los antecedentes de Claudio Barrelier, distintos sectores de la oposición y referentes políticos comenzaron a cuestionar el desempeño de los fiscales Iván Rodríguez y Raúl Garzón en causas vinculadas al acusado.
En el caso de Rodríguez, las críticas se centran en la investigación iniciada en mayo de 2025, cuando una mujer denunció haber sido privada ilegítimamente de la libertad en la vivienda de barrio Cofico donde luego se registró el último ingreso de Agostina Vega. El expediente permaneció abierto durante más de un año sin llegar a juicio ni obtener una resolución definitiva.
Los cuestionamientos apuntan a que, pese a la gravedad de los hechos denunciados y a las similitudes que hoy se observan con el caso Agostina, la causa continuó su trámite sin una definición judicial.
Por su parte, Raúl Garzón quedó bajo observación por algunas decisiones adoptadas durante los primeros días de la investigación por la desaparición de Agostina. Entre los principales cuestionamientos aparece la demora en los allanamientos realizados en la vivienda de barrio Cofico y el tiempo transcurrido hasta la detención de Barrelier, concretada el martes por la noche, tres días después de la denuncia presentada por la familia.
También surgieron críticas vinculadas a la activación del Alerta Sofía y a la estrategia de comunicación desplegada durante la búsqueda. Algunos sectores sostienen que la difusión de la alerta y determinadas medidas investigativas podrían haberse implementado con mayor rapidez.
Las críticas se intensificaron luego del hallazgo del cuerpo de Agostina y derivaron en pedidos para que se analice la actuación de ambos fiscales. Mientras tanto, desde el Ministerio Público Fiscal defendieron el trabajo realizado y remarcaron que todas las decisiones fueron adoptadas en función de las pruebas incorporadas a la causa.
Ni Una Menos apuntó contra las fallas del sistema
Desde el colectivo Ni Una Menos Córdoba también manifestaron fuertes críticas tras el hallazgo del cuerpo de la adolescente y cuestionaron el funcionamiento de los mecanismos de protección y búsqueda. La organización consideró que el caso expuso fallas graves en la respuesta institucional frente a una denuncia por desaparición de una menor de edad.
Josefina Rodríguez, referente de la organización, sostuvo que hubo errores en la aplicación de los protocolos de búsqueda y cuestionó la respuesta estatal. “Es con mucho dolor y con mucha bronca lo que nos sucede cuando llegamos al peor de los finales, cuando podemos identificar que se llevaron mal todos los pasos desde el principio”, expresó.
La dirigente remarcó que el femicidio de Agostina representa el desenlace más extremo de una cadena de violencias que, según afirmó, muchas veces no son atendidas a tiempo. “Sabemos y lo recordamos siempre: el femicidio es la forma más extrema de violencia dentro de la violencia machista y de la violencia de género”, señaló.
Además, aseguró que “la justicia llega muy tarde” y advirtió sobre el impacto del desfinanciamiento de las políticas públicas destinadas a prevenir la violencia de género. “Ya es tarde cuando la Justicia llega a encontrar un cuerpo. En otros casos ni siquiera se encuentra. Llega muy tarde”, sostuvo.
Rodríguez también recordó que Claudio Barrelier ya había sido denunciado previamente por un hecho de violencia de género y consideró que ese antecedente debió haber encendido señales de alerta. “Estamos hablando otra vez de una persona que ya había sido denunciada por violencia de género”, afirmó.
Por otra parte, cuestionó la demora en la activación de los mecanismos de búsqueda. “En este caso sí se demoró el inicio de la búsqueda de Agostina y el inicio del período de la Alerta Sofía. La Policía tiene que tomar la denuncia inmediatamente y no puede poner restricciones ni excusas para no iniciar un protocolo de búsqueda”, remarcó.
Una colecta para ayudar a la familia
Mientras continúa el avance judicial del caso, un grupo de remiseros impulsó una campaña solidaria para colaborar con la familia de Agostina. “Ellos viven de una rotisería y hace días que no trabajan. La situación es bastante delicada”, explicó Ariel. Según relató, la iniciativa surgió entre compañeros del rubro que conocían a Miguel Heredia, abuelo de la adolescente y también exremisero.
El objetivo es ayudar a afrontar los gastos que atraviesa la familia desde la desaparición y posterior hallazgo del cuerpo de Agostina. “Con lo poquito que sea, todo suma”, sostuvo Ariel al difundir la propuesta solidaria.
La colecta se realiza a través del alias MIGUEL069, correspondiente a una cuenta a nombre de Miguel Heredia, abuelo de la adolescente. Actualmente, familiares, vecinos y allegados continúan acompañando a la familia en medio del profundo dolor provocado por el femicidio.