A UN AÑO DE LAS ELECCIONES

Milei enfrenta el examen de la economía y las tensiones en La Libertad Avanza

El presidente empezó a jugar la reelección mientras intenta sostener el rumbo económico, reunir apoyos en el Congreso y resolver la reforma electoral. La discusión por las PASO, los cruces públicos y el posicionamiento de Patricia Bullrich anticipan una campaña que ya se metió de lleno en la agenda del Gobierno.

Javier Milei en España con apósito en el cuello Foto: AFP

La cuenta regresiva hacia las elecciones presidenciales de 2027 ya empezó en la Casa Rosada. Aunque falta un año para que los argentinos vuelvan a las urnas, Javier Milei comenzó a ordenar su estrategia alrededor de la reelección, en un escenario que combina dificultades económicas, negociaciones políticas complejas y diferencias cada vez más visibles dentro del oficialismo. La campaña se anticipó a los tiempos formales y convirtió en temas urgentes cuestiones que el Gobierno necesita resolver antes de entrar de lleno en la disputa electoral.

El presidente no se cansa de repetir que la continuidad de su programa económico permitirá dejar atrás las dificultades actuales y abrir una etapa de crecimiento. Sin embargo, el desafío consiste en que esa promesa se traduzca en mejoras concretas para los hogares. La desaceleración inflacionaria representa uno de los principales argumentos de la administración libertaria, pero el costo de vida, el empleo y el consumo siguen condicionando las expectativas sociales y pueden convertirse en factores decisivos cuando llegue el momento de evaluar la gestión.

La inflación continúa siendo uno de los indicadores centrales para medir el desempeño del programa económico. Aunque los registros están muy por debajo de los niveles que marcaron el final de 2023, la persistencia de aumentos mensuales mantiene la presión sobre los presupuestos familiares. Para el Gobierno, el objetivo es consolidar la estabilización sin que las dificultades de la transición erosionen el respaldo político que necesita para avanzar hacia un segundo mandato.

A ese escenario se suma una recuperación desigual. Mientras la energía, la minería y parte de la actividad agropecuaria muestran un horizonte más favorable, sectores como la industria, el comercio y la construcción enfrentan mayores dificultades. Esa diferencia plantea un dilema central para la Casa Rosada: los resultados de algunas actividades pueden mejorar los indicadores generales, pero no necesariamente generan una recuperación extendida del empleo y los ingresos.

La evolución de la economía real será determinante para el oficialismo. La promesa de que el ajuste abrirá una etapa de prosperidad necesita resultados visibles antes de que la campaña presidencial domine la agenda. Milei debe sostener la expectativa de una recuperación futura mientras una parte de la sociedad todavía enfrenta fuertes dificultades en su vida cotidiana. En ese equilibrio se juega buena parte de la discusión económica de los próximos meses.

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Apoyo en la Docta

En ese marco, Córdoba continúa siendo un distrito favorable para Milei, aunque los indicadores de opinión pública muestran algunas señales de desgaste. Según una encuesta de Dialogía, realizada entre el 11 y el 16 de octubre sobre 700 casos, el presidente registra un 44,9% de aprobación de gestión, frente a un 54,8% de desaprobación en la provincia. La evaluación de su administración convive con una imagen personal positiva del 46,3%, que lo ubica segundo entre los dirigentes nacionales medidos, detrás de Patricia Bullrich. En el plano electoral, Milei alcanza un 48,2% de potencial de voto. Santiago Martínez Luque, director de la consultora sostuvo que “sin dudas Córdoba es el distrito donde mejor está el presidente”.

El escenario también muestra una ventaja frente a Axel Kicillof en una eventual segunda vuelta presidencial. Ante esa hipótesis, el mandatario obtiene el 47,9%, contra el 34,4% del gobernador bonaerense. La encuesta también indagó en los fundamentos del respaldo al Gobierno: el 46,2% está de acuerdo con que la administración nacional hizo a los ciudadanos “más libres” y que el Estado “no debe regular tanto la economía”. A su vez, el 47% considera que la recesión “es una etapa que pasará” y que hay que seguir apoyando a Milei. No obstante, el 52,1% coincide con la afirmación de que el presidente “está destruyendo el Estado para beneficiar al sector privado”.

Las PASO y el desafío de Bullrich

La discusión por las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) se convirtió en otro frente de la estrategia electoral. El Gobierno busca eliminarlas o suspenderlas, pero necesita reunir los votos en el Congreso y negociar con aliados que tienen intereses propios. La definición condiciona el armado de las alianzas para 2027.

En ese tablero aparece Bullrich, que comenzó a defender un perfil propio y a plantear la necesidad de ampliar los acuerdos políticos. Como jefa del bloque de LLA en el Senado, ocupa un lugar institucional relevante y capacidad para intervenir en las negociaciones. Sus declaraciones sobre la necesidad de consolidar el proyecto más allá de los nombres propios también abrieron interrogantes sobre su futuro político.

Bullrich dejó abierta la posibilidad de competir por la presidencia, aunque no anunció una candidatura. Su posicionamiento agrega una variable a la estrategia de Milei: cómo administrar el crecimiento de una dirigente con peso propio que acompaña al Gobierno, pero busca preservar autonomía. El desafío que plantea Bullrich introduce una incógnita en un espacio cuya conducción Milei considera indiscutida.