Psicología en redes: la delgada línea entre divulgar y ejercer sin formación
Ansiedad, apego, narcisismo y vínculos se volvieron parte del lenguaje cotidiano en redes sociales. Una psicóloga advierte sobre los riesgos de consumir respuestas rápidas sobre salud mental y explica cómo distinguir divulgación de una intervención profesional. El caso del influencer Laureano Gieco reavivó el debate.
Las redes sociales se convirtieron en uno de los principales espacios donde las personas buscan respuestas para entender lo que sienten. Ansiedad, depresión, autoestima, vínculos, apego y narcisismo son algunos de los conceptos que pasaron del ámbito académico y profesional al lenguaje cotidiano, muchas veces de la mano de influencers que comparten experiencias personales o recomendaciones sin contar necesariamente con formación en psicología.
La polémica se reavivó luego de que el influencer Laureano Gieco, conocido por sus contenidos sobre vínculos afectivos, anunciara el lanzamiento de un libro sobre relaciones y comportamiento emocional. El material, titulado “Soñé con vos”, aborda temas como los vínculos, el deseo, el rechazo, la validación y el ego a partir de un supuesto “experimento social” que Gieco aseguró haber realizado durante dos años.
El anuncio ocurrió después de que la influencer Agustina Darré relatara públicamente una situación que, según contó, había vivido con Gieco. A partir de su publicación, alrededor de 30 mujeres se contactaron con ella para compartir testimonios sobre experiencias que aseguraron tener en común con el influencer. Entre los relatos apareció además una misma frase utilizada por Gieco para intentar establecer vínculos: “Anoche soñé con vos”.
La controversia se amplió entonces más allá del contenido del libro y puso el foco en las formas en que Gieco aborda las relaciones y en el lugar que ocupa como creador de contenido frente a temas vinculados con la conducta y las emociones. El influencer respondió que las situaciones relatadas formaban parte del experimento en el que trabajó durante dos años y que el libro incluiría conversaciones, datos, errores y contradicciones surgidas de esa experiencia.
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Sin embargo, el anuncio generó cuestionamientos ya que el influencer no cuenta con formación profesional en psicología y, aun así, aborda contenidos vinculados con la salud mental. Además, Gieco fue blanco de críticas por el presunto uso de inteligencia artificial en la elaboración del libro.
Una línea difícil de distinguir
La licenciada en psicología Lorena Cerutti señaló que la masificación de estos discursos en redes puede generar confusión en quienes buscan respuestas sobre su salud mental. “Puede llegar a ocurrir que no se pueda distinguir con claridad que aquello que se está diciendo es científico, está avalado por la profesión, la rigurosidad científica o simplemente es alguien que quiere contar algo y, de acuerdo a su práctica, lo hace como propio y como valioso”, explicó.
La especialista señaló que la psicología despierta interés porque las personas suelen identificarse con conceptos vinculados al sufrimiento psíquico. Sin embargo, advirtió que muchos de esos términos tienen por detrás investigaciones, desarrollos teóricos y conocimientos específicos que no pueden reducirse a una explicación breve en redes sociales. En ese sentido, remarcó que la divulgación de contenidos psicológicos no es necesariamente un problema, pero sí lo es cuando se confunde. “No todo lo que circula en nombre de la psicología es psicología, del mismo modo no todo consejo puede convertirse en una intervención terapéutica”, sostuvo Cerruti.
La búsqueda de soluciones rápidas
Uno de los factores que, según la psicóloga, favorece la expansión de este tipo de contenidos es la lógica de inmediatez propia de las redes sociales. Frente a problemáticas complejas, las plataformas ofrecen respuestas rápidas, accesibles y fáciles de consumir. “Se instalaron como valores culturales, encontrar respuestas mágicas y rápidas a problemáticas profundas, se ha convertido en algo de tendencia”, explicó.
Cerruti consideró que esta dinámica puede favorecer a “proliferar respuestas destinadas a aliviar el sufrimiento”, mientras que los procesos profesionales requieren tiempo, formación y un análisis particular de cada situación. La especialista diferenció así el contenido que puede servir para informarse o generar identificación del tratamiento de una problemática de salud mental. Según explicó, una persona puede encontrar en redes una descripción con la que se siente identificada, pero eso no significa que pueda establecer por sí misma un diagnóstico ni determinar qué tratamiento necesita.
La preocupación aumenta cuando los contenidos están dirigidos a personas que atraviesan situaciones de especial vulnerabilidad. Para Cerruti, una persona en una crisis psicológica necesita un abordaje particular y no cualquier recomendación puede resultar adecuada. La formación profesional permite desarrollar herramientas específicas para escuchar, diferenciar situaciones y determinar qué tipo de intervención corresponde en cada caso. “Nosotros estamos entrenados para escuchar distinto, estamos formados en esa escucha, durante mucho tiempo y con muchas particularidades”, señaló.
Según Cerruti, una intervención realizada en un momento inadecuado o sin considerar las características de la persona puede incluso generar un efecto perjudicial. Por eso, consideró que “no es equivalente recibir orientación de un profesional formado que consumir un video de una persona que simplemente habla sobre psicología”.
Cómo reconocer a un profesional
Cerruti recomendó que, antes de recurrir a una persona que ofrezca atención psicológica, se verifique que cuente con título universitario y matrícula profesional. “Los profesionales que trabajan en la psicología tenemos una matrícula nacional o provincial, y eso determina que estás habilitado para ejercer”, explicó. Además, advirtió que “es un delito ejercer la profesión ilegalmente”.
La psicóloga también señaló que existen disciplinas y prácticas que utilizan el término “terapia” sin pertenecer necesariamente al campo de la psicología. Por eso, consideró fundamental conocer quién ofrece el servicio, qué formación posee y cuáles son los alcances de la práctica, mientras que las redes sociales pueden funcionar como espacios de información y divulgación, pero no reemplazar una consulta profesional cuando existe un padecimiento que requiere atención.
El caso de Gieco volvió a poner en discusión un fenómeno que excede a un influenceren particular: la creciente circulación de discursos psicológicos en redes sociales y la dificultad de establecer dónde termina la divulgación y dónde comienza una práctica que requiere formación y habilitación profesional.
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