RADICALISMO AL PALO

UCR Córdoba: Mestre arma frente opositor a De Loredo, exige internas y rechaza su candidatura “natural”

Sectores opositores a De Loredo redoblan la presión por internas en la UCR Córdoba y cuestionan su liderazgo rumbo a 2027. Vuelve a agitarse la judicialización, mientras el deloredismo sostiene que los mandatos “no están vencidos” y que hay plazo hasta el 30 de junio para convocar.

Mestre junto a sus aliados alfonsinistas en Más Radicalismo Foto: cedoc

La tensión interna en la UCR de Córdoba vuelve a escalar y amenaza con ingresar en una fase de mayor roce. Sectores enfrentados al liderazgo de Rodrigo de Loredo avanzan en una movida para exigir la convocatoria a elecciones internas con fecha y cronograma definidos. Pero, sobre todo, buscan abrir una discusión de fondo con miras al 2027, en medio de un clima enrarecido por la fuga de dirigentes —por goteo, por ahora— hacia el universo libertario.

Con Ramón Mestre a la cabeza, la oposición interna trabaja en una foto política amplia que reúna a distintos espacios —Confluencia, Identidad Radical, Córdoba Abierta y la Tercera Vía, entre otros— para mostrar volumen y plantarse frente a De Loredo. La jugada implica desconocer la centralidad que el exdiputado intenta consolidar como candidato “natural” a gobernador e insistir en el reclamo de internas para renovar autoridades, clave para futuras alianzas en 2027.

“¿Quién lo eligió candidato de la UCR?”, es la pregunta que empieza a repetirse en los sectores críticos. Frente a este escenario, la exigencia de internas se convierte en una herramienta de presión directa sobre el referente de la alianza de poder que conduce la UCR con tonada.

Desde el entorno de Mestre aseguran que han sido los únicos en plantear formalmente la convocatoria. “Nosotros hemos sido los únicos que hemos planteado la interna; los otros presentaron un documento, pero no tienen integrantes en el Comité Provincia. En las actas figura el pedido tanto en la reunión de febrero como en la de marzo”, advirtieron. El mestrismo insiste en fijar de inmediato un calendario electoral.

Sin embargo, el poder deloredista dilata la definición. Aunque el presidente del partido, Marcos Ferrer, y aliados deslizaron la posibilidad de votar el 7 de junio, la fecha se cayó y quedó en la nada. En ese escenario, dirigentes del riñón del exdiputado aclararon que “no están vencidos los plazos” para convocar: el mandato vence el 30 de septiembre y hay margen hasta el 30 de junio.

“Dicen que el Mundial no va a frenar la actividad del partido. ¿Cuál actividad?”, retrucan desde la oposición, donde denuncian parálisis y falta de debate interno. Con este argumento, también le facturan a Ferrer haber anunciado la interna para luego postergarla, mientras ahora —según acusan— fogonea una prórroga de mandatos.

La escalada no termina ahí. La amenaza de judicialización vuelve a aparecer como carta de presión. “Se la vamos a judicializar. Y si no lo hacemos nosotros, lo harán otros sectores”, advirtió un boina blanca de Confluencia, en alusión directa a la Tercera Vía. El planteo asoma como una carta a jugar estratégicamente y podría cobrar volumen si se concreta la foto opositora.

Otros movimientos

De igual modo, desde la Tercera Vía, que integran el intendente de Mina Clavero, Luis Quiroga, Dante Rossi y Juan Jure, volvieron a reclamar la elección interna. “No hay excusas para dilatar. La conducción tiene que surgir del voto y no de acuerdos entre pocos”, lanzó Quiroga en Río Cuarto. Con el foco en 2027, recalcó: “El radicalismo no puede seguir yendo detrás de otros. Tiene que recuperar protagonismo y liderar una alternativa en Córdoba”.

En paralelo, Identidad y Conducta Radical —referenciada en Carlos Becerra, Martín Lucas y Jorge Sappia— reunió a su dirigencia en Huerta Grande con un mensaje hacia la interna: priorizar el partido por sobre los proyectos personales. “Vamos por la recuperación del partido con la mirada puesta en 2027”, remarcaron. Pero, también, plantearon un rechazo explícito a cualquier acercamiento con Javier Milei.

“El camino es la recuperación de la herramienta —el partido y sus ideas—, tomando distancia de los malos gobiernos que sufrimos. No podemos estar ni con el ajuste nacional ni con el feudalismo provincial”, enfatizaron en un documento.

¿Señal de alarma?

No obstante, el conflicto no se limita al calendario de internas. La sangría de dirigentes —por ahora en goteo, pero ruidosa— hacia LLA suma tensión. Casos como los de Gabriel Abrile y Ana Laura Vasquetto en Río Cuarto —tras una foto con el referente libertario Gabriel Bornoroni— generaron fuerte malestar, incluso con pedidos de desafiliación y devolución de sus bancas de concejales.

Hay que hacer un torniquete, porque esto nos desangra”, graficó un dirigente opositor, que impulsa una postura más dura frente a quienes migran o coquetean con el espacio libertario. Sin embargo, esa posición choca con la cautela del oficialismo partidario.

Desde la cúpula sostienen que no hay pedidos formales de expulsión contra dirigentes como Soledad Carrizo, Federico Zárate (quien tuvo su foto con Karina Milei) o el propio Abrile. “No es el Comité Provincia el que toma esas decisiones, sino el Tribunal de Disciplina”, aclaró Alejandra Ferrero, quien precisó que el único planteo formal es contra Emiliano Paredes, intendente de Tanti que integró la lista de Juan Schiaretti.

A pesar de ello, en la oposición crece el malestar por lo que consideran una “doble vara” de De Loredo.  Algunos recuerdan antecedentes de denuncias por “inconducta” de Jorge Allievi contra el exdiputado, Carrizo y Marcelo Cossar que no prosperaron y advierten que el Comité Provincia podría constituirse como impulsor de sanciones si no aparecen presentaciones formales, como ocurrió con Myrian Prunotto.

En la cúpula

En medio de este mar de fondo, el Comité Provincia trató una intimación judicial vinculada al núcleo impulsado por Dante Rossi. “Se resolvió rechazarlo porque no cumple los requisitos formales”, explicó Ferrero, quien anticipó una reunión presencial en los próximos días. También se buscará activar el Tribunal de Disciplina, hoy sin funcionamiento. “Los mandatos no están vencidos, estamos en plazo para convocar cuando se defina”, retrucó la deloredista ante la movida opositora.

Por otro lado, desde el entorno de Mestre relativizan la fuga de dirigentes. “Se van a caer solos”, lanzó un dirigente. Y fustigó: “El país hoy es un desastre. De lo único que se habla en todas las mesas es de corrupción, de (Manuel) Adorni, de ANDIS, de los choreos. Mientras la gente se caga de hambre”.

Con miras a 2027, el radicalismo cordobés exhibe un nuevo pico de tensión, atravesado por disputas de liderazgo, diferencias estratégicas y una sangría que divide aguas. Si la oposición logra una foto de unidad, será una señal de presión sobre De Loredo, quien conserva el control interno con su alianza Generación X. En juego no sólo está la conducción partidaria, sino el rumbo político de la UCR en Córdoba y su capacidad de construir una alternativa competitiva hacia 2027.