UTN Córdoba quiere reconvertir a limpiavidrios en jardineros

La universidad pública, el Municipio y la empresa Kazaró pusieron en marcha un piloto de formación con salida laboral concreta. El modelo apunta también a los "naranjitas" y a otras situaciones de informalidad urbana.

UTN, limpiavidrios y una salida laboral Foto: Cedoc

La Universidad Tecnológica Nacional Facultad Regional Córdoba lanzó un programa piloto de formación e inserción laboral destinado a trabajadores limpiavidrios, en articulación con la Secretaría de Políticas Sociales y Desarrollo Humano de la Municipalidad de Córdoba, FUO Formación en Oficios y la empresa Kazaró Soluciones Integrales de Limpieza.

El decano de la UTN Facultad Regional Córdoba, Federico Olivo Aneiros, planteó el marco institucional de la iniciativa: "La universidad pública no puede mirar los problemas sociales desde la tribuna. Tiene que involucrarse, aportar soluciones y generar oportunidades concretas para quienes necesitan reconstruir un proyecto laboral y de vida".

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La iniciativa apunta a generar una vía de salida del trabajo informal en la vía pública a través de capacitación técnica, acompañamiento socio-laboral y vinculación directa con el empleo formal. El programa también tiene en perspectiva atender situaciones similares vinculadas a los "naranjitas" y otras problemáticas del trabajo urbano informal.

Formación en jardinería, con énfasis en hábitos laborales

El contenido central del piloto es la formación en mantenimiento de espacios verdes y jardinería, organizada en tres etapas: nivelación y hábitos laborales, capacitación técnica y práctica certificada en entornos reales de trabajo.

El programa tendrá una duración de 48 horas distribuidas en 16 encuentros, con grupos reducidos de entre 8 y 12 participantes. El esquema incluye acompañamiento socio-laboral a lo largo de todo el proceso.

Según el documento técnico del programa, "el gran valor de esta propuesta no radica únicamente en enseñar jardinería, sino en construir hábitos básicos de empleabilidad que muchas veces la exclusión y la calle terminan deteriorando". Puntualidad, comunicación, trabajo en equipo, presentación personal y seguridad laboral integran el esquema pedagógico.

El sector privado, pieza clave del modelo

La empresa Kazaró Soluciones Integrales de Limpieza no actúa como simple financiadora: asumirá un rol activo en la incorporación de mano de obra surgida del programa. Es decir, los egresados de la capacitación tendrán una salida concreta al mercado formal de trabajo.

Esa articulación entre universidad, Estado municipal y empresa privada es uno de los ejes centrales del diseño del programa. La participación del sector privado le aporta viabilidad y continuidad a un esquema que, de lo contrario, dependería exclusivamente del financiamiento público.

"Cuando una ciudad decide ordenar una problemática social, también tiene la responsabilidad de generar alternativas reales de integración. Ahí la universidad, el Estado y el sector privado tienen que trabajar juntos", sostuvo el decano.

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El programa se lanza en un momento en que la regulación del trabajo informal en la vía pública está en el centro de la agenda municipal y provincial. La actividad de los limpiavidrios, al igual que la de los "naranjitas", generó en los últimos meses discusiones en el Concejo Deliberante y en la Legislatura provincial sobre cómo encuadrar estas situaciones desde el punto de vista normativo.

La UTN eligió involucrarse en ese debate no desde la regulación, sino desde la formación. El argumento institucional es que cualquier política de ordenamiento de la vía pública necesita, para ser efectiva, una alternativa real para quienes trabajan en esas condiciones.

El piloto está diseñado para personas en situación de alta vulnerabilidad social y laboral, con una metodología pensada para trayectorias marcadas por la informalidad y la exclusión del mercado formal de trabajo.

La UTN Córdoba ya tiene experiencia en programas de vinculación con el medio productivo. Este caso es diferente porque el "medio productivo" no es la industria tecnológica ni las pymes del sector formal, sino personas que trabajan en condiciones de máxima precariedad.

Los resultados del piloto, que se desarrollará con grupos de entre 8 y 12 participantes, determinarán si el modelo puede convertirse en una política de mayor escala.