INSEGURIDAD

Villa Belgrano: vecinos mostraron daños a vehículos y apuntan a “naranjitas” cada vez más violentos

La presencia irregular de cuidacoches en el noroeste de la ciudad genera reclamos por exigencias de dinero, episodios de tensión y hechos de violencia. Advierten que el problema se profundiza sin respuestas claras y se preguntan si basta con ordenar la actividad.

Puntazos en un vehículo Foto: Cedoc

La situación con los naranjitas en el barrio Villa Belgrano parece estar por llegar a su punto límite. En los últimos días, vecinos denunciaron extorsión, agresión y hasta daño de vehículos de quienes se negaban a pagar lo demando de manera ilegal. 

Se contabilizan hasta tres cuidacoches por cuadra que cobran por estacionar en la vía pública sin estar identificados como integrantes de cooperativas autorizadas. La situación se concentra principalmente sobre avenida Gauss, calle Neper y avenida Laplace y se agrava durante la noche.

Cobraron dentro de un local gastronómico

El malestar se expresa en hechos concretos que se repiten con frecuencia. Uno de los episodios más llamativos ocurrió días atrás, cuando un naranjita ingresó a un local gastronómico de la zona, que cuenta con estacionamiento privado, y comenzó a cobrarle a los clientes por dejar sus vehículos en ese espacio. La situación escaló y finalizó cuando empleados del comercio lo retiraron del lugar.

Naranjitas ilegales: le cobran hasta $30.000 mensuales a los trabajadores del Sanatorio Allende

Según relatan vecinos, el cobro no responde a ningún criterio unificado. Algunos cuidacoches cobran “a voluntad”, mientras que otros exigen montos fijos que, durante la noche, llegan hasta los $5.000 e incluso $10.000.

Además, advierten que varios de ellos permanecen en la zona desde hace más de dos años, mientras que otros llegaron luego de haber sido retirados del parque Sarmiento. “Es una pena que el barrio esté tomado por los naranjitas. Hay algunos que son muy buenos, pero otros están drogados y borrachos. Son violentos”, relató un vecino.

Qué dice la representante del Centro Vecinal

Sofía Gnappi, integrante del Centro Vecinal de Villa Belgrano, explicó a Perfil Córdoba que “los naranjitas se ubican en Av. Gauss, Neper y Av. Laplace. Los únicos que corresponden a una cooperativa, son unos pocos que están cerca del Sanatorio Allende”. Por otra parte, aclaró que “muchos de los naranjitas fueron detenidos, pero después vuelven”, y sostuvo que la Policía interviene solo cuando recibe llamados, ya que de lo contrario no actúa.

Gnappi apunta a los naranjitas que se ubican sobre avenida Gauss, entre el restaurante Italy y el hotel IDA: “ese grupo es el más violento. Exige pagos, amenaza a automovilistas y daña vehículos. Tenemos muchísimos comentarios de víctimas. Nos llegan testimonios hasta de gente de otros barrios que vienen a Villa Belgrano y pasan por la misma situación que nosotros”. 

Otra vecina de calle Gay Lussac, agrega: “el otro día me intentaron cobrar por estacionar en la puerta de mi casa. Si no se controla la situación, va a seguir escalando. Los días de partidos o eventos en el Kempes, está imposible”.

A estas situaciones se suman quejas vinculadas a la actividad escolar. Vecinos denunciaron que, en época de clases, los naranjitas cobran a padres que se detienen apenas unos minutos para dejar a sus hijos en el colegio Carmen y en el colegio Alemán, incluso por estacionamientos breves.

La problemática vuelve a poner en agenda la situación de los naranjitas en la ciudad de Córdoba. Durante 2025, más de 300 cuidacoches fueron detenidos. En lo que va de 2026, un naranjita rompió un automóvil con una varilla de hierro, mientras que otros dos fueron detenidos por intento de robo y por exigir dinero, respectivamente.

Algunos vecinos defienden a los Naranjitas

¿Todos los naranjitas son iguales? Vecinos y automovilistas coinciden en que no. Sin embargo, múltiples notas de Perfil Córdoba dan cuenta de denuncias que los vinculan con robos y daños a vehículos en distintos puntos de la ciudad. Conductores aseguran que, tras estacionar, comienza lo que describen como “la peor pesadilla”.

Mientras tanto, en barrios como Villa Belgrano, vecinos y conductores conviven a diario con una problemática que sigue sin una respuesta clara y sostenida, y que vuelve a encender el debate sobre cómo ordenar el uso del espacio público y garantizar seguridad en la vía pública