Alarma en el arte: la herencia generacional de colecciones provocaría baja de precios
El traspaso de las grandes fortunas de los baby boomers a sus herederos abre un interrogante para el mercado del arte: qué ocurrirá con las colecciones acumuladas durante décadas. Mientras bancos y casas de subastas calculan el volumen de activos en juego, una nueva generación de compradores modifica las reglas, privilegia el arte contemporáneo y digital y desplaza el centro de gravedad del negocio internacional hoy.
Como vimos en la nota del sábado pasado, las obras de arte pueden ser motivo de robo, reventa y todo tipo de negocios oscuros. Pero también son garantía de inversión y, en el caso de grandes obras, un activo siempre actualizado y en alza. Esto genera un círculo virtuoso que se ha transformado en fondos de garantía financiera.
El mercado de arte norteamericano es uno de los más poderosos del mundo, al punto que las cotizaciones globales dependen de sus movimientos y también de las predicciones sobre futuras conductas. Dos artículos recientes advierten sobre la transferencia de riqueza artística entre generaciones: de los baby boomers ricos (nacidos entre 1946-1964, en la explosión de natalidad luego de la Segunda Guerra Mundial) y sus herederos (hijos y nietos). El volumen de dinero en juego es un billón de dólares (ver columna adjunta).
Según Felix Salmon de Bloomberg: “Tan solo 2005, los baby boomers estadounidenses gastaron 7 billones de dólares (equivalentes a dólares de 2026), según McKinsey. Veinte años antes, en 1985, sus predecesores de la Generación Silenciosa habían gastado apenas 3 billones de dólares (equivalentes a dólares actuales). El gasto en arte se aceleró a medida que los ricos se hacían más ricos, se mudaban a casas cada vez más grandes entusiasmados en derrochar. (…) En 1946, había unas 150 galerías de arte en Nueva York, según un informe de Rand de 2005. Esa cifra se duplicó en 1961 y volvió a duplicarse a principios de la década de 2000. En Los Ángeles, el número de galerías pasó de casi cero en 1957 a más de 400 en 2005.”
Esta explosión en la oferta de arte también se refleja en la cantidad de artistas: “En 1988, la base de datos de precios de Artnet, que registra las ventas de artistas en subastas, incluía a 8300 artistas, entre ellos prácticamente todos los grandes maestros. Para 2012, la cifra ascendía a 90.275”. Pero para Marion Maneker de Puck esas cifras son dudosas: “La cifra generalmente aceptada para estimar el tamaño del mercado del arte –alrededor de 60 mil millones de dólares al año– se refiere a la rotación. A ese ritmo, se tardarían más de 15 años en vender el contenido de las colecciones existentes, si no se vendiera nada más en el mercado. Para mover tal cantidad de arte en 10 años, se requeriría que el gasto en el mercado del arte aumentara sustancialmente durante la próxima década o que los precios de las obras de arte vendidas cayeran sustancialmente.” Y esto preocupa a los bancos, la cartera de estos clientes también proyecta sus capacidades financieras.
Maneker también agrega: “las cifras –específicamente esa cifra de un billón de dólares– son el resultado de conjeturas basadas en investigaciones de terceros. Una empresa llamada Altrata estima que las más de 150.000 familias que califican como personas con un patrimonio neto ultra alto (Uhnwi, por sus siglas en inglés) poseen activos por valor de 30 millones de dólares o más que se transferirán en los próximos 10 años. «Según una estimación conservadora de que el 5% de las transferencias de patrimonio de las Uhnwi están relacionadas con arte y objetos de colección –la misma estimación que utilizamos para el patrimonio total de arte y objetos de colección de las Uhnwi–”, afirma el informe en su sección de metodología, “se proyecta que aproximadamente 992.000 millones de dólares en arte y objetos de colección se transferirán durante la próxima década». Pero qué tipo de arte y objetos de colección comprende esa cifra es una incógnita.” Pero puede ser arte o artículos de lujo, o trastos para para venta en plataformas comerciales como eBay.
Ante la incertidumbre sobre el exceso de oferta y la posible caída de los precios, vale la observación de la aseguradora británica Lockton que publicó en enero pasado: “en los últimos años se produjo un giro hacia los artículos de lujo. Christie’s y Sotheby’s, las dos casas de subastas líderes en el mundo, registraron aumentos sustanciales en sus ventas de artículos de lujo en 2025, incluyendo relojes, bolsos, joyas y automóviles de colección, entre otras clases de activos. Christie’s reportó un aumento del 17% en su facturación en el último año, hasta alcanzar los 795 millones de dólares, mientras que Sotheby’s registró un aumento del 22%, hasta los 2.700 millones. Si bien los baby boomers impulsan la oferta, pierden influencia sobre la demanda. Los compradores millennials y de la generación Z priorizan cada vez más a los artistas contemporáneos, digitales y con presencia social”.
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