El riesgo de la mora en las fintech
El incremento de la mora crediticia de las familias es sin dudas el dato que más entra en contradicción con el crecimiento que muestran los datos del EMAE. La mora ya llega a 12% de la deuda total en las entidades financieras, y llega a 25% en las entidades no financieras, es decir las fintech y diversos créditos no bancarios al consumo.
El incremento del crédito al consumo, que recuperó rápidamente sus niveles después de la devaluación, fue sin dudas un importante sustento para el crecimiento económico en rubros electrodomésticos y de automóvil. Estos sectores tuvieron un fuerte impulso y movieron una parte de la economía urbana que compensaba un poco lo que ocurría en la industria, el comercio y la construcción, con reducciones considerables respecto de 2023. A medida que crecían los créditos, también iban recuperándose los salarios hasta mitad de 2025, fecha a partir dela cual se abre una brecha muy grande. Por un lado, los salarios reales se estancan, y por otro lado las tasas de interés para las tarjetas de crédito y créditos personales empiezan a trepar hasta niveles de 90% anual. Frente a salarios que venían aumentando a un ritmo de 30% anual, el peso del crédito se empezó a sentir en los hogares, y de esa forma la mora se hizo cada vez más visible.
La amplitud que tomó desde fines de 2025 y la velocidad a la cual crecen los créditos incobrables tienen como contracara la pérdida de ganancias de los bancos. El ROA (Return on assets) cayó a niveles históricamente bajos en 2025, alcanzando un promedio de 0,6% en los últimos 6 meses cuando este suele estar más cerca del 5%. Eso es así porque nadie presta dinero para no cobrarlo, por si faltara aclararlo. Y tampoco se debe pensar que cuando presta 100 en 12 cuotas de 30, el banco recuperó lo prestado a la cuarta cuota pagada, porque la plata prestada no es del banco, sino del ahorrista.
¿Esto quiere decir que esa trayectoria nos lleva a una crisis bancaria de amplitud? Ciertamente no, si interviene el Estado. Ya se sabe que los bancos están tomando medidas puntuales, que el gobierno ya planteó la inquietud y que el tema de la mora aparece en el último informe del FMI. Pero obviamente, lo que aparece en el horizonte es la socialización de las pérdidas y la privatización de las ganancias. El Banco Nación sacó un crédito por el cual se podía refinanciar un crédito de cualquier entidad financiera y no financiera hasta 100 millones de pesos por una tasa de 75%. Si bien la tasa sigue siendo problemática, la propuesta del BNA termina saneando los balances de los bancos privados y las fintech, al hacerse cargo de los morosos e incobrables.
La situación de las fintech es particularmente sensible. Los usuarios de estas son jóvenes, trabajadores informales, mujeres en mayo proporción, que piden crédito en esas plataformas porque no tienen otra opción. En estas, las tasas de interés son mucho más elevadas, los requisitos menores a los que piden los bancos, y las tasas de mora terminan siendo mucho más elevadas. Como en otros aspectos, se termina generando una diferenciación entre los trabajadores formales y bancarizados, que tienen acceso a créditos con mejores cuotas, descuento en tarjetas de crédito, pero también que pueden tener las ventajas de las fintech en el caso necesario. Del otro lado, el trabajador informal no tiene otra opción que endeudarse a las tasas que les proponen las plataformas.
No obstante, sería un error pensar que entidades financieras y no financieras son compartimentos estancos. Muchos usuarios son compartidos, es decir que se toma deuda en bancos y en las fintech, muchas veces cuando los bancos ya no quieren prestarle al empleado formal. Pero, por otro lado, las fintech no pueden tomar depósitos y por lo tanto piden prestado a los bancos para prestar a sus usuarios. Eso es lo que explica que las tasas de las fintech son más elevadas que las tasas bancarias: intermedian entre los bancos y los sectores informales de la economía. La conclusión lógica es que la situación de las billeteras virtuales, que es más frágil que la de los bancos, no puede dejar de llamarnos la atención, dado que ambos tipos de entidades están imbricadas. Si bien el sector fintech es aún ínfimo en relación al sector bancario, y sus aciertos en términos de renovación tecnológica y por llegar a población no bancarizada son importantes, no debería escaparnos que su crecimiento las convirtió en un riesgo para el sistema financiero, y que eso mismo hace necesario regular el sector.
*Economista.
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