“El RIGI no recibió proyectos para exploración en el Mar Argentino”: la deuda pendiente del boom petrolero
Aunque el régimen movilizó grandes inversiones vinculadas a Vaca Muerta, oleoductos y GNL, todavía no logró atraer proyectos para explorar hidrocarburos en el mar. Juan José Carbajales, director de Paspartú y especialista en oil and gas, advierte sobre el contraste entre el boom del shale y una frontera offshore que sigue sin despegar.
El Gobierno volvió a poner a los hidrocarburos en el centro de su estrategia para convertir a la Argentina en un gran exportador de recursos naturales. En ese camino, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) aparece como una de las principales herramientas para acelerar desembolsos de largo plazo.
Sin embargo, hay un segmento que hasta ahora quedó al margen de esa ola de inversiones: la exploración offshore en el Mar Argentino.
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Juan José Carbajales, especialista en oil & gas y director de la consultora Paspartú, puso el foco en ese contraste luego de que el presidente Javier Milei destacara que la Argentina avanza hacia convertirse en una potencia exportadora de recursos estratégicos y atribuyera parte de ese proceso al nuevo régimen de inversiones.
El RIGI permitió movilizar proyectos vinculados con Vaca Muerta, oleoductos y gas natural licuado (GNL), pero no consiguió hasta ahora trasladar ese impulso hacia la exploración petrolera en el mar.
El offshore no logró subirse al RIGI
El dato cobra mayor relevancia porque el Gobierno buscó flexibilizar las condiciones de ingreso para el sector.
Según explicó Carbajales, "en febrero se redujo de US$600 millones a US$200 millones el monto mínimo de inversión requerido para proyectos de exploración offshore. Aun con ese cambio, no se presentaron iniciativas bajo el régimen para explorar el subsuelo marítimo argentino".
La situación contrasta con lo que ocurre en Vaca Muerta y con los proyectos de infraestructura asociados a la producción no convencional.
YPF tiene actualmente seis bloques offshore en el Mar Argentino y otro frente a las costas de Uruguay, todos todavía en etapa exploratoria, de acuerdo con la información de la compañía aportada por el especialista.
Los activos argentinos se distribuyen en distintas áreas de la plataforma continental, entre ellas los bloques CAN-100, CAN-102 y CAN-114, frente a la costa bonaerense, además de áreas ubicadas más al sur.
Pero hasta ahora ninguno de esos desarrollos derivó en una solicitud de adhesión al RIGI, según la información provista por Paspartú.
Carbajales señala que el contraste es todavía más marcado al observar la estrategia de YPF.
La petrolera tiene una participación decisiva en algunos de los proyectos de infraestructura más grandes asociados al crecimiento de Vaca Muerta. Entre ellos figuran Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), Argentina LNG y el proyecto de oleoducto denominado LLL Oil.
Según el análisis de Paspartú, sólo Argentina LNG y LLL Oil contemplan solicitudes de Vehículos de Proyecto Único (VPU) por US$51.000 millones y US$25.000 millones, respectivamente.
Sumados a VMOS, los grandes proyectos vinculados a YPF representan anuncios por alrededor de US$79.000 millones.
La escala es extraordinaria. Los dos proyectos más grandes presentados por la petrolera, Argentina LNG y LLL Oil, por sí solos más que duplican la inversión mínima obligatoria comprometida por el conjunto de los 22 proyectos que ya habían adherido al régimen, estimada por Paspartú en alrededor de US$28.888 millones.
En el offshore, en cambio, YPF no presentó hasta ahora ningún VPU.
La paradoja del petróleo argentino
La situación abre una paradoja dentro de la política energética.
La Argentina ya cuenta con una formación de hidrocarburos no convencionales, Vaca Muerta, que atraviesa una etapa de fuerte expansión productiva y necesita cada vez más infraestructura para evacuar petróleo y gas hacia los mercados internacionales.
El offshore, por el contrario, sigue siendo una apuesta esencialmente exploratoria y exige inversiones elevadas, largos períodos de maduración y un nivel de riesgo significativamente mayor.
Precisamente por esas características, para Carbajales el régimen de grandes inversiones podría resultar particularmente relevante para esta actividad. Pero, hasta ahora, los incentivos que funcionaron para proyectos de transporte, petróleo y GNL no alcanzaron para disparar nuevas inversiones marítimas.
El especialista plantea por eso una pregunta de cara al período que resta para ingresar al régimen: ¿podrá el renovado impulso oficial hacia los recursos estratégicos generar proyectos offshore antes de que finalice la ventana de adhesión al RIGI?
El único movimiento de YPF fue del otro lado del Río de la Plata
Mientras el offshore argentino espera nuevos anuncios, el movimiento más reciente de la petrolera estatal en exploración marítima se produjo fuera del país.
La compañía avanzó en una alianza con la petrolera italiana ENI para explorar offshore en Uruguay, donde YPF cuenta con un bloque exploratorio.
Para Carbajales, esa diferencia resulta significativa: la principal petrolera argentina está dispuesta a profundizar su estrategia offshore, aunque por ahora el proyecto que avanza se encuentra en aguas uruguayas y no bajo el RIGI argentino.
El contraste también amplía la discusión sobre cuál puede ser la próxima frontera de crecimiento de la industria hidrocarburífera local una vez consolidada la expansión de Vaca Muerta.
El debate no es exclusivamente económico. Milei vinculó recientemente el desarrollo de los recursos críticos con la seguridad nacional y ubicó dentro de esa misma definición la protección del Atlántico Sur.
Para el especialista, ambos objetivos podrían terminar convergiendo. "Desarrollar el potencial hidrocarburífero del subsuelo marítimo no sólo permitiría sumar eventualmente una nueva fuente de petróleo y gas, sino también incrementar la actividad económica y la presencia argentina sobre el Atlántico".
El offshore tiene además una particularidad frente a Vaca Muerta: todavía no se conoce con certeza la dimensión comercial de los recursos existentes. Para determinarla se necesitan campañas sísmicas, pozos exploratorios y posteriormente, si se comprueba la existencia de reservas económicamente explotables, inversiones de desarrollo que pueden demandar varios años.
Por eso la próxima etapa será clave. El RIGI consiguió transformarse en una herramienta para acelerar algunos de los mayores proyectos de la historia energética argentina. El interrogante es si logrará hacer lo mismo con el mar, la frontera petrolera que hasta ahora permanece fuera del boom de inversiones.
lr
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