Con el Gobierno alineado al 100% con Estados Unidos, las empresas de ese país buscan insertarse en la cadena de los megaproyectos mineros, uno de los sectores estratégicos, y ganarle terreno a China, que está varios pasos adelantado. Pero, aún con el RIGI haciendo de paraguas para la inversión, Argentina transita un compás de espera dictado por tres variables urgentes que exceden la seducción del régimen: las elecciones de 2027 que inyectan "incertidumbre", la traba del cepo cambiario y la letra chica del vínculo geopolítico con Washington.
Durante el US-Argentina Forum of Critical Minerals, el evento que realizaron en conjunto la AmCham con la US Chamber y el Citi Bank, las firmas apuntaron a asegurar que el financiamiento de los bancos de EE.UU. puede dar una doble ventaja: garantías ante un país donde las elecciones tienen implicancias en la economía; y “seguridad”, en la línea que sigue la Embajada que responde a Donald Trump, que asegura que las suyas pueden generar “la cadena de suministros más confiable”.
Si bien la Casa Rosada exhibe el RIGI como su principal carta al garantizar estabilidad por 30 años, en el ámbito corporativo entienden que es un puente de contingencia. Alejandro Díaz, titular de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina (AmCham), enmarcó la iniciativa oficial. Explicó que el régimen provoca una aceleración de inversiones al reiniciar las expectativas de confianza, pero advirtió que cuando termine la ventana de tiempo de adhesión, la expectativa estructural del sector privado es que "las condiciones permanezcan estables y no sea necesario un RIGI, que es un régimen de transición".
El horizonte de recupero de las inversiones mineras promedia las dos décadas, lo que exige al capital mirar mucho más allá de la coyuntura. Es allí donde el factor político enciende las alertas. En los pasillos del hotel Alvear Palace, el representante de una empresa minera extranjera emplazada en Argentina sinceraba ante PERFIL el clima que impera en los directorios multinacionales: "Milei asegura poder ganar las elecciones pero las encuestas muestran un descontento social que no logra revertir si no hace ajustes en su programa".
Línea roja crediticia a China
A la cautela financiera y electoral se le suma un filtro de orden global ineludible. La lógica de las empresas americanas para hundir capital es tajante y exige que "el alineamiento geopolítico sea razonable". Durante el evento, nadie dijo la palabra "China" sobre el escenario, pero todos de alguna forma hablaban de eso. En el plano del financiamiento, las reglas quedaron establecidas. En off the record, un representante de los financistas aseguró que "si los proyectos tienen entre sus proveedores a China y el producto a financiar tiene como destino final del dinero a China, los bancos estadounidenses no van a estar financiando".
La diferencia macroeconómica de fondo está en el modelo: mientras Beijing puede orientar de forma directa el capital estatal hacia sectores estratégicos, Washington necesita generar las condiciones de rentabilidad para atraer al sector privado. En esa línea, Federico Elewaut, director general del Citi bank en Argentina, remarcó que el desarrollo minero requiere fuertes inversiones previas. Para conseguir fondeo internacional, los inversores exigen el respaldo de patrocinadores con amplia experiencia y garantías financieras sólidas para cubrir posibles sobrecostos.
En este engranaje, las herramientas de Estados Unidos ya están sobre la mesa. Humberto Pereira, representante de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (DFC), sostuvo que el RIGI produjo un cambio sustancial en la evaluación del riesgo local. "Antes era como construir una casa en arena movediza. Con el RIGI es construir una casa con base en una roca", graficó, tras detallar que la agencia ofrece seguros contra riesgo político y controles de capital. A esto se suma el músculo del EXIM Bank, que respalda con hasta USD 10.000 millones a la iniciativa Project Vault para crear una reserva estratégica de minerales críticos.
Las cifras duras explican este nivel de alerta. Díaz graficó el cuello de botella que enfrenta Occidente al detallar que, actualmente, China procesa el 85% de los productos mineros terminados en el mundo. Frente a la necesidad global de descentralizar estos insumos clave para la electromovilidad, Argentina se encuentra frente a una ventana estratégica impulsada por la combinación de la geología con la geopolítica.
Los deberes de la Casa Blanca
Para destrabar el financiamiento de escala, la Casa Blanca exige deberes institucionales de corto plazo. Heidi Gómez Rápalo, número dos de la Embajada de Estados Unidos en Argentina, explicitó las condiciones políticas necesarias. "Nuestra esperanza es que la Argentina pueda ratificar el ARTI", reclamó en referencia al Acuerdo sobre Comercio e Inversiones Recíprocos firmado en febrero.
La diplomática exigió además que se avance con la adhesión al Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT) y regulaciones estrictas sobre tecnología. "Cuando la Argentina pueda brindar ese tipo de seguridad política, que la propiedad intelectual va a estar protegida y que va a crear un ecosistema tecnológico confiable en el que puedan fluir las inversiones, creo que eso va a dar la señal para aumentar la confianza y continuar invirtiendo en este enorme mercado", sentenció.
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Esta urgencia fue respaldada por Neil Harrington, directivo de la US Chamber. El ejecutivo le explicó a PERFIL que el acuerdo de comercio debe ser reestructurado porque su arquitectura se basaba en la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), anulada por la Corte Suprema de EEUU para estos esquemas. "La estructura que utilizaban ya no existe (...) Hay que buscar otra estructura, pero me imagino que los artículos del acuerdo vayan a ser casi iguales", aclaró.
Para Harrington, lograr que el Senado apruebe el PCT excede el histórico lobby de la industria farmacéutica. Apuntó que Argentina posee más unicornios que cualquier otro país de la región, empresas que hoy se ven forzadas a registrar sus marcas en Brasil. En el plano de la infraestructura digital, el directivo confirmó que trabajan codo a codo con la administración estadounidense para priorizar plataformas aliadas, reduciendo drásticamente la exposición a la tecnología china, catalogada como un riesgo.
El cuello de botella de la infraestructura
El eslabón final (y principal foco) que condiciona los compromisos de inversión por más de USD 29.000 millones mapeados por AmCham es la infraestructura. Caminos, líneas de transmisión y provisión de energía en áreas remotas son requisitos excluyentes. Históricamente, Argentina dependió del Estado para estas obras, un paradigma que el Gobierno actual busca desarmar. El interrogante que planteó Díaz ante el auditorio fue directo: evaluar cuán creíble es la Argentina en un modelo de desarrollo de infraestructura que dependa exclusivamente del fondeo privado.
AM