Entre fantasmas de desestabilización y la ruptura del círculo rojo, Javier Madanes Quintanilla centralizó el contrapoder a Javier Milei
El cierre de FATE desnudó una interna feroz entre los dueños de la Argentina. Mientras Madanes enfrenta el modelo libertario y al sindicalismo duro, otros magnates blindan a la Casa Rosada. Los secretos del imperio del aluminio y la fractura expuesta del círculo rojo.
Javier Madanes Quintanilla es un lobo solitario. Así lo conocen algunos de sus colegas que tienen trato con él o aquellos que lo “sufrieron” como negociador. De carácter duro, el dueño de la empresa de neumáticos FATE, declarada en proceso de cierre, y también controlador de la estratégica productora de aluminio Aluar, le esquivó siempre al lobby conjunto de los grandes industriales y prefirió manejar personalmente las relaciones con el poder político y la tensión que se vive dentro del establishment.
Se conoce cómo construyó, junto a su familia, el imperio del aluminio y de las cubiertas de una gran parte de los autos que circulan por la Argentina e, incluso, se sabe que debió enfrentar turbulencias en sus negocios, a pesar de ser uno de los integrantes del club de mulmillonarios en dólares que posee el país. Ingeniero de formación, abrazó el perfil industrialista más allá de la herencia fabril que le legaron su abuelo, su padre y sus tíos. Su obsesión, según aquellos que lo conocen de cerca, fue darle un salto de calidad y no solo de volumen a sus empresas.
Antes del anuncio de cierre, Fate vendió parte de su predio por US$ 27 millones a Aluar
Lo que no estaba en el tablero de ajedrez de Madanes Quintanilla era la llegada de Javier Milei a la Presidencia de la Nación. Supo del declive de sus negocios antes de que asumiera el libertario el 10 de diciembre de 2023, porque entendió que la sociedad iba a dar un volantazo en la representación política; y, por ende, el nuevo plan económico llegaría para borrar del mapa a los sectores que habían crecido bajo las premisas de alto consumo masivo y las protecciones del Estado que el peronismo e, incluso, el macrismo habían dado. No se equivocó.
Un empresario duro, golpeado por un gremio duro
Quienes suelen tratar con uno de los 12 argentinos más ricos dicen que como empresario “es jodidísimo” y como competidor “es más jodido aún”. Eso, entre hombres de negocios, es un elogio, según admitieron distintas fuentes consultadas por PERFIL. Algunos más críticos y otros más elogiosos de sus habilidades en el terreno de la compra de insumos y la venta de productos, a todos los une una visión sobre lo que tuvo que afrontar Madanes Quintanilla en FATE: estar cara a cara con el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA), controlado por gremialistas de base combativa, alejado de los negociadores de la CGT.
No estaban en su tablero de ajedrez la llegada de Milei y la apertura indiscriminada de importaciones
“Tuvo dos problemas graves: la apertura indiscriminada de importaciones y el gremio de izquierda que le generó un sobrecosto en los precios finales”, sostuvo el dueño de una de las empresas grandes que integran la Unión Industrial Argentina (UIA), consultado por PERFIL. Vale la aclaración, Madanes Quintanilla no solo no participa de la UIA, sino que tampoco era parte de la Cámara del Neumático, a pesar de que FATE era la única empresa nacional en ese sector.
De Elsztain a Rocca: la lista de ganadores y perdedores que dejó el fin de la "fiesta" financiera
Otro empresario que conoce más de cerca al rey del aluminio deslizó una teoría mucho más filosa, como también imposible de chequear: “El sindicato, que es responsable directo del cierre porque nunca negoció pensando en el sostenimiento de las fuentes de trabajo, está dirigido hoy por servicios (en referencia a agentes de la Secretaría de Inteligencia)”. Entre líneas, un sector del círculo rojo cree que detrás del cierre de los portones de la fábrica de neumáticos existen intereses políticos.
La ruptura del círculo rojo detrás de la pelea Madanes-Milei
Justamente el establishment se hizo eco de los fantasmas que soltó la Casa Rosada sobre el “timing” que utilizó Madanes Quintanilla para anunciar el cierre de su fábrica en San Fernando. Milei está convencido de que eligió la semana del debate de la reforma laboral para hacerle un daño político. “No hay industrial más argentino que él. Pensar que alguien toma una decisión de vida así por unos imbéciles como Milei y Caputo es, por lo menos, un estúpido atómico”, sentenció otra fuente empresaria que se codea con el dueño de FATE y Aluar.
En su entorno están convencidos de que hay una suerte de venganza entre magnates
Sin embargo, es cierto que el dueño de dos fábricas icónicas del país confrontó de entrada con el mundo libertario. Pero detrás del modelo económico instrumentado por Luis Caputo se esconde la virtual ruptura del círculo rojo. En el entorno del “lobo solitario” existe el convencimiento de que hay una suerte de venganza entre magnates. De un lado están los perdedores del modelo, básicamente industriales; y del otro, los que acompañaron la llegada de Milei al poder.
“No hablo de los que pusimos plata en la campaña, sino de los que le armaron el plan de país: Eduardo Eurnekian, Eduardo Elsztain, Luis Pagani y hasta Paolo Rocca, que se pelea en público por algunos caños, pero que en realidad blindó la UIA para evitar el desgaste del Gobierno y puso a AEA (Asociación Empresaria Argentina) a disposición de la Casa Rosada. Todos ellos quieren concentrar el poder”, acusó otro peso pesado de los negocios domésticos. Lo que significó la confesión de una guerra a cielo abierto del círculo rojo.
El imperio vertical y la energía
Detrás de la imagen del industrial puro y duro, Madanes Quintanilla construyó un fenomenal esquema de integración vertical que le garantizó el control absoluto de sus insumos críticos. Según un exhaustivo informe elaborado por el centro de investigación CEPA, el corazón de ese modelo es Aluar, el monopolio del aluminio primario en la Argentina que nació al calor de los subsidios estatales durante la industrialización sustitutiva.
Sin embargo, el documento detalla que el verdadero poder de fuego de la compañía no radica solo en la producción del metal —esencial para las industrias automotriz, del packaging y la construcción—, sino en haberse adueñado de la cadena energética: el grupo controla Hidroeléctrica Futaleufú, participa en la transportadora de energía Transpa y diversificó su matriz con el parque eólico de Genpat, asegurándose así el abastecimiento a bajo costo para su voraz planta patagónica.
“Esto recién empieza”, la alerta industrial que pronostica un 2026 con más casos como FATE
La historia de este conglomerado —que llegó a facturar miles de millones y ubicó a la familia en el selecto ranking de Forbes— no puede entenderse sin la histórica simbiosis con el Estado y las figuras de poder. El relevamiento del CEPA recordó que tanto FATE como Aluar dieron sus saltos de escala impulsadas por las políticas de “argentinización” de Aldo Ferrer y los acuerdos tejidos en los años sesenta con actores como José Ber Gelbard.
Pero el crecimiento exponencial de la fortuna familiar también tuvo su lado opaco: el estudio subrayó que los principales accionistas quedaron expuestos en la investigación global de los Panama Papers, donde se revelaron fideicomisos y sociedades offshore en paraísos fiscales, con derivaciones hacia cuentas no declaradas en Suiza, una maniobra que contrastó fuertemente con su férrea defensa discursiva del empresariado nacional.
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