Inflación en alimentos: bajaron 0,4% la primera semana de abril, pero lácteos y carnes siguen bajo la lupa
Según LCG, la corrección estuvo empujada por bajas en carnes y panificados, mientras que los lácteos volvieron a mostrar presión. En el promedio de las últimas cuatro semanas, la suba se desaceleró a 1,6%.
Los precios de los alimentos dieron una señal de alivio en el arranque de abril. Según el informe semanal de LCG, el rubro Alimentos y Bebidas cayó 0,4% en la primera semana del mes respecto de la semana previa, un dato que moderó parte de la suba anterior y reforzó la desaceleración que el indicador viene mostrando desde fines de febrero.
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La dinámica de precios de los alimentos en el mundo viene en alza por la presión que le imprime a la producción y la logística la guerra de Medio Oriente. La FAO ya se refirió al aumento mundial de los alimentos, y el mismo FMI pronosticó que, como efecto del conflicto bélico, más de 45 millones de personas podrían sumarse a los que sufren inseguridad alimentaria por el precio de la comida.
La corrección tuvo dos protagonistas claros: carnes y panificados. De acuerdo con el relevamiento, los productos de panificación, cereales y pastas bajaron 2,3% en la semana, mientras que carnes retrocedió 2%. Esos movimientos fueron los que más incidieron en la baja del índice general.
Del otro lado, los lácteos y huevos volvieron a aparecer como uno de los focos de presión. En la primera semana de abril registraron una suba de 3,2%, lo que compensó parcialmente el descenso del resto de los rubros. También se observaron aumentos en verduras, con 0,8%, y en frutas, con 0,6%.
Más allá del dato semanal, el informe deja una señal que el mercado mira de cerca: la inflación promedio de alimentos en las últimas cuatro semanas se desaceleró 0,7 puntos porcentuales y se ubicó en 1,6%. Para LCG, eso confirma una tendencia descendente respecto del pico que se había observado hacia fines de febrero.
Otro dato relevante es que se redujo la difusión de los aumentos. El porcentaje de productos relevados con subas cayó al 11%, en un contexto en el que además hubo menor dispersión en las variaciones de precios frente a la semana previa. La lectura es que no solo aflojó el promedio, sino que también fueron menos los productos que registraron remarcaciones.
De todos modos, el comportamiento interno de la canasta muestra que la desaceleración no es uniforme. LCG señaló que cerca del 70% de la inflación promedio de las últimas cuatro semanas se explicó por carnes y lácteos. En ese período, lácteos y huevos acumularon una suba de 5,6%, mientras que carnes avanzó 1,3%.
El termómetro sensible para la inflación sigue siendo los alimentos
Para la dinámica inflacionaria, alimentos sigue siendo un termómetro sensible. Es uno de los capítulos con mayor impacto en el consumo cotidiano y uno de los que más rápido condiciona la percepción social sobre el costo de vida. Por eso, una baja semanal funciona como una señal favorable, pero no necesariamente alcanza para consolidar una tendencia si persisten aumentos en rubros de peso.
En ese marco, el dato de la primera semana de abril deja una foto algo más tranquila, aunque todavía con focos de tensión. La baja general mejora el arranque del mes, pero la persistencia de subas en lácteos y la incidencia que aún conserva carnes sugieren que la desaceleración sigue siendo parcial.
Vale señalar que LCG elabora su medición a partir de un relevamiento por web scraping sobre 8.000 precios de alimentos y bebidas en cinco supermercados, con ponderadores equivalentes a la estructura del IPC porteño.
La carne y su aumento cercano al 10% en marzo que le mete presión al índice mensual
La carne volvió a convertirse en uno de los principales focos de presión sobre la inflación de marzo. Después del salto de febrero, que el propio ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció como uno de los factores detrás del IPC de 2,9%, las carnicerías registraron en marzo una nueva suba de 10,6%. El aumento estuvo traccionado por cortes de consumo masivo, como la picada común, la falda, la tapa de nalga y la tortuguita, y volvió a impactar de lleno sobre el costo de la canasta alimentaria.
El movimiento no fue menor en términos relativos. Según los datos difundidos por el IPCVA, la carne acumula un alza de 68,6% en los últimos 12 meses, más del doble de la inflación general del período, que fue de 33,1%. La aceleración se concentró además en los cortes más demandados por los hogares de ingresos medios y bajos: la picada común subió 20,4% en marzo, la carnaza común 17,7% y la falda 13,4%. Esa dinámica refuerza la presión sobre alimentos, un rubro con alta incidencia en el índice general y fuerte impacto en la percepción social del costo de vida.
La suba de la carne también complica el objetivo oficial de seguir desacelerando la inflación. Con alimentos, combustibles y tarifas empujando al alza, las estimaciones privadas volvieron a ubicar al IPC de marzo cerca del 3%, sin una baja clara respecto de febrero. En ese contexto, el primer trimestre cerraría con una inflación cercana al 9%, prácticamente en línea con la pauta anual del 10% prevista en el Presupuesto, lo que expone la dificultad del Gobierno para contener los precios incluso en un escenario de menor nominalidad agregada.
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