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MODO FONTEVECCHIA
Política monetaria

Enrique Szewach analiza la estrategia económica de Milei: “El error fue invertir el orden, ahorrar en pesos y gastar en dólares”

El economista critica la apertura del cepo y explica por qué ahorrar en dólares y gastar en pesos amenaza las reservas. Advierte que simplificar la política monetaria es clave para evitar vaivenes y lograr estabilidad.

El presidente Javier Milei en el Congreso. Detrás, su hermana Karina y Diego Santilli
El presidente Javier Milei en el Congreso. Detrás, su hermana Karina y Diego Santilli | X @JMilei

En relación al programa económico del gobierno de Javier Milei, que busca estabilizar la macroeconomía mediante fases secuenciales de ajuste fiscal, estabilidad monetaria y apertura, el economista Enrique Szewach analiza los riesgos de alterar el orden. Según él, en Modo Fontevecchia, por Net TV: “El error fue invertir el orden, ahorrar en pesos y gastar en dólares”, lo que provocó pérdida de reservas y eso mantiene la inflación alta.

El economista argentino, Enrique Szewach, fue presidente de Evaluadora Latinoamericana S.A., una firma de calificación de riesgo, y entre 1980 y 1990 fue Economista Jefe de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL). Se desempeñó como profesor adjunto en la cátedra de Política Económica Argentina en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA y trabajó como consultor para instituciones como el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial. Además, en el ámbito público fue como vicepresidente del Banco de la Nación Argentina y fue designado como director del Banco Central de la República Argentina en 2017.

En la apertura del programa, hicimos una síntesis de esta idea de ustedes: relanzar el programa económico, ratificar el superávit fiscal, avanzar hacia privatizaciones e inversiones exportadoras, introducir un cambio imaginativo que recupere el entusiasmo y reduzca los costos de la transición, desalentar la compra de dólares para el ahorro y turismo, simplificar la política monetaria y la necesidad de mantener el rumbo, pero con modificaciones metodológicas y operativas bien distintas.

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Sí, efectivamente. La política económica requiere una secuencia. De hecho, el gobierno lo admitió, porque, como vos a veces ha estado armando distintas fases: fase uno, fase dos, armó una secuencia. Inclusive, si te retrotraés a la campaña electoral —aunque la campaña electoral se dice cualquier cosa—, el propio presidente, Milei, decía: "Bueno, primero vamos a hacer la reforma laboral, después la reforma impositiva, después abrir la economía, y después, en fin", ya él mismo marcaba una secuencia.

Cuando se firmó el acuerdo con el Fondo, hace un año, había una secuencia: se establecieron las bandas, el Banco Central iba a comprar dólares dentro de la banda para recomponer las reservas, y los exportadores, que liquidaban una parte en el mercado libre y otra en el mercado oficial, iban a colocar todo en el mercado oficial. Con eso tenías la secuencia adecuada: recomponer reservas en el Banco Central, bajar el riesgo país, y a partir de ahí podías ir liberando —no liberar el CEPO, porque para las personas estaba totalmente liberado—. Vos podías comprar en el MEP, en el mercado libre, referirte al exterior, hacer lo que quisieras con los dólares.

Ahora, al otro día de firmar el acuerdo con el Fondo, o mejor dicho, en el mismo acuerdo, se contradijeron: inmediatamente dijeron, "Vamos a liberar el CEPO a las personas, alterando el orden". Entonces, cuando mirás los números, los dólares que iban a ser destinados a que el Banco Central comprara reservas, que eran los de los exportadores que pasaban del mercado libre al oficial terminaron en manos de los particulares.

Entonces, terminaste abaratando el dólar para las personas, que pagaban un poco más caro, facilitándolo porque había menos fricción en el mercado oficial que en el dólar libre y los particulares se llevaron, digamos, 27 mil millones de dólares hasta la elección. Es cierto que, al final, hubo una dolarización por la incertidumbre electoral, que sumó un poco más de dólares, pero los argentinos veníamos comprando y seguimos comprando dólares, porque hay algo que hay que entender: los argentinos gastamos en pesos y ahorramos en dólares, y el gobierno —paradójicamente— armó un esquema para que ahorremos en pesos y gastemos en dólares.

Los argentinos no vamos a gastar en dólares en el corto plazo —generalizando, por supuesto— ni vamos a ahorrar en pesos, salvo que haya un premio muy especial. Los países que pasaron por esto, los países bimonetarios de América Latina —como Perú o Uruguay—, tuvieron un proceso de años donde se mostró que las cosas funcionaban, la inflación estaba estable y baja. Entonces, lentamente, la gente empieza a ahorrar en su moneda local y eventualmente a gastar en la moneda que quiere. Pero eso no pasa inmediatamente.

Nosotros decimos: no hay que restablecer el CEPO, ni sería reputacionalmente posible para este gobierno, pero podés encarecer un poco el costo de comprar dólares para desalentar algo. Hay que volver a una política monetaria más tradicional: los bancos centrales autónomos e independientes primero trabajan con la tasa de interés, no con agregados monetarios, porque es muy difícil adivinar cuántos pesos quiere la gente.

Hay que ir algo más simple y reconocer que estás en un proceso de cambio de precios relativos, que todavía falta ajustar tarifas, que los precios tienen inercia, y que el tipo de cambio debe moverse más libremente. Si el dólar sube, el Banco Central debe seguir comprando para recomponer reservas, ¿no es cierto?

Recuerdo un texto de Beatriz Sarlo, donde decía que en las calles de Chicago vio a una persona con un cartel que decía algo como: "No soy una mala persona, tomé malas decisiones". Entonces, uno podría decir que esta equivocación de abrir el CEPO a las personas físicas llevó a aumentar enormemente la tasa de interés, y eso generó recesión y caída del consumo. ¿Cómo un error puede llevar a otro?

Mira, un gran amigo y socio decía: "El número de errores siempre es par". Él usaba otra palabra, más escatológica, pero el respeto a tu audiencia y mi educación me lleva a decirlo así. Cometés un error, para arreglarlo cometés otro, y así sucesivamente. El huevo de la serpiente fue apurarse en sacar el CEPO a las personas, que no era sacarle el CEPO porque compraban y vendían libremente, más caro, pero libremente.

Para mí fue un eslogan de campaña, más que una política macro.

Cuando la gente siguió dolarizándose, hubo una corrida, y para frenar la corrida vendió dólares el Banco Central. Se subió la tasa de interés, se ajustaron los encajes, pero los dólares se siguieron comprando. El tipo de cambio subió y la tasa de interés voló. Los deudores que pensaban licuar sus deudas no solo no lo hicieron, sino que se les restringió el crédito y aumentó el riesgo financiero. Lo que podría haber sido un círculo virtuoso terminó siendo un círculo vicioso. Los errores son siempre pares, pasar de dos a cuatro.

¿Esto también puede haber influido en que tengamos una inflación más del 3% que del 2%?

Argentina tiene una tasa de inflación promedio del 2% mensual, bien medida, casi desde el segundo mandato de Cristina Kirchner. Otra vez, con un régimen de 2%, cuando hubo cambios, la inflación saltó al 4%, como al final de Macri o en algún episodio de Alberto Fernández. Hacia el final de Fernández, ya estaba todo fuera de control.

Tenemos un problema de precios relativos, porque el gobierno anterior generó precios bajos de servicios públicos, que son subsidios a los consumidores. Terminar con esos subsidios implica subir los precios, porque los precios de tarifas están indexados, incluyendo el valor agregado de distribución, la deuda pública indexada, y otros mecanismos que generan una inflación inercial.

Se puede frenar la inflación, pero eso implica menor nivel de actividad. O acompañar los cambios de precios relativos, resignando una inflación mensual del 2% en los próximos meses. Lentamente se pasará a un esquema donde, en varios años, la inflación converge y todo funciona.

Hay un problema de cambio estructural que afecta sectores como comercio, industria, construcción, salarios del sector público y privado, y el empleo. Además, hay inversores fuera de Argentina, que todavía dudan si los cambios son permanentes o transitorios, y el financiamiento para la transición es costoso.

Fuiste parte del equipo de Melconian, y ahora una pregunta de orden político: ¿después de un economista viene un presidente economista o no?

Bueno, después de tantos presidentes abogados, sería bueno que vinieran más economistas. Pero quiero poner el énfasis: lo importante es un futuro sin péndulo, porque el problema de Argentina es que hemos dado bandazos de régimen. Los países que salieron de esto, como España, Australia o los tigres asiáticos, tuvieron cambios en autocracias o en democracia. Los cambios duraderos en democracia surgieron de acuerdos o sin péndulo.

La caída de Milei suma una señal clave: crece la percepción de que el país va en la dirección incorrecta

No sé quién puede ser el próximo presidente si no es Milei, que todavía tiene muchas chances, pero lo importante es que no haya péndulo, para mantener cierta continuidad en el cambio.

MV cp