Dato vs Relato

La economía en forma de K contradice el relato del Gobierno y pone el jaque el humor social

La actividad muestra una dinámica cada vez más desigual: mientras el agro, la energía, la minería y otros sectores vinculados a las exportaciones mantienen mejores perspectivas, la industria, el comercio y la construcción pierden empleo y dinamismo.

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La economía argentina continúa mostrando una dinámica en forma de K. Mientras los sectores ligados a las exportaciones aparecen como los principales motores del crecimiento hacia adelante, buena parte de las actividades que dependen del mercado interno todavía no logra recuperar dinamismo. La disparidad comienza a reflejarse con mayor claridad en el empleo privado formal y amenaza con convertirse en un problema para el Gobierno: aunque los indicadores macroeconómicos muestran avances, una parte importante de la sociedad todavía no percibe una mejora concreta en sus ingresos.

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Los últimos datos sectoriales muestran esa dinámica. Según un informe de coyuntura de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), en junio, la actividad económica permaneció prácticamente estable respecto de mayo para la mayoría de los sectores. Pesca registró un salto del 14%, mientras que intermediación financiera avanzó 2%. La industria manufacturera y hoteles y restaurantes crecieron 1%. En el extremo opuesto, electricidad, gas y agua cayó 3%, mientras que agricultura, construcción y comercio retrocedieron 1%.

En relación con junio de 2025, doce de los quince sectores de actividad que conforman el EMAE registraron subas en junio. Se destacaron Pesca (247,6%) y Explotación de minas y canteras (15,6%).

La actividad de Explotación de minas y canteras (15,6%) fue, a su vez, la de mayor incidencia positiva en la variación interanual del EMAE, seguida por Agricultura, ganadería, caza y silvicultura (4,6%). Por detrás se ubicó Agricultura, ganadería, caza y silvicultura, que avanzó 4,6% interanual y aportó otros 0,47 p.p.

El contraste aparece al observar sectores vinculados más directamente con el mercado interno y el empleo. La industria manufacturera creció 1,9% interanual. Sin embargo, fue apenas su segundo resultado positivo del año, luego de registrar retrocesos de 2,5% en abril y 5,6% en mayo.

La Construcción, por su parte, aumentó 2,8% interanual y encadenó su segundo mes consecutivo en terreno positivo.

El Comercio mayorista, minorista y reparaciones avanzó sólo 0,8%, aunque logró su primera suba interanual desde marzo, luego de las caídas de 2,9% en abril y 3,9% en mayo.

Industria, construcción y comercio aportaron en conjunto alrededor de 0,44 puntos porcentuales, poco más de un sexto del crecimiento del EMAE y menos de la mitad del aporte conjunto realizado por minería y agro.

Para el CEPEC, esta composición muestra una economía que continúa expandiéndose, pero con una recuperación desigual. El organismo sostuvo que el crecimiento sigue teniendo como principales motores a la minería y el campo, mientras que el desempeño de la industria y el comercio permanece más contenido.

Facundo Beltramone, economista Fundación Libertad destaca: "Respecto de junio de 2023, el EMAE se ubica 9,3% por encima, pero con una heterogeneidad sectorial muy marcada. El agro prácticamente duplicó su nivel —aunque con una comparación muy influida por factores climáticos y cambiarios—, Minas y Canteras creció alrededor de 33% e Intermediación Financiera 21%. En cambio, Industria Manufacturera se encuentra cerca de 12% por debajo, Construcción 14% y Comercio 10%. Es decir, el promedio crece, pero esconde trayectorias muy diferentes".

Y agrega: "La industria permite verlo con claridad: según el IPI desestacionalizado, comenzó a caer en abril de 2023, encontró un piso en abril de 2024 y luego recuperó de manera irregular. El dato de julio de 2026 la dejó apenas 2,3% por encima de aquel mínimo. Muchas actividades tuvieron una dinámica similar: algunas superaron rápidamente los niveles previos al ajuste y otras mantienen un rebote lento y volátil. Por eso, más que mirar únicamente el agregado, hay que observar qué sectores explican el crecimiento y cuáles continúan rezagados".

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Al mirar el mercado laboral, el problema se vuelve más evidente. Según el informe de UNSAM, el empleo asalariado registrado en el sector privado volvió a caer en mayo y acumuló 12 meses consecutivos de contracción. En términos interanuales, la baja fue del 2,2%, equivalente a 135.438 puestos de trabajo menos.

La destrucción de empleo no fue homogénea. Mientras las actividades agropecuarias y pesqueras mostraron una expansión interanual del 0,8%, las mayores caídas se concentraron en sectores de fuerte peso en el empleo privado, como textiles y calzado, con un desplome del 14,7%; automotriz y neumáticos, con 6,7%; otras manufacturas, con 5,6%; comercio, con 3,1%; y comunicaciones, con 5,7%.

"Este es el dato que explica por qué la economía crece y no se siente. El agro creció 32% en 2024 y perdió empresas. Minería creció y perdió empresas. Los sectores que empujan el PBI no crean empresas ni empleo. Los que pierden empresas son los que emplean gente", mencionó la analista financiera Elena Alonso en su cuenta de X a la hora de analizar la dinámica laboral por sector.

A pesar del malestar social, Milei cuestiona la caída del consumo y la actividad

Estos datos no pueden verse de manera aislada. La caída del nivel de actividad en sectores que concentran la mayor cantidad de empleo, los bajos salarios, y la caída de consumo se ponen en evidencia cuando se mide el malestar social.

Un reciente informe de AtlasIntel en colaboración con Bloomberg menciona a la situación económica y al desempleo cómo dos de los principales problemas que enfrentan los argentinos en el último tiempo. En concreto el desempleo aparece en el segundo lugar con el 43,9%, mientras que la situación económica ocupa el tercer puesto con un 32,1%.

Además, solo el 24% de los encuestados tiene una mirada positiva sobre la situación económica a nivel país mientras que el 63% mantiene una mirada negativa. 

En cuanto a las perspectivas para los próximos meses la situación no muestra una cara muy distinta. Y es que solo el 37% de los encuestados espera que la economía mejore en los 6 meses siguientes, mientras que el 49% cree que la situación será igual de mara o incluso peor.

En medio de este escenario, el presidente Javier Milei volvió a cuestionar las referencias a un consumo deprimido. Recientemente, publicó en su cuenta de X: “El consumo deprimido más loco del mundo entero...”, junto a una imagen de un bodegón colmado de clientes, en una referencia a quienes sostienen que la demanda interna continúa débil.

Sin embargo, estos comentarios, ya conocidos y frecuentes por parte del primer mandatario, contrastan con distintos indicadores que muestran que el consumo masivo todavía atraviesa dificultades. En el segundo trimestre, el consumo masivo cayó 3,7%, con una baja aún mayor entre las familias del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), de acuerdo con el informe Consumer Insights de Worldpanel by Numerator.

El dato se suma a la dinámica del empleo: mientras algunas actividades vinculadas a las exportaciones continúan creciendo, sectores con un fuerte peso en la demanda interna y en la generación de puestos de trabajo, como la industria, la construcción y el comercio, acumulan pérdidas de empleo registrado.

La diferencia entre ambos enfoques expone uno de los principales desafíos que enfrenta el Gobierno: una economía que puede mostrar crecimiento en términos agregados, pero cuya recuperación todavía no alcanza de la misma manera a los sectores que concentran el consumo, el empleo y los ingresos de buena parte de la población.

Una economía con sectores ganadores y perdedores

Para Aldo Abram, director ejecutivo de la Fundación Libertad y Progreso, esta dinámica de dos velocidades tiene una explicación que combina cambios estructurales con factores coyunturales.

Según explicó para PERFIL, Argentina arrastra una estructura productiva que durante décadas se adaptó a una economía caracterizada por distorsiones, regulaciones y protección de determinados sectores. Con el proceso de normalización iniciado en 2023, esa estructura comenzó a quedar desalineada con las nuevas condiciones.

"Es muy difícil, por no decir imposible, que esa misma estructura productiva que se adaptó a sobrevivir en la anormalidad sea la misma que va a ser viable en la normalidad", planteó Abram.

En ese proceso, sostuvo, algunos sectores protegidos durante años tendrán que reducir su producción o directamente desaparecer si no consiguen mejorar su productividad y competitividad. La contracara será el surgimiento de nuevas actividades capaces de crecer sin depender de esas protecciones.

Abram considera que los sectores exportadores tienen una ventaja particular en este escenario. La eliminación de regulaciones y la reducción de impuestos, junto con cambios en las condiciones de producción, permiten que las actividades más competitivas puedan ampliar sus ventas al exterior.

"Los que van a mayor velocidad, obviamente, son los sectores exportadores", señaló.

En cambio, las actividades vinculadas a la demanda interna enfrentan una situación más compleja. En una economía que durante años perdió poder adquisitivo, explicó, los hogares tienden a concentrar su gasto en bienes básicos y resignar consumos considerados prescindibles, entre ellos una parte importante de los servicios.

A más largo plazo, sin embargo, Abram cree que justamente los servicios pueden convertirse en una fuente importante de empleo, dado el bajo nivel de desarrollo e inversión que todavía presenta ese sector en Argentina.

El empleo, el principal punto débil

La divergencia entre sectores también impacta directamente sobre el mercado laboral. El informe de la UNSAM señala que la caída del empleo privado formal se extendió durante 12 meses consecutivos y que el número de empresas también continuó disminuyendo.

La industria aparece entre las principales zonas de tensión. En mayo, prácticamente todos sus subsectores redujeron puestos de trabajo en términos interanuales, con especial intensidad en textiles y calzado. El comercio, por su parte, acumuló su duodécimo mes consecutivo de expulsión de empleo formal, mientras que la construcción volvió a mostrar una dinámica contractiva.

Para Nicolás Pola, asesor financiero y contador, este fenómeno debería ser seguido de cerca porque una economía puede mostrar crecimiento agregado sin que eso necesariamente se traduzca en una mejora generalizada.

"Industria, construcción y comercio tienen un peso muy importante en el empleo privado", sostuvo. "Una economía puede crecer en términos agregados, pero si ese crecimiento no empieza a traducirse en mayor empleo e ingresos, una parte importante de la sociedad puede no percibir la mejora".

Pola remarcó, además, que parte de los cambios no necesariamente responden sólo a la coyuntura argentina. El comercio tradicional está atravesando una transformación global y muchos sectores deberán reinventarse.

A su entender, la salida no pasa por volver a cerrar la economía o subsidiar permanentemente a las actividades rezagadas, sino por reducir el denominado "costo argentino". Entre los factores centrales mencionó la presión y complejidad tributaria, el acceso al crédito, las tasas de interés, las regulaciones y la infraestructura.

"Creo que los sectores más rezagados pueden recuperarse si se generan las condiciones para que el sector privado vuelva a invertir, contratar y producir. El crédito en ese sentido es fundamental: no como una herramienta para tapar problemas, sino para financiar capital de trabajo, comprar equipamiento o ampliar un negocio, comentó para PERFIL Leonardo Ferrucci, economista especializado en microeconomía.

La actividad podría volver a caer en julio

El escenario de corto plazo tampoco muestra una recuperación sólida. Un informe de LCG estima que la actividad económica registró en julio una caída cercana al 0,8% mensual desestacionalizado, con un rango estimado de entre -1,2% y -0,3%.

La consultora calcula además una suba del 0,9% interanual y un crecimiento acumulado del 1,8% durante los primeros siete meses del año. La estimación fue elaborada a partir de 35 series de alta frecuencia que cubren cerca del 85% de la economía.

Según LCG, industria y comercio aparecen entre los sectores que explican el retroceso mensual, lo que refuerza la fotografía de una economía en la que las actividades orientadas al mercado interno siguen enfrentando dificultades.

La consultora recuerda que hasta junio la actividad acumulaba tres meses de crecimiento y tres de caída, con un resultado final de -1% frente a diciembre de 2025.

Exportaciones récord, mercado interno estancado

Santiago Casas, economista jefe de EcoAnalytics, también proyecta una fuerte disparidad sectorial para los próximos meses. "Seguramente, la economía real llegará con una disparidad muy grande con los sectores ligados a la exportación", sostuvo. A su juicio, el agro, oil & gas y la minería seguirán creciendo y podrían impulsar un boom exportador capaz de aumentar la oferta de dólares en el mercado cambiario.

El resto de la economía, en cambio, podría permanecer prácticamente estancada hasta el año próximo. Casas identifica dos factores centrales: el menor dinamismo del crédito y la incertidumbre asociada al escenario político y electoral.

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"El riesgo político paraliza la decisión de inversión", explicó, especialmente en las actividades vinculadas a la demanda interna, que son más sensibles a los cambios de rumbo.

Para el economista, la caída de los sectores más intensivos en empleo constituye una señal de alerta. "Difícilmente puedan recuperarse si el crédito no se recupera", afirmó, al considerar que el financiamiento es una de las principales vías para movilizar la demanda doméstica.

Entre las alternativas, planteó la posibilidad de establecer un corredor de tasas de interés que permita a los bancos tener mayor previsibilidad sobre su costo de fondeo y, a partir de eso, reducir las tasas activas y abaratar el crédito.

El desafío para el Gobierno: que la mejora llegue al bolsillo

La evolución del consumo y del empleo aparece así como uno de los principales puntos de contraste dentro de una economía que muestra resultados muy diferentes según el sector. Mientras las actividades vinculadas a las exportaciones mantienen mejores perspectivas, otras de fuerte peso en el mercado interno continúan mostrando caídas en producción, empresas y puestos de trabajo.

Pola considera que Argentina llega a 2027 con avances relevantes en materia fiscal y de desaceleración de la inflación, pero señala que todavía habrá que seguir de cerca cómo evolucionan la actividad, el crédito y las tasas de interés.

"De cara a 2027 pondría el foco principalmente en tres variables: nivel de actividad, crédito y tasas de interés, y acumulación de reservas", señaló.

"Las estimaciones de crecimiento vienen ajustándose a la baja, el mercado laboral mantiene problemas de calidad y formalidad y el proceso electoral probablemente postergue decisiones de inversión, contratación y consumo durable. El escenario de base, por lo tanto, no parece ser el de un boom de actividad, pero tampoco el de una crisis macroeconómica inminente: una economía creciendo de manera moderada y heterogénea, sostenida por la desinflación, el equilibrio fiscal y un frente externo y financiero más robusto, mencionó Beltramone.

Ferrucci mencionó que "de cara a 2027, además de inflación, reservas y equilibrio fiscal, hay que mirar qué pasa con el empleo, el consumo, el salario real y el crédito. La macro puede ordenarse, pero el verdadero desafío es que ese orden se traduzca en crecimiento para cada vez más argentinos".

Para Abram, el proceso también implica una transformación de la estructura productiva. Los sectores que durante décadas se desarrollaron bajo esquemas de protección enfrentan ahora la necesidad de mejorar su productividad y competitividad, mientras que otras actividades aparecen con mayores posibilidades de expansión.

A eso se suma una modificación que atraviesa al mercado laboral a escala global: la sustitución de determinados puestos mediante tecnología y el crecimiento del trabajo independiente. Abram advierte que, en Argentina, una parte de esos trabajadores puede terminar en la informalidad debido a los históricos incentivos generados por impuestos y regulaciones.

FN/MSS