Llega la misión del FMI con un ojo sobre el Súper Niño y la presión sobre el dólar en año electoral
Con el foco en el flujo de divisas del agro y la cobertura minorista, el organismo sondea el frente externo mientras el mercado especula con un guiño de Washington para aliviar metas en pleno calendario electoral.
La misión técnica del Fondo Monetario Internacional (FMI) aterrizará este lunes en Buenos Aires para dar inicio a la tercera revisión del acuerdo. Con el 2026 en su recta final, los auditores de Washington ya tienen la mirada puesta en un 2027 que se anticipa desafiante en el frente cambiario, por la tensión clásica del año electoral a la que se suma el fenómeno del Súper Niño, que es una moneda al aire para el agro, la principal fuente de divisas. Y es que aún cuando la propia Kristalina Georgieva apoyó entre líneas la reelección de Javier Milei durante su visita al país, el organismo difícilmente podrá dar una "cláusula electoral" en un programa que ya flexibilizó. En el mercado señalan presiones para apurar ajustes antes de que cierre el 2026.
}El primer eslabón del problema es la demanda minorista. Aunque el Gobierno de Javier Milei exhibe como trofeo que el BCRA lleva comprados más de USD 14.000 millones y promete sumar otros USD 10.000 millones a las arcas oficiales, la dinámica microeconómica enciende las alarmas. La demanda de divisas por parte de personas humanas está en franco aumento.
Los datos oficiales marcan que en julio los ahorristas adquirieron USD 3.500 millones y si bien en la plaza financiera reconocen el impacto estacional del aguinaldo, los analistas advierten sobre un factor estructural de fondo: el atraso cambiario. Aunque la apreciación del peso no está en su punto crítico, el tipo de cambio real ya retrocedió a los niveles de septiembre de 2024, calculó Suramericana Visión. Esta perspectiva se agrava de cara al año electoral, ya que el Presupuesto 2027 proyecta que el dólar oficial se mueva apenas un 15,5%, corriendo por detrás de una inflación estimada en el 18% punta a punta.
La presión minorista y el atraso cambiario
El FMI mira con extrema atención esta dinámica porque conoce los antecedentes. Un reciente informe de la consultora MAP pone en números el riesgo de la cobertura minorista recordando la última elección de medio término. La experiencia de 2025 demostró hasta dónde puede escalar esta demanda: en septiembre de ese año, las personas humanas registraron egresos netos por USD 6.600 millones, lo que implicó una dolarización equivalente al 50% del M2.
Los cálculos de MAP desagregan que no toda compra de dólares implica fuga. Una porción cancela consumos con tarjeta y otra queda en los bancos locales. En julio de este año, descontando el efecto de los plásticos, la demanda neta asociada estrictamente a la dolarización alcanzó los USD 2.200 millones. Un nivel elevado que marca una tendencia alcista constante.
Para contener esta presión y evitar un salto en la brecha que espiralice la inflación, el Banco Central interviene por vías paralelas. El dólar orbita la zona de los $1.500, pero su estabilidad no es obra exclusiva del libre mercado con las limitaciones de las bandas. En la City estiman que el Gobierno ya sacrificó más de USD 3.000 millones mediante la colocación de títulos dollar-linked para contener las cotizaciones.
Flexibilidad cambiaria y la canilla del Súper Niño
Aquí es donde entra la primera exigencia técnica del Fondo. El organismo presiona por desarmar la intervención y sincerar la paridad. Gita Gopinath, ex número dos del FMI, lo dejó expuesto sin matices en una reciente entrevista con La Nación: “Hay que permitir que el tipo de cambio se mueva de manera más flexible”. En la City, habituales interlocutores de la entidad crediticia señalan que el Fondo habla, cuando protocolarmente no puede responder, a través de sus ex funcionarios.
Frente a la exigencia de Washington y el goteo constante de los minoristas, el Gobierno necesita una inyección masiva de dólares genuinos. Y aunque la gestión libertaria llevó en julio a Georgieva a recorrer Vaca Muerta para exhibirla como la tierra prometida, la realidad comercial indica que el principal flujo de divisas sigue dependiendo del campo.
Por eso, el segundo foco jerárquico de la misión es el Súper Niño. Fuentes del sector empresario confirmaron a PERFIL que los técnicos del organismo ya iniciaron contactos informales con referentes del agro para obtener un cálculo concreto sobre cómo el clima alterará el ingreso de dólares. El factor meteorológico es binario: puede ser la salvación o el temor de la paz cambiaria. Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) proyecta que, si las precipitaciones revierten el déficit hídrico actual en su justa medida, la producción agrícola total treparía a 155,8 millones de toneladas. Con precios internacionales sostenidos, las exportaciones del agro alcanzarían los USD 42.200 millones, la cifra más alta de la historia.
Pero el exceso de agua puede ser letal o los precios de los commodities derrumbarse por factores externos. Un patrón de lluvias demasiado intensas afectaría directamente la ventana de siembra, que para la soja arranca en octubre, para el maíz se extiende hasta enero y para el trigo va de abril a junio del año próximo. Un suelo inundado retrasa el ingreso de las cosechadoras y desplaza los tiempos de la recolección de soja y maíz, complicando el ingreso de divisas justamente entre mayo y junio de 2027, la antesala de las urnas.
Apoyo político pero sin "cheque en blanco"
El último eslabón de esta cadena es político. El Gobierno apuesta a que, frente a este complejo tablero, Washington aporte su red de contención. Durante las últimas semanas, las declaraciones del organismo se leyeron en el mercado como un apoyo electoral explícito.
“Cuando me convertí en Directora Gerente, en mi primera semana en el puesto, la primera reunión que tuve fue sobre Argentina, el 29 de octubre de 2019. En ese momento la pregunta que nos hacíamos era si Argentina podía mantenerse a la altura de poder sostener el servicio de su deuda. Y esta no es la pregunta que tenemos que hacernos hoy”, planteó Georgieva, y retrucó: “Argentina está en una posición mucho más sólida, y este es el resultado de un trabajo mucho más arduo del gobierno. También el resultado de la perseverancia, del sacrificio del pueblo argentino”.
Interlocutores asiduos del FMI confiaron en off the record que existe una directriz desde el Tesoro de los Estados Unidos: a la Argentina hay que apoyarla. Sin embargo, en los despachos técnicos de Washington advierten que el aval político no se traducirá en un cheque en blanco. Fuentes al tanto de las negociaciones en la capital estadounidense aseguran que el organismo ya flexibilizó las metas operativas y que difícilmente vuelva a tolerar una revisión a la baja en el objetivo de reservas para otorgar un "waiver electoral".
En la previa del aterrizaje de la misión, Claudio Loser, ex director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, delimitó los márgenes de negociación. "Es muy difícil decir, pero creo que insistirá en flexibilizar el mercado cambiario, en preparación a las elecciones", proyectó el economista sobre la exigencia innegociable. Respecto a las concesiones, concluyó: "En la parte técnica de exportaciones por el Niño, tendrán que estudiar. Creo que sería aceptable que el resultado fiscal, incluyendo intereses, pueda mostrar un pequeño déficit, pero no sé cuánta más flexibilidad darán en este momento".
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