EXPECTATIVAS EN ALZA

Morgan Stanley define una señal clave para la Argentina: qué acciones pueden subir si el país deja de ser “standalone”

El mercado espera una señal de MSCI sobre la accesibilidad del mercado argentino. Los analistas creen que un eventual paso a mercado de frontera abriría la puerta a nuevos flujos hacia acciones locales, especialmente hacia algunos sectores. Cuáles son.

Mercados financieros Foto: AFP

El mercado argentino mira con atención la revisión de Morgan Stanley Capital Interes MSCI, una definición que puede funcionar como señal para los inversores internacionales y marcar el camino para una eventual salida de la categoría de “standalone market”, el escalón más bajo dentro del sistema de clasificación del proveedor global de índices.

Para los fondos internacionales, la clasificación de MSCI define qué mercados pueden integrar determinados índices y, por lo tanto, qué activos pueden ser comprados por fondos pasivos o institucionales que replican esas carteras. En ese sentido, un cambio de categoría podría abrir la puerta a una mayor demanda por acciones argentinas.

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El punto central es que este jueves 18 de junio MSCI publica la revisión anual de accesibilidad de mercado, donde evalúa condiciones como controles de capitales, acceso para inversores extranjeros, liquidación de operaciones, regulaciones y restricciones cambiarias. La decisión final de clasificación (si Argentina continúa como standalone, pasa a mercado de frontera o ingresa en una lista de observación) se conocería el próximo 23 de junio.

Vale recordar que Argentina fue reclasificada como standalone en 2021, luego de que las restricciones cambiarias y los controles para el movimiento de capitales afectaran la accesibilidad del mercado local para inversores extranjeros. Desde entonces, quedó fuera de los principales índices de mercados emergentes y frontera.

Qué implicaría pasar de standalone a mercado de frontera

Para Leonardo Anzalone, economista de Cepec, pasar de standalone a mercado de frontera “sería una señal relevante porque implica que Argentina vuelve a entrar en el radar de fondos internacionales que hoy no tienen exposición al mercado local”.

“El efecto más concreto es que algunas acciones argentinas volverían a formar parte de índices globales, lo que podría generar una mayor demanda, más liquidez y mejores valuaciones. En un mercado chico como el argentino, esos flujos van a tener un impacto positivo”, señaló a PERFIL.

De todos modos, el economista advirtió que el cambio debe ser dimensionado correctamente. “Mercado de frontera no es lo mismo que mercado emergente. Los flujos son menores y el universo de inversores también. Pero sí marca un paso hacia una normalización financiera”, explicó.

La diferencia no es menor. Volver a mercado de frontera sería una mejora frente a la situación actual, pero no implicaría recuperar de inmediato el estatus de emergente que Argentina había logrado durante el gobierno de Mauricio Macri y que luego perdió.

Bancos y energía, los sectores más mirados

En caso de una mejora en la clasificación, los analistas coinciden en que el primer impacto se concentraría en las acciones argentinas de mayor liquidez y capitalización bursátil. Es decir, aquellas que pueden absorber flujos internacionales sin grandes distorsiones y que ya cuentan con presencia en Wall Street a través de ADR.

Anzalone sostuvo que los activos que suelen captar primero ese efecto son “los de mayor liquidez, especialmente bancos y energía, que además son sectores muy sensibles a la evolución del riesgo país y al contexto macro”.

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En la misma línea, Iván Cachanosky, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso, señaló a PERFIL que los fondos institucionales que replican índices MSCI tenderían a comprar automáticamente las acciones con mayor ponderación de mercado. Entre ellas mencionó a los bancos Galicia, BBVA Argentina y Macro; compañías energéticas como YPF, Pampa Energía y Vista; y también firmas de servicios públicos regulados.

“Son los sectores que en 2018, cuando Argentina ascendió a emergente en el gobierno de Mauricio Macri, captaron la mayor parte del flujo entrante”, recordó Cachanosky.

El razonamiento del mercado es directo: si Argentina vuelve a quedar incluida dentro de un universo invertible para fondos globales, los primeros papeles elegibles serían los más grandes, líquidos y conocidos por inversores internacionales. 

Cuánto dinero podría entrar al mercado argentino

Las estimaciones sobre el impacto potencial varían según el escenario. Una reclasificación a mercado de frontera tendría un efecto más limitado que un regreso a mercado emergente, pero aun así podría generar flujos relevantes para un mercado pequeño como el argentino.

Rodrigo Gamarci, socio y director de Gerenciamiento de Activos de FDI, sostuvo que Argentina lleva cinco años en el escalón más bajo del sistema MSCI y que esa condición “no es sólo un rótulo, sino una barrera real que excluye al país de los radares de los grandes fondos institucionales globales”.

“Pasar a mercado de frontera no es el final del camino, pero sí la apertura de una compuerta: habilita el flujo de capitales pasivos que replican índices, baja el costo de acceso al mercado para inversores extranjeros y, sobre todo, funciona como señal formal de que Argentina ha recuperado condiciones mínimas de previsibilidad y accesibilidad cambiaria”, afirmó.

Según Gamarci, los activos que más se mueven ante este tipo de eventos son los que ya están en el índice MSCI Argentina: YPF, Grupo Financiero Galicia, BBVA Argentina, Banco Macro y Pampa Energía.

El especialista estimó ingresos automáticos de hasta US$ 1.000 millones ante un upgrade a mercado de frontera y hasta US$ 4.500 millones si eventualmente Argentina recuperara la categoría de mercado emergente. Sin embargo, advirtió que parte de ese flujo “ya está descontado en precios”.

Cachanosky también citó estimaciones de Morgan Stanley, según las cuales un regreso de Argentina a la categoría de emergente podría generar ingresos por alrededor de US$ 4.500 millones hacia acciones locales. En un escenario intermedio, como el ingreso a una lista de observación, los flujos serían menores y podrían ubicarse entre US$ 2.000 millones y US$ 3.000 millones, según el economista.

La lista de observación, otro escenario posible

El escenario que mira el mercado no necesariamente es una reclasificación inmediata. También existe la posibilidad de que MSCI coloque a Argentina en una lista de observación o “watchlist”, como paso previo a una mejora futura.

“El escenario más probable es que Argentina sea recalificada hacia mercado de frontera o quizás el ingreso a una lista de observación”, sostuvo Cachanosky. Según su lectura, el retorno a mercado emergente quedaría más probablemente para 2027 o 2028.

Esa misma cautela fue planteada por el Lic Gastón Lentini, analista de mercados financieros. “Hoy somos standalone, el año que viene podríamos ser mercado de frontera y recién el siguiente, tal vez, mercado emergente”, vaticinó.

Lentini advirtió que el mercado puede sobrerreaccionar ante la expectativa de una mejora y pidió evitar una lectura excesivamente optimista. “Tenemos que ser muy cuidadosos con subirnos a la euforia que el mercado puede generar cuando se hable de que Argentina ha hecho las cosas tan bien como para ser catalogada como mercado emergente de golpe, salteando los escalones anteriores”, afirmó.

El cepo corporativo, el principal obstáculo

El principal punto pendiente sigue siendo la accesibilidad cambiaria. Aunque el Gobierno avanzó en una flexibilización parcial del cepo, los analistas remarcan que todavía existen restricciones para empresas y personas jurídicas, lo que podría limitar una mejora más ambiciosa en la clasificación.

Cachanosky sostuvo que la mayor preocupación sigue siendo el “cepo corporativo”, porque limita las operaciones cambiarias de personas jurídicas. “La eliminación del cepo corporativo seguramente sea una condición necesaria para llegar a ser emergente”, explicó.

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Lentini también apuntó en esa dirección: “Tenemos varias situaciones que todavía traban esa recalificación, empezando por los vestigios del cepo, que todavía aplica para empresas en lo que tiene que ver con la libre circulación de los capitales”.

La lectura de fondo es que MSCI no evalúa sólo precios de mercado ni expectativas políticas. Su análisis se concentra en si los inversores internacionales pueden entrar, operar, liquidar y salir del mercado sin restricciones relevantes. Por eso, la normalización cambiaria y la previsibilidad regulatoria son condiciones centrales para cualquier mejora sostenida.

Qué acciones podrían beneficiarse

En el mercado local, la expectativa se concentra en los papeles argentinos con mayor volumen en Wall Street. Lentini mencionó a YPF, Banco Galicia, Pampa Energía y Vista Energy como las compañías que podrían verse más involucradas en una eventual apreciación por la recalificación.

A esa lista, otros analistas suman Banco Macro, BBVA Argentina y empresas de servicios públicos regulados, por su exposición al ciclo argentino y su sensibilidad a una baja del riesgo país.

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El impacto puede operar por varias vías. Primero, por compras automáticas de fondos que replican índices. Segundo, por mayor liquidez y visibilidad internacional. Tercero, por una mejora en la percepción de riesgo sobre activos argentinos. Y cuarto, por la expectativa de que una reclasificación sea el primer paso hacia un regreso futuro a mercado emergente.

Para Anzalone, más allá del impacto puntual en precios, la reclasificación “funciona como una señal externa de que el mercado argentino empieza a recuperar condiciones mínimas de funcionamiento para inversores globales”. Esa señal, agregó, puede influir en la percepción general sobre los activos locales.

Así, el eventual paso a mercado de frontera sería leído como una buena noticia para el mercado argentino, pero no resolvería por sí solo los desafíos macroeconómicos ni garantizaría un flujo sostenido de capitales.

La clave estará en si la mejora de clasificación se combina con una baja del riesgo país, una mayor acumulación de reservas, la eliminación de restricciones cambiarias pendientes y una recuperación de la actividad económica.

lr/AF