ECONOMIA
ANÁLISIS DE MERCADO

El "trade fácil" terminó: qué miran los inversores para volver a apostar por Argentina

La mejora en la calificación crediticia, la baja de la inflación y la acumulación de reservas volvieron a encender el apetito por los activos locales. Pero los analistas advierten que el “trade fácil” ya pasó: bancos, energía y utilities aparecen como los sectores con más recorrido si la macro sigue acompañando.

El mercado cierra en verde, pero la suba del dólar complica al Merval en dólares
El mercado cierra en verde, pero la suba del dólar complica al Merval en dólares | CEDOC

Las acciones argentinas volvieron al centro de la escena. La mejora en la calificación de riesgo, la baja del riesgo país, la inflación en desaceleración y una economía que empieza a mostrar mejores datos reactivaron el interés de los inversores por los papeles locales. Pero el mercado ya no está en la etapa de comprar “Argentina barata” sin mirar demasiado. Después del rally, empieza una fase más selectiva.

El Merval en dólares se mueve en torno a los US$ 2.100, casi el doble del piso preelectoral de 2025, cuando había caído hacia la zona de US$ 1.080. Aun así, todavía se mantiene por debajo del máximo histórico que alcanzó en enero de 2025. La foto deja una paradoja: la macro empieza a alinearse, el riesgo argentino mejora y algunas empresas muestran fundamentos más sólidos, pero varios precios todavía no terminaron de reflejar ese cambio.

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Para Elena Alonso, CEO de Emerald Capital y especialista en educación financiera, esa es justamente la clave del momento. “La economía real está en máximos históricos, pero varias acciones todavía no lo reflejan en precio”, señaló. En su lectura, la renta variable local tiene margen si el riesgo país sigue bajando y si la recuperación de la actividad se traduce en mejores balances.

A trader works on the floor of the New York Stock Exchange.

El punto de partida no es menor. El riesgo país llegó a tocar mínimos de la era Milei cerca de los 430 puntos básicos y sigue siendo el termómetro que mira todo el mercado. Cuando baja, las acciones reaccionan con fuerza. Cuando vuelve a subir, el impulso se frena. Alonso lo resume de forma directa: “Por debajo de 400 puntos, el upside es muy significativo”.

Energía: Vaca Muerta sigue siendo el gran imán

El sector energético aparece como una de las apuestas más claras para el mercado. Vaca Muerta puede transformar la matriz exportadora argentina y darle a las compañías del sector una escala que todavía no está del todo incorporada en los precios.

Vista Energy es, por ahora, la estrella del año. Según Alonso, el papel acumula una suba cercana al 50% en 2026 y se convirtió en el de mejor desempeño del panel. “Vaca Muerta sigue siendo su gran activo: la empresa viene expandiendo capacidad de producción, sus balances sorprenden al alza y el mercado la ve como una de las beneficiadas directas del crecimiento del upstream no convencional”, explicó.

YPF también aparece entre las preferidas, aunque con más matices. La petrolera sube más de 50% en el año y su ADR se ubica cerca de los US$ 55. La mejora operativa, el avance de proyectos de infraestructura en Vaca Muerta y la reducción del ruido judicial por la expropiación ayudaron a sostener el apetito inversor. Pero después de una suba tan fuerte, algunos analistas empiezan a mirar valuaciones con más cautela.

El Lic Gastón Lentini plantea justamente que el precio de YPF, ajustado por dividendos, está apenas 15% por encima de los niveles de 2012, cuando Vaca Muerta todavía no se había desarrollado. Eso deja una historia de largo plazo atractiva. Sin embargo, advierte que la suba reciente obliga a ser más selectivo: “Luego de una suba de más de 50% en cinco meses, si uno compara los ratios contra sus pares, por ejemplo Petrobras en Brasil, resulta en una valuación que no nos parece apetecible y sugerimos vender para los traders o esperar para los que estén interesados en comprar”.

Vista, en cambio, todavía conserva para él una historia de crecimiento más limpia. “Tiene mucho para crecer en valor y en precio desde que Argentina comience a exportar petróleo con la finalización del nuevo oleoducto VMOS en enero de 2027”, sostuvo. También remarcó que, con un precio internacional del petróleo más alto por las tensiones geopolíticas, la compañía podría ver mejorar sus beneficios.

Vista OIL

Pampa Energía ofrece otra lectura. No tuvo el mismo desempeño que Vista o YPF en lo que va del año, pero varios analistas la ven como una alternativa defensiva dentro del sector. Alonso la destaca por su diversificación entre generación eléctrica y upstream. Lentini coincide, aunque sugiere paciencia para nuevos ingresos: “Es un play seguro en el largo plazo y nuestra idea es sostener, pero el inversor nuevo puede tener una oportunidad esperando comprar 10% o 15% más abajo”.

Bancos: la apuesta a la normalización

Si energía es la historia de Vaca Muerta, los bancos son la historia de la normalización macro. Galicia, Macro y Supervielle vienen de una fuerte recuperación, aunque todavía operan con correcciones respecto de sus máximos. El argumento de fondo es simple: si baja la inflación, se expande el crédito y mejora la actividad, los bancos deberían ser uno de los vehículos más directos para capturar esa recuperación.

Alonso define al sector financiero como “la apuesta de largo plazo más recomendada” si mejora el panorama local. La lógica es que una economía con menor nominalidad, más crédito privado y mejores niveles de consumo e inversión debería traducirse en balances más sólidos para las entidades.

Leonardo Anzalone, economista y presidente del CEPEC, coincide en que los bancos están entre los sectores con mayor potencial. “Los bancos son probablemente los mayores beneficiarios de una normalización financiera. Un riesgo país más bajo, mayor crédito al sector privado y una economía con menor nominalidad deberían traducirse en mejores resultados para el sector”, señaló.

Milo Farro, del equipo de research de Rava Bursátil, también ve a los bancos como uno de los motores recientes del Merval. Según explicó, el índice se mantiene en la zona de US$ 2.100 “impulsado por la recuperación de los bancos (ante mejores indicadores de rentabilidad y mora) y por el optimismo en el sector energético”.

El desafío es que el crédito vuelva sin que se dispare la morosidad. Nicolás Olive Duran, analista financiero de Rudolph, lo sintetiza así: “En bancos, la clave es que vuelva el crédito y baje la mora”. Para el mercado, ese será uno de los datos más importantes de los próximos balances.

El Merval lateraliza, pero no pierde la historia

Después del salto posterior a las elecciones legislativas de 2025, el Merval en dólares entró en una etapa de consolidación. Farro ubica el rango entre US$ 1.800 y US$ 2.100 desde octubre pasado. No lo ve como una señal negativa, sino como una pausa después de una suba muy fuerte.

Para pensar en una recuperación hacia los US$ 2.400, el nivel alcanzado en enero de 2025, Farro identifica cuatro factores centrales: la reunión de MSCI del 23 de junio, la acumulación de reservas del Banco Central, la mirada de Wall Street sobre Argentina y el escenario internacional.

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El punto MSCI es clave porque una eventual mejora de categoría podría abrir la puerta a flujos institucionales que hoy no entran al mercado argentino. Alonso también lo señala como un posible “game changer” para todo el panel. En un escenario positivo, con ingreso de capitales y una reclasificación como mercado emergente, el Merval podría superar los US$ 3.000, con YPF y los grandes bancos como principales receptores.

Pero el escenario base todavía exige prudencia. Alonso proyecta que, con macro estable y riesgo país por debajo de los 400 puntos, el Merval podría ubicarse entre US$ 2.500 y US$ 2.800 hacia fin de 2026. En ese escenario, bancos, utilities, Vista y TGS aparecerían entre los principales beneficiados.

Ya no alcanza con comprar Argentina en bloque

El consenso entre los analistas es que la etapa más fácil del trade argentino quedó atrás. La compresión del riesgo país, la suba de los bonos y la recuperación de los ADRs ya capturaron una parte importante del cambio político y macroeconómico. Ahora el mercado necesita ver ganancias concretas.

Olive Duran lo plantea sin vueltas: “El trade fácil ya pasó. Comprar acciones argentinas cuando todo valía nada era otra cosa”. Según su mirada, antes alcanzaba con comprar activos castigados y esperar una normalización. Hoy el partido cambió. “Si todavía queda recorrido, tiene que venir por economía real, no sólo por expectativa”, sostuvo.

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Esa frase resume el nuevo mapa. Ya no se trata de comprar cualquier acción argentina porque el país dejó atrás el peor momento. Ahora hay que distinguir empresas que pueden mejorar resultados, sectores que necesitan crédito, compañías que dependen de financiamiento y papeles que subieron solo por arrastre.

“Desde acá, ya no sirve comprar Argentina en bloque. Hay que elegir”, advirtió Olive Duran. Y agregó: “Ahora toca separar expectativa de realidad, relato de balances y suba de precios de verdadera creación de valor”.

Lentini también diferencia entre dos Argentinas dentro del mercado. Por un lado, la del oil & gas, las finanzas y el campo. Por el otro, la industria y los servicios con precios regulados o intervenidos, donde la recuperación todavía es más lenta. “Los promedios esconden variables”, señaló, al explicar por qué el índice puede estar lateralizando mientras algunos sectores corren y otros quedan rezagados.

Industriales y consumo: más dependientes de la actividad

Fuera de bancos y energía, el recorrido aparece más condicionado por la recuperación de la economía real. Empresas industriales como Loma Negra, Ternium Argentina o Aluar podrían beneficiarse si se reactiva la construcción, mejora la demanda de insumos y vuelve la obra pública, aunque sea de manera gradual.

Lentini advierte que esos papeles “pueden mejorar en el largo plazo”, pero dependen de una reactivación más clara de la construcción y de la obra pública. Es una apuesta menos inmediata que bancos o energía, pero con potencial si la recuperación se consolida.

Wall Street

En consumo, la clave será el bolsillo. La baja de la inflación mejora las expectativas, pero el mercado va a mirar si esa desaceleración se transforma en salarios reales más altos, mayor volumen de ventas y mejores márgenes. Sin esa transmisión, el rally en esos sectores puede quedar limitado.

El factor político vuelve a escena

Aunque el mercado celebra los datos macro, todos los analistas coinciden en que la política volverá a pesar. La mirada ya empieza a correrse hacia 2027, cuando Argentina tendrá elecciones presidenciales. La continuidad del rumbo económico será tan importante como los datos de inflación, reservas o crecimiento.

Anzalone lo define como una historia más macro que micro. “La renta variable argentina sigue operando más como una historia macro que micro”, sostuvo. Para él, el recorrido de las acciones durante los próximos 18 meses dependerá tanto de la evolución de las variables económicas como de las señales políticas que empiecen a aparecer de cara a las presidenciales.

El mercado ya mira el 2027

Olive Duran coincide en que el principal riesgo de corto plazo es político. “El miedo a eventos como el 2019 existe en los inversores y es muy reciente”, advirtió. La memoria de una fuerte pérdida patrimonial tras un mal resultado electoral todavía funciona como límite para muchos fondos.

Por eso, el mercado podría volverse más selectivo y más sensible a las encuestas a medida que se acerque 2027. En ese contexto, probablemente aumente la demanda de cobertura y baje la tolerancia al riesgo.

Qué mirar de acá en adelante

El recorrido de las acciones argentinas dependerá de cinco variables. La primera es el riesgo país: si perfora los 400 puntos, el mercado puede habilitar una nueva etapa alcista. La segunda son los balances: los resultados del primer y segundo trimestre mostrarán si las valuaciones actuales están justificadas.

La tercera es Vaca Muerta. Cada nuevo oleoducto, habilitación, acuerdo de exportación o mejora en infraestructura puede funcionar como catalizador para YPF, Vista, Pampa y TGS. La cuarta es el crédito privado, especialmente para los bancos. Y la quinta es MSCI: cualquier señal de reclasificación puede modificar el flujo de fondos hacia Argentina.

El mercado argentino dejó de estar regalado, pero tampoco parece agotado. La diferencia es que ahora el entusiasmo necesita pruebas. La macro empezó a ayudar, la percepción de riesgo mejoró y los activos volvieron al radar internacional. Pero la próxima suba ya no dependerá solo de la expectativa: dependerá de que las empresas ganen más plata, que el crédito vuelva y que la política no rompa el clima financiero antes de 2027.

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