SEA LION

Quiénes son los empresarios cercanos a Netanyahu que ponen en jaque la estrategia de Milei sobre Malvinas

El avance del capital institucional de Israel sobre los yacimientos petroleros del Atlántico Sur genera un cortocircuito inesperado para la Casa Rosada. La tensión latente entre el reclamo de soberanía, la nueva alianza estratégica en Medio Oriente y el riesgo para Vaca Muerta.

Proyecto petrolero Sea Lion Foto: Captura de pantalla

Apoyado en el alineamiento geopolítico con Estados Unidos, el Gobierno de Javier Milei buscó dar un golpe de efecto con las sanciones a las empresas que operen sin autorización en Malvinas. Pero, limitar el proyecto Sea Lion puede complicar sus relaciones con otro aliado. Los dueños de las firmas que buscan petróleo offshore en las costas isleñas tienen un vínculo estrecho con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y en el marco de los acuerdos de paz que cerraron ambas gestiones a principios de año, ese lazo puede poner en jaque la estrategia de conseguir un impulso popular en medio de las razones microeconómicas que dañan la imagen del Presidente de cara al 2027.

El consorcio que lidera el desarrollo técnico y operativo en la Cuenca Norte tiene a la cabeza a Navitas Petroleum, una operadora que cotiza en la Bolsa de Tel Aviv y tiene el 65% de participación en el yacimiento central Sea Lion. La conducción de la petrolera tiene estrechos vínculos con el establishment corporativo israelí.

El comando de Navitas

Su presidente, Gideon Tadmor, es catalogado en los circuitos corporativos israelíes como un aliado histórico del Likud, el partido de Netanyahu, indicaron fuentes corporativas a PERFIL. Tadmor construyó su peso en la industria al calor de las concesiones de gas en el Mediterráneo promovidas durante los sucesivos mandatos del primer ministro israelí.

El vicepresidente de la compañía, Koby Katz, fue director general del Ministerio de Infraestructura, Energía y Agua de Israel, un cargo técnico de máxima confianza política dentro de la coalición gobernante. A su vez, el CEO de la firma, Amit Kornhauser, proviene de las filas de Delek Energy, el gigante energético de Tel Aviv que expandió sus carteras bajo el paraguas de las políticas de seguridad nacional del Estado israelí.

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La británica Rockhopper Exploration, descubridora original del yacimiento en 2010 y socia minoritaria con el 35%, debió ceder el mando técnico y de financiamiento ante la imposibilidad de estructurar el capital por cuenta propia. En términos financieros, la viabilidad de la extracción de crudo en Malvinas dependió exclusivamente del desembarco del capital israelí.

La arquitectura financiera y los fondos institucionales

La arquitectura financiera que fondea las operaciones en el Atlántico Sur también guarda nexos con Tel Aviv. Más del 25% del paquete accionario de Navitas se reparte entre los mayores administradores de activos de ese país: Migdal Insurance and Financial Holdings (6,07%), el holding personal Shlomo Eliahu Holding Ltd. (5,91%), Harel Insurance Investments & Financial Services (5,39%), The Phoenix Holdings (4,45%) y Meitav Investment House (3,49%).

La figura central de esta estructura de financiamiento es Shlomo Eliahu, titular del holding y exmiembro de la Knesset. Al controlar de forma privada su propio holding y haber adquirido en 2012 el paquete mayoritario de Migdal por cerca de USD 1.000 millones, Eliahu consolida bajo su órbita directa más del 11% del capital de Navitas Petroleum.

En tanto, el fondo de cobertura israelí Noked Capital no solo retiene cerca del 4,45% de Navitas, sino que se posicionó como el accionista mayoritario de Rockhopper Exploration con el 9,3% de los votos (más de 79 millones de acciones). Detrás de Noked figuran Roy Vermus —exCEO de Psagot Investment House—, Shlomo Bracha y Ariel Hilkiyahu (a través de Taga S.P. y el grupo desarrollador EEH Ventures). La presencia de otros fondos israelíes en la firma británica, como Brosh Funds (6,0%) e ION Fund Management (4,6%), confirma que el control accionario de la concesión offshore responde a una estructura societaria con cabecera en Israel.

Los "Acuerdos de Isaac" y el riesgo geopolítico

Desde el anuncio, que la cuestión diplomática con Inglaterra está en cortocircuito y puede también derivar en un ruido de negocios, luego de lo acordado con Tel Aviv. En abril de 2026, Argentina e Israel lanzaron los "Acuerdos de Isaac", un marco estratégico concebido por el propio Milei e inspirado en los Acuerdos de Abraham de Donald Trump. El pacto selló un compromiso para fomentar la apertura económica y la coordinación antiterrorista, con foco en frenar las redes operativas de Irán en el Hemisferio Occidental. El objetivo de fondo era garantizar la seguridad y la prosperidad económica a largo plazo. 

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El rechazo de Milei al avance británico sobre Sea Lion se produjo apenas días después de que Trump no descartara reconsiderar la histórica neutralidad de Estados Unidos frente al diferendo territorial. En simultáneo, el Gobierno nacional impulsó la construcción de una base militar para reforzar la proyección argentina hacia la Antártida, ubicada estratégicamente cerca de los pasos que conectan los océanos Atlántico y Pacífico, una zona que concentra el creciente interés comercial y geopolítico de Washington y Beijing.

La respuesta desde Londres no se hizo esperar. Atento al renovado conflicto en los mares del sur, el Gobierno británico decidió incrementar su poder de fuego. El ministro de Estado para la Preparación de la Defensa británico, Luke Pollard, le confirmó al parlamentario conservador Ben Obese-Jecty que el Reino Unido reemplazará los cuatro aviones Eurofighter Typhoon Tranche 1 que prestan servicio en el Escuadrón 1435 del archipiélago por aeronaves Tranche 2, equipadas con radares y armamento de última generación.

Ruido geopolítico que pone en jaque el principal motor macroeconómico de la Argentina. Los acuerdos comerciales atados al eje con Israel e impulsados por el Gobierno son una pieza clave para el desarrollo de Vaca Muerta. La formación no convencional está a punto de multiplicar su volumen de negocios gracias al avance de las obras de midstream orientadas a la exportación de GNL y petróleo shale. En el mercado global de commodities, la mayor ventaja comparativa del país para atraer inversiones reales es, precisamente, estar ubicado en una región ajena a los conflictos armados.

La expansión hacia el bloque PL001

La avanzada extractiva no concluye en los límites de Sea Lion. A través de alianzas transnacionales, Navitas extendió su dominio al bloque adyacente PL001, una superficie de 1.126 kilómetros cuadrados ubicada en la Cuenca Norte, a una profundidad promedio de 500 metros bajo el nivel del mar.

En este bloque, Navitas consolidó el 65% del consorcio operativo tras asociarse con la canadiense Eco (Atlantic) Oil & Gas, firma que absorbió los activos de JHI Associates y Argos Resources para retener el 35% restante. Eco Atlantic —que cuenta entre sus socios a la canadiense Africa Oil Corp y a directivos con fuertes lazos con el sector financiero israelí, como su CEO Gil Holzman y el inversor Moshe Peterburg— venía de operar licencias offshore en Guyana en sociedad con ExxonMobil antes de ingresar al Atlántico Sur.

Informes geológicos de modelado sísmico 3D asignan a la licencia PL001 un potencial de recursos prospectivos recuperables de 3.100 millones de barriles de crudo, pertenecientes al Cretácico Inferior. Una auditoría independiente de la firma internacional Netherland, Sewell & Associates (NSAI) ya certificó más de 1.300 millones de barriles en apenas 15 de los 40 prospectos mapeados. Dentro de esa estructura, los objetivos prioritarios de perforación, denominados Tyche y Dinlas, concentran reservas potenciales por 400 millones de barriles.