OPINIóN
Tensión internacional

Trump, las Malvinas y el peligro de una diplomacia basada en la ruptura

La visita de Donald Trump a Irlanda volvió a poner en escena los conflictos separatistas dentro del Reino Unido. Su propuesta de mediar entre Argentina y Londres por las Malvinas contrasta con su intervención en un escenario marcado por décadas de enfrentamientos y fuertes divisiones políticas.

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Hay algo que me resulta muy preocupante y que empezó a aparecer rápidamente: medios vinculados al Gobierno han comenzado una caza de brujas contra FOPEA, el Foro de Periodismo Argentino, al que acusan de recibir apoyo de la Embajada británica para impulsar su agenda en la Argentina. Si estos sectores del Gobierno creen que, porque FOPEA tuvo alguna vinculación con la Embajada británica, todo FOPEA está involucrado en la defensa de los intereses británicos sobre las Malvinas, estamos frente a una estupidez. Y ojo con las estupideces, porque muchas veces un despelote empieza con una estupidez. Esto se llama "caza de brujas".

Yo generalmente no voy a las invitaciones que formulan las embajadas porque no me gustan y porque no soy muy amigable con los asuntos sociales. Los británicos celebran en la embajada el cumpleaños del rey; los americanos, el Día de la Independencia. Yo no voy a ninguno. Pero hay una reunión que organiza la Embajada británica y que conozco porque he recibido invitaciones. Porque el Reino Unido es parte de un grupo de países conectados entre sí que tienen un foro de defensa de la libertad de expresión. En Malvinas, por supuesto, esa defensa no aplica. Puede tener que ver con esto. Cuando sepa más del asunto, voy a averiguar bien cómo es. Por ejemplo, el Día del Periodista hay una invitación que hacen los británicos en Buenos Aires que incluye a otros países, precisamente en defensa de la libertad de expresión, porque están mancomunados en ese tema. En cualquier caso, lo importante de este asunto de FOPEA es que las cazas de brujas siempre empiezan por algún caso. Y acá hay gente muy vinculada al Gobierno que seguramente no hace todo esto sin una conexión con el Gobierno.

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Ahora bien, el presidente Donald Trump visitó Irlanda. Visitó la República de Irlanda, lo que se conoce resumidamente como Irlanda del Sur, Éire. La República es un país independiente. Ustedes recuerden que el Reino Unido es la combinación de cuatro países: Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte. La República de Irlanda se independizó en 1921. La historia es muy interesante porque, sobre ese conjunto de conflictos, empezó a actuar Trump. El presidente americano se ofreció desde Irlanda como mediador en el caso de que se agrave el conflicto entre Argentina y el Reino Unido por la cuestión de las Malvinas. Y dijo que probablemente podría resolverlo, a la luz de los resultados de Trump como mediador. Todo lo que intentó mediar lo dinamitó. Trump como mediador, la verdad, ha sido un fracaso estrepitoso. Recuerden que dijo en su momento: “Yo la cuestión de Rusia y Ucrania la arreglo en 24 horas”. Bueno, ayer casi lo matan a Boris Johnson y a militares norteamericanos en la frontera con Polonia. Así le fue en todas las cosas en las que se metió.

Entonces se ofreció a mediar para evitar un potencial desastre. Al mismo tiempo que se ofrece como mediador entre Argentina y el Reino Unido, terminó de dinamitar su relación con el Reino Unido. ¿Qué le van a decir? “¿Sabés qué? Andá a mediar a lo de tu abuela”. En estas condiciones estaría muy bueno que eventualmente actúe un mediador serio, pero no es el caso de Trump, que viene ocupándose personalmente de dinamitar sus relaciones con el Reino Unido y con todos los europeos. Llegó al extremo de pedirles, por favor, que no ataquen y que les compren petróleo ruso. Uno ya no entiende siquiera si Trump está entendiendo lo que dice. Se ofreció como mediador, que no es su especialidad. Convengamos que Trump tiene otra especialidad: la dinamitación. No la ruptura, no el arreglo. Él se jacta de haber arreglado un montón de problemas, pero todo eso es un cuento chino.

Entonces se ofreció como mediador desde Irlanda para evitar un desastre. ¿De qué está hablando? Estoy seguro de que me van a llamar. Lo va a llamar Milei. Eso yo creo que Milei lo haría. Pero de ahí a que lo convoquen los británicos y lo tomen como un mediador imparcial, siquiera como un medio amigo, es imposible. Sobre todo después de lo que hizo en Irlanda, que es estimular un conflicto que probablemente ocurre igual y que creo que está en curso de ocurrir. Yo hablé hace un tiempo acá del “Reino Desunido”. No es un tema novedoso para los que siguen el canal: las tensiones separatistas entre Inglaterra, Irlanda del Norte, Gales y Escocia. Ya les he comentado que esos tres países están gobernados por fuerzas que tienen impulsos separatistas. Y, si no me equivoco, hay un dato fundamental: la población católica hoy supera a la población protestante en Irlanda del Norte. Después les cuento por qué razón esto es muy importante.

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Trump estuvo allí en Irlanda, estuvo con las autoridades e incluso estuvo en su terreno más conocido: las canchas de golf. Lo mejor que ha hecho Trump en su vida son las canchas de golf. Ahí sí que efectivamente el tipo es un capo. Tiene una cancha de golf en Irlanda, en Doonbeg. Yo no conozco, pero es un lugar espectacular. Irlanda, como Escocia, es un paraíso de los golfistas. Y entonces estuvo en Doonbeg, en su cancha de golf, visitó el país y demás. Allí dijo que sería algo fantástico que las dos Irlandas —la República de Irlanda, Irlanda del Sur, e Irlanda del Norte, el Ulster, que pertenece al Reino Unido— se junten. El hecho de que se junten, como era antes de 1920, seguramente es una gran noticia, sobre todo para los irlandeses del Norte. Pero eso es un tema de tensión tremendo con los británicos. Y es más: se me ocurre que hasta inclusive el impulso que Trump le da a esto puede ser contrario a lo que el propio Trump está postulando, porque, por supuesto, va a generar una reacción unionista.

Saben que ahí, en Irlanda, el conflicto es múltiple. No hay solamente un conflicto entre católicos y protestantes, sino entre republicanos y unionistas: un conflicto cruzado. De un lado están los católicos separatistas republicanos y del otro, los unionistas con los británicos protestantes. Pero hay protestantes y unionistas, y republicanos y católicos de los dos lados. No es un conflicto simple. Es un conflicto muy entremezclado. Trump fue a estimular este conflicto, que, por supuesto, lo aleja de su condición de mediador entre Argentina y el Reino Unido por el tema de las Malvinas. Los británicos lo quieren matar. Los irlandeses no te parece que se entusiasman. Quién sabe. La unión entre Irlanda del Norte y el Reino Unido está sometida, por un acuerdo, a un eventual referéndum. Inglaterra aceptaría la separación de Irlanda del Norte siempre y cuando se celebre un referéndum. Pero ahora, con los dichos de Trump, eso se aleja. Los británicos van a intentar evitarlo con este asunto, porque las tensiones entre el Reino Unido e Irlanda del Norte provocaron en la historia 4.000 muertos y cientos de miles de heridos, y casi la matan a Maggie.

Es un tema que arregló Tony Blair con un senador norteamericano llamado George Mitchell y con los tipos del IRA, a fines de los años 90, en unos acuerdos famosos de Semana Santa, después de 20 años de guerra. Y este irresponsable va y dice: “Ah, sería genial que se separen”. Muy, muy peligroso. Obviamente que el asunto conecta con el de las Malvinas. Naturalmente. Porque es parte de la dinamitación de las relaciones entre Estados Unidos y Europa en general y el Reino Unido en particular. Hoy también escuchaba a uno en la radio decir: “No, porque este izquierdista, Andy Burnham, que es un zurdo”. Bueno, no existe el comunismo en Reino Unido. Qué difícil es desmontar creencias o, en todo caso, operaciones políticas. Por lo tanto, Trump ha agitado este debate bajo el argumento de que sería fantástico que las Irlandas se unan. Y esto conecta con algo que ya estaba planteado.

Hoy, los líderes de Escocia, Gales e Irlanda del Norte se van a reunir para firmar un acuerdo y dar comienzo a un proceso eventualmente de ruptura con los británicos. Es en Cardiff. Cardiff es la capital de Gales. Usted sabe que en las últimas elecciones que ha habido, en estos tres países —Gales, Irlanda del Norte y Escocia— han ganado partidos más bien separatistas. Todo esto tiene mucho que ver, además, con el descalabro del Brexit. El Brexit fue un desastre total.

Esto viene de antes. En Escocia hubo un referéndum y los separatistas perdieron por poco. En Gales acaba de ganar una elección interna un partido más bien separatista. Y ya gobiernan los separatistas hace tiempo en Irlanda del Norte, donde hay una mujer como primera ministra, digamos, de Irlanda del Norte. Entonces hoy va a ocurrir esta reunión, que, por supuesto, va a tensar las relaciones entre estos tres países —Gales, Escocia e Irlanda del Norte— con Inglaterra, que es donde está, digamos, el Gobierno central. Y esto es para que ustedes comprendan el panorama catastrófico que tiene el Reino Unido o el reino eventualmente desunido.

El líder político que se supone que se va con el poder en la próxima elección de 2029, si es que Burnham no cae en una catástrofe que tenga que adelantar las elecciones, se acaba de probar que recibió 42 millones de dólares de sobornos de un empresario cripto. La donación, por llamarla de alguna manera, más grande de la historia del Reino Unido. Nigel Farage, que es el potencial primer ministro después de los laboristas, si es que caen, es este personaje que está totalmente enchastrado por temas de corrupción y, además, es un payaso. O sea que, la verdad, el destino británico es muy complicado, muy, muy complicado. Y, tras lo complicado que está, Trump ha ido a echarle un balde de nafta en relación con la cuestión de las Malvinas.

LMM/AF