Abelardo De la Espriella quiere asumir la Presidencia de Colombia en un cuartel militar
El péndulo político de Colombia se prepara para un cambio drástico. Abelardo de la Espriella, elegido presidente el pasado junio tras alcanzar 12,9 millones de votos en el reñido balotaje, ha decidido imprimir un sello de estricta militarización y seguridad nacional desde el primer minuto de su administración.
A través de una misiva formal enviada a las directivas del Congreso de la República, el mandatario electo solicitó evaluar la viabilidad jurídica para trasladar la tradicional ceremonia de toma de posesión, fechada para el próximo 7 de agosto, fuera de la histórica Plaza de Bolívar de Bogotá. Su ambicioso objetivo: juramentar su cargo en el interior de una guarnición militar ubicada en Popayán, capital del convulso departamento del Cauca.
La propuesta produjo polémica en el país, que históricamente ha congregado a los tres poderes del Estado en el centro de la capital para blindar el carácter civil de la transición de mando. Sin embargo, el equipo de De la Espriella defiende que la medida posee plenas facultades legales.
Si bien el artículo 115 de la Constitución colombiana determina que el presidente debe prestar juramento ante el pleno del Parlamento, un reglamento interno del Legislativo habilita al Congreso a declarar sedes alternas y temporales bajo situaciones excepcionales o mediante un acuerdo multipartidista de las cámaras. Diego González, secretario general del Senado, ratificó inicialmente que la propuesta cuenta con viabilidad técnica, abriendo la puerta a que casi 300 legisladores deban desplazarse al suroccidente del territorio nacional.
Este insólito quiebre en el protocolo responde de manera directa a la naturaleza ideológica del mandatario electo y al movimiento nacionalista conservador que lidera: Defensores de la Patria. Conocido popularmente como “El Tigre”, De la Espriella, un abogado y empresario sin experiencia previa en cargos de elección popular, articuló un discurso de ultraderecha que confronta de raíz el proyecto político del presidente saliente, Gustavo Petro.
La inclinación de extrema derecha de De la Espriella se alinea abiertamente con el panorama global de las nuevas derechas populistas, habiendo recibido el respaldo explícito de líderes internacionales como Donald Trump.
Entre sus propuestas más controvertidas se encuentran la legalización del porte de armas para la defensa ciudadana y una política exterior rupturista que plantea retirar a Colombia de organismos multilaterales y restablecer relaciones con Israel.
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