Tensión diplomática

El primer ministro británico defendió ante la ONU el derecho de Malvinas a "seguir siendo británicas frente a cualquier amenaza"

Andy Burnham deslizó un firme mensaje contra la Argentina al ratificar la defensa militar del territorio. Horas antes limó asperezas a puertas cerradas con el mandatario norteamericano. Javier Milei prepara su contraofensiva ante la Asamblea General.

Andy Burnham primer ministro del Reino Unido ONU. Foto: AFP

El atril de las Naciones Unidas se convirtió en el escenario de una advertencia frontal que retumbó directo en Buenos Aires. Durante su discurso en la ONU el primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, aprovechó una dura crítica contra el accionar de Rusia en Ucrania para lanzar un mensaje sin filtros sobre el control del Atlántico Sur. Frente a los líderes del mundo, el premier británico dejó en claro que su gobierno no dudará en responder ante cualquier intento de alterar la soberanía de las Islas Malvinas.

La jugada sorprendió por la forma en la que conectó dos conflictos diametralmente opuestos. Al reclamar una defensa cerrada del derecho internacional, el líder aseguró que Londres se mantendrá inflexible frente a cualquier desafío legal o militar, provenga de Moscú o de cualquier otro actor que amenace el derecho de sus territorios a seguir bajo el ala británica. Para que no quedaran dudas, mencionó explícitamente al archipiélago en disputa con Argentina.

Andy Burnham ante la ONU

Este mensaje aterrizó apenas horas después de una cumbre clave a puertas cerradas. Burnham se reunió por más de media hora con el presidente estadounidense Donald Trump, un encuentro donde la pelea territorial y el comercio dominaron la mesa.

Del otro lado, la Casa Blanca también bajó los decibeles de la confrontación. La agencia AFP reveló que Trump definió a Burnham como un "hombre de negocios nato" y celebró el buen rumbo del vínculo. Esta bilateral funcionó como un matafuegos para apagar el incendio diplomático de agosto, cuando Washington amenazó con revisar su apoyo a Londres por Malvinas. Aquella crisis fue una represalia directa de Estados Unidos contra el Reino Unido por no acompañar sus operaciones en Medio Oriente, catalogando a las islas como una mera "posesión imperial".

Sin embargo, el verdadero motor de esta escalada geopolítica no es solo el orgullo territorial, sino los millones de dólares en juego por el petróleo. El epicentro del conflicto es el proyecto Sea Lion, ubicado a unos 200 kilómetros de las islas y comandado por la firma británica Rockhopper Exploration junto a la israelí Navitas Petroleum

¿Qué significa recuperar Malvinas por la vía de la paz?

La contraofensiva de la Rosada y el turno de Milei

Frente a la postura británica, la gestión libertaria decidió pasar al ataque en el plano administrativo. A principios de septiembre, Javier Milei aprovechó la cadena nacional para anunciar la construcción de una Base Naval Integral en Tierra del Fuego, impulsar una nueva ley de soberanía en el Congreso y aplicar un paquete de sanciones económicas. Como resultado directo de esta jugada, Argentina ya abrió expedientes contra unas 60 empresas y particulares vinculados a las plataformas del Atlántico Sur.

La urgencia del Gobierno se apoya en frenar el avance de las petroleras antes de que las maquinarias comiencen a operar a máxima escala y el daño sea irreversible. En aquel mensaje televisado, el Presidente advirtió que si el país no actúa con celeridad y firmeza, los capitales extranjeros tendrán la capacidad material de adueñarse de las reservas submarinas en cuestión de meses.

Con este tablero de ajedrez completamente desplegado, todas las miradas apuntan ahora al propio Milei, quien desembarcó este martes en Nueva York escoltado por el canciller Pablo Quirno, el embajador Alec Oxenford y el representante ante la ONU, Francisco Tropepi. En su inminente debut ante la Asamblea General, el mandatario tiene previsto redoblar la apuesta.

TC