Cártel Jalisco Nueva Generación

El reinado del terror de El Mencho: canibalismo y ejecuciones extremas en el corazón del CJNG

Los métodos de tortura y canibalismo ritual empleados por los sicarios de Nemesio Oseguera Cervantes para consolidar el dominio criminal del grupo delictivo en México.

Cartel Jalisco Nueva Generación Foto: CEDOC

El ascenso de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido mundialmente como El Mencho, transformó el panorama criminal mediante la implementación de tácticas de terror que desafiaron cualquier precedente de crueldad. Los testimonios de supervivientes y las grabaciones de la propia organización revelan un sistema diseñado para deshumanizar al enemigo y paralizar a la sociedad civil.

La violencia no era un subproducto de sus operaciones, sino la herramienta principal de marketing para un cártel que buscaba la hegemonía total. Desde el uso de armamento de grado militar hasta rituales de iniciación que involucraban el consumo de carne humana, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) redefinió los límites del horror.

Nemesio Oseguera, alias "El Mencho" y líder del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), por quien Washington ofrecía una recompensa de 15 millones de dólares, fue abatido por el ejército mexicano el pasado domingo. El líder narco de 59 años resultó herido en el choque con militares en la localidad de Tapalpa y murió durante su traslado vía aérea a la Ciudad de México. 

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Su captura y muerte provocaron una violenta respuesta del cartel, que bloqueó rutas, quemó vehículos, atacó gasolineras, negocios y bancos y enfrentó a autoridades en 20 estados mexicanos. Al menos 27 agentes de seguridad, 30 criminales y una mujer murieron durante la operación y en enfrentamientos posteriores, informó el lunes el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch.

La mafia narcotraficante fue designada como organización terrorista extranjera por el gobierno de Estados Unidos en febrero de 2025. La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró este lunes que ya no hay retenes en las rutas, aunque este lunes por la tarde quedan algunos cerca de Guadalajara y de la zona donde ocurrió la captura.

 

El ritual del canibalismo en el Cártel Jalisco Nueva Generación

Uno de los aspectos más oscuros de la organización fue la obligatoriedad de participar en actos de canibalismo como parte del entrenamiento en sus escuelas de sicarios. Informes de inteligencia y crónicas periodísticas internacionales han documentado casos donde los reclutas eran forzados a ingerir órganos de sus rivales para demostrar lealtad.

En un video difundido por el propio cártel en 2022, se observó a un sicario arrancando y comiendo el corazón de una víctima en el estado de Michoacán. "Los nuevos reclutas son obligados a comer carne humana cruda; es una forma de quitarles cualquier rastro de humanidad y convertirlos en máquinas de matar", señaló el periodista Robert Bunker en un informe de 2021 para Small Wars Journal.

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Esta práctica, lejos de ser aislada, formaba parte de una pedagogía del terror que buscaba crear guerreros insensibles al dolor ajeno. La utilización de estos métodos permitía al Mencho asegurar que sus hombres no dudarían al recibir las órdenes más atroces contra grupos rivales o autoridades federales.

La brutalidad se extendía a la exhibición pública de los cuerpos, que a menudo eran colgados de puentes o abandonados en plazas principales con mensajes de advertencia. El objetivo era enviar una señal clara de que cualquier resistencia al avance del CJNG resultaría en una muerte lenta y agonizante.

 

Lanzallamas y decapitaciones masivas en el frente de guerra

El arsenal del CJNG no se limitaba a fusiles de asalto, sino que incorporaba herramientas de tortura activas en el campo de batalla, como el uso de lanzallamas contra enemigos vivos. Esta técnica buscaba infligir el máximo sufrimiento posible antes del deceso, sirviendo como una advertencia visual para los grupos enemigos.

"El uso de lanzallamas por parte de los sicarios del CJNG representa una escalada en la teatralidad de la violencia, diseñada para ser grabada y difundida en redes sociales", reportó el diario The Courier Mail en un análisis sobre tácticas de guerra psicológica en el narcotráfico.

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Las decapitaciones masivas se convirtieron en una firma distintiva del grupo bajo el mando de Oseguera Cervantes, superando en frecuencia a las de organizaciones previas. En diversas ocasiones, el grupo difundió ejecuciones colectivas donde las víctimas eran obligadas a confesar supuestos crímenes antes de ser asesinadas sistemáticamente frente a la cámara.

Esta estrategia de comunicación visual permitía al cártel expandir su influencia territorial sin necesidad de disparar un solo proyectil en algunas zonas. El miedo generado por las noticias de sus métodos era suficiente para que bandas locales se rindieran o huyeran ante la simple mención de la llegada del grupo jalisciense.

 

La disciplina del miedo bajo el mando de El Mencho

Nemesio Oseguera Cervantes impuso una estructura militarizada donde la desobediencia se pagaba con la vida de forma inmediata y ejemplar. Su pasado como antiguo agente de policía le permitió organizar la estructura del cártel con una eficiencia operativa que pocas organizaciones criminales habían logrado anteriormente.

En el libro The Cartels: The Story of Mexico's Most Dangerous Criminal Organizations and Their Impact on U.S. Security (2019), se describe cómo el Mencho utilizaba la violencia interna para purgar cualquier debilidad. La lealtad no se negociaba, se imponía a través de la amenaza constante de sufrir los mismos tormentos que los enemigos.

La inteligencia estadounidense ha destacado que el CJNG opera con una mentalidad de ejército de ocupación, utilizando la tortura no solo para obtener información, sino como castigo ritual. Las víctimas a menudo pasaban días en "casas de seguridad" antes de que sus restos fueran finalmente descartados.

A pesar de los informes sobre su supuesta muerte, el legado de tácticas extremas dejado por Oseguera Cervantes continúa dictando el comportamiento de sus células operativas. La cultura de la crueldad absoluta se ha arraigado de tal manera que la organización sigue siendo considerada una de las más peligrosas del mundo.

ds