Una investigación puso este domingo el foco sobre el pasado del primer ministro del Reino Unido Keir Starmer como director de la Fiscalía de la Corona (CPS). Los documentos hallados en el marco de esta pesquisa indican que Starmer supervisó el uso de los Avisos de Advertencia por Secuestro Infantil (CAWN), herramientas legales que diversos denunciantes definen como “ASBOS (advertencias) para pedófilos”. Estas notificaciones permitieron que sujetos bajo sospecha de delitos sexuales contra menores de edad evitaran pasar por procesos penales con solo una simple advertencia por escrito, reveló el diario británico The Express.
Los avisos CAWN carecen de poder legal o castigo ante un eventual incumplimiento de sus términos. Entre 2008 y 2025, las fuerzas policiales del Reino Unido emitieron al menos 13.000 de estas cartas. Según el periodista Zak Garner-Purkis, estas herramientas brindan una “peligrosa ilusión de que algo pasa” a los padres y a la sociedad. Estas notificaciones pueden ser redactadas incluso por policías de rango bajo, en situaciones donde lograr condenas judiciales puede resultar difícil.
Si bien este sistema de notificaciones viene usándose desde principios de este siglo, los registros oficiales de la fiscalía vinculan a Starmer con la formalización de su uso, durante su etapa al frente del organismo. Un informe sobre delitos de violencia contra mujeres y niñas de los años 2010-2011, supervisado y firmado por el actual primer ministro, menciona su participación en el trabajo de "bocetar y acordar" estas notificaciones con los jefes de la policía británica. Informantes de la causa señalaron que estas advertencias llegaron incluso a manos de sospechosos de violación de infantes.
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Denuncian que las advertencias se usaban "para sacarse trabajo de encima"
La detective retirada Maggie Oliver, quien expuso los escándalos de las bandas de pedófilos en Rochdale, relató que estas cartas de advertencia eran usadas para que las investigaciones judiciales desaparecieran. Oliver trabajó en un caso donde la policía identificó a 97 abusadores y afirmó sobre el resultado: "Esperaba múltiples cargos por violación contra posiblemente docenas de hombres. Pero (en lugar de eso) advirtieron a un par de hombres bajo las notificaciones de advertencia por secuestro infantil. Mi opinión es que (esas notas) fueron usadas para sacarse un trabajo de encima".
El caso de la joven Georgie Boxall es usado como ejemplo del efecto nocivo de la aplicación de estas medidas. La adolescente murió a los 17 años a causa de una sobredosis de drogas que le facilitó un hombre de 25 años, que mantenía una relación con ella desde que ella tenía 13. La policía le había entregado dos avisos de advertencia prohibiéndole el contacto con ella. A pesar de los antecedentes, el hombre nunca recibió cargos por delitos sexuales o captación de menores.
La madre de la víctima, Susan Boxall, responsabilizó de forma directa al actual primer ministro por la ineficacia de la política implementada en la fiscalía. La mujer declaró ante la prensa: “Starmer tiene sangre en sus manos”. Según su testimonio, ella solicitó la intervención policial cuando el hombre incumplió las órdenes de alejamiento, pero no hubo una acción penal efectiva que protegiera a su hija. Un reporte oficial de 2014 sobre la muerte de Georgie criticó estas cartas por su debilidad legal.
El Gobierno británico rechaza las acusaciones
Un portavoz de Downing Street 10, la sede del Gobierno británico, negó este domingo que las notificaciones funcionen como un reemplazo de la acción de la Justicia. Sostuvo que estas cartas “actúan como una primera línea de defensa para mantener a los jóvenes a salvo, y a menudo como parte de una investigación en curso" . Asimismo, recordó que Starmer logró las primeras condenas contra bandas de captación de niños hace más de una década, y que su gestión actual aumentó el número de sentencias a niveles récord.
El debate político en Londres escaló con las críticas de los partidos de la oposición. Zia Yusuf, vocero de Reform UK, describió la posición del primer ministro como “completamente insostenible” tras las revelaciones sobre el sistema de cartas de advertencia. Por su parte, el secretario de Justicia de la oposición, Nick Timothy, exigió respuestas sobre si las políticas de la CPS durante la gestión de Starmer contribuyeron a lo que calificó como "un fracaso" en la protección de los menores de edad.
Todo este debate se da en el marco del desarrollo del escándalo que desató la progresiva liberación de archivos desclasificados del caso Epstein, que revela los vínculos entre el fallecido delincuente sexual Jeffrey Epstein y cientos de poderosos, entre ellos el expríncipe Andrés y el propio Keir Starmer.
MB/ML