México amaneció el lunes paralizado. La muerte del narcotraficante más buscado del país desató una respuesta coordinada del Cártel Jalisco Nueva Generación que dejó más de 250 bloqueos carreteros en 20 estados, vehículos incendiados en rutas principales, escuelas cerradas y aeropuertos prácticamente vaciados. En ese escenario, Víctor Fernández, un turista de Córdoba, que había viajado a visitar a un amigo en el pequeño pueblo de San Francisco -conocido como "San Pancho", en la costa de Nayarit- encontró la desolación donde días antes había encontrado el bullicio del turismo mexicano.
"El Mencho" fue abatido el domingo en un operativo del Ejército mexicano en la localidad serrana de Tapalpa, Jalisco, a unos 130 kilómetros al sur de Guadalajara. Oseguera Cervantes tenía 59 años y resultó herido durante el operativo; murió mientras era trasladado en avión a la Ciudad de México.

La reacción del cartel fue inmediata y masiva. Miembros del CJNG incendiaron automóviles y bloquearon rutas en casi una docena de estados mexicanos, y Guadalajara, capital de Jalisco, se convirtió en una ciudad fantasma durante la noche del domingo. Las autoridades de Jalisco, Michoacán y Guanajuato reportaron al menos 14 muertos, entre ellos siete miembros de la Guardia Nacional.
Fernández estaba a unos 200 kilómetros de Guadalajara cuando la violencia se desató. Desde San Pancho habló con PERFIL CÓRDOBA y describió la situación con una imagen que resultó inmediatamente reconocible para cualquier argentino: "La apariencia es como si estuviéramos en pandemia. No hay nadie por las calles, la gente está con mucho miedo".
El paralelo con el aislamiento sanitario de 2020 no fue casual ni superficial. Fernández lo desarrolló punto por punto: ausencia de personas en las calles, comercios cerrados, suspensión de clases, bancos sin actividad y administración pública paralizada.
La diferencia con la pandemia, sin embargo, es que la parálisis no la impuso un virus sino una estructura criminal con tentáculos en todo el territorio nacional. "Lo que hace el narco es tener gente por todo el país. Entonces, para sembrar un poco el caos, incendian autos en medio de las rutas", explicó el cordobés. En el camino entre San Pancho y Puerto Vallarta, relató, vio varios de esos vehículos carbonizados a la vera de la ruta.
Fernández intentó ese lunes llevar a una amiga al aeropuerto de Puerto Vallarta, pero el vuelo estaba retrasado y la mujer debía llegar a una cita en Ciudad de México. Terminaron regresando. Videos difundidos en redes sociales mostraron columnas de humo sobre Puerto Vallarta y viajeros corriendo aterrados por las terminales del aeropuerto.
Según el testimonio del cordobés, las aerolíneas canadienses tenían los vuelos suspendidos al momento de la entrevista, y turistas de ese país que estaban hospedados en casas vecinas a la suya habían visto reprogramado su vuelo del domingo para el miércoles siguiente. "Hay mucho extranjero varado", confirmó.
El propio Fernández tiene vuelo este martes desde Puerto Vallarta, con conexión en Guadalajara hacia Panamá y de allí a Córdoba. "Espero que no haya problema porque tengo cinco horas de espera. Me imagino que por más que haya retraso, pronto se normalizará todo. Eso espero", dijo con una calma que contrastaba con la excepcionalidad de la situación.
