Furiosa reacción

"Goebbels aplaude desde el infierno": Israel ataca al comité del Nobel por premiar a la jueza que denunció genocidio en Gaza

Benjamin Netanyahu aseguró que el equipo que entrega el premio "perdió su brújula moral", y su canciller ironizó: "Si existiera un premio a las mentiras y el odio, Navi Pillay sería una de las favoritas".

Benjamin Netanyahu Foto: AFP

El Poder Ejecutivo de Israel manifestó su rechazo ante la entrega del Premio Nobel de la Paz 2026 a la jueza sudafricana Navi Pillay, quien desde la Comisión Internacional Independiente de Investigación de las Naciones Unidas sobre los Territorios Palestinos Ocupados calificó como "genocidio" las acciones de Israel sobre la población palestina en la Franja de Gaza. Primero el canciller, Gideon Sa'ar, y más tarde el mismo primer ministro, Benjamin Netanyahu, descalificaron la decisión del comité del Nobel, y aseguraron que la jurista premiada miente en detrimento de Israel. 

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A través de un posteo en su cuenta oficial de X, el ministro de Relaciones Exteriores israelí, Gideon Sa'ar, cuestionó la legitimidad del reconocimiento y lo consideró un agravio hacia su Estado. Calificó al trabajo de Pillay como una "implacable demonización de Israel", y se permitió una ironía: "Si existiera un premio a las mentiras, el odio y los libelos de sangre, Pillay no sería solo una aspirante, sino una de las favoritas".

Posteo del canciller israelí, Gideon Sa'ar, en X

Sa'ar hizo mención a la "genoLIE", un juego de palabras entre "genocidio" y "mentira (lie, en inglés), como una forma de cuestionar uno de los puntos centrales de la trayectoria de Pillay: la declaración de la situación de los palestinos en Gaza como un genocidio. "La comisión del Nobel premió la mayor mentira del siglo XXI", escribió. Y remató con una frase contundente, que remite al Holocausto nazi: "Joseph Goebbels seguramente lo celebra desde el infierno".

El canciller de Israel, Gideon Sa'ar, acusó al comité del Nobel de servir a intereses anti israelíes.

El jefe de la diplomacia israelí agregó que darle el Premio Nobel de la Paz a Pillay constituye una "grotesca instrumentalización" del galardón, con el objetivo de legitimar el prejuicio y el odio hacia Israel por motivos políticos.

Por su parte, el primer ministro Benjamin Netanyahu aseguró que el comité del Nobel "perdió su brújula moral", y acusó a Pillay de "fanática" y "mentirosa". "Construyó su carrera inventando y propagando calumnias contra el único estado judío", afirmó. 

Posteo del primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, contra la decisión del comité del Nobel de premiar a la jueza Navi Pillay. 

En su posteo, Netanyahu impugnó las acusaciones de genocidio acusando a su vez al fiscal de la Comisión Internacional Independiente de Investigación de las Naciones Unidas sobre los Territorios Palestinos Ocupados, Karim Khan, de crímenes sexuales. "Pillay proporcionó las mentiras. Khan las convirtió en un arma", aseguró.  Y llamó a los miembros del comité Nobel "desorientados", para explicar que "honran a la mujer que propagó esta demonización de los judíos y esta farsa de justicia". 

La controversia se enmarca en la discusión sobre la aplicación jurídica de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, adoptada por las Naciones Unidas en 1948. Esta norma exige demostrar la intención deliberada de destruir, de manera total o parcial, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal.

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La comisión bajo la dirección de Pillay concluyó que las declaraciones de autoridades políticas y militares israelíes, junto con el desarrollo de los operativos en el terreno, evidenciaron el propósito de destruir a los palestinos de Gaza. El reporte de ese cuerpo de investigación identificó conductas específicas como el asesinato de civiles, la imposición de condiciones de vida destructivas y el bloqueo de asistencia humanitaria básica.

Por su parte, el Estado de Israel rechazó de forma sistemática estas acusaciones y argumentó que sus operaciones de defensa se dirigen contra la organización Hamás y no contra la población civil. El gobierno de Benjamín Netanyahu sostiene que el uso de la categoría de genocidio carece de sustento fáctico y legal, y califica los informes emitidos por el panel de las Naciones Unidas como "relatos distorsionados" que actúan a favor de los grupos armados locales.

 

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