Quién es Flávio Bolsonaro, el senador que busca devolver al bolsonarismo al poder
Hijo de Jair Bolsonaro, construyó su carrera política bajo el ala del expresidente y ahora busca sucederlo con una agenda conservadora, propuestas de mano dura contra el crimen y una fuerte apuesta por reducir el tamaño del Estado.
Flávio Bolsonaro, el senador de 45 años que busca convertirse en presidente de Brasil, se enfrentará a Luiz Inácio Lula da Silva en el balotaje del 25 de octubre. Elegido por su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, para mantener vivo el proyecto político de la derecha brasileña, el candidato del Partido Liberal (PL) combina una imagen más moderada que la de su antecesor con propuestas de mano dura contra el crimen, reducción del gasto público y una mayor cercanía con Estados Unidos.
Su candidatura también está atravesada por una investigación judicial sobre el financiamiento de Dark Horse, una película sobre la vida de su padre, que involucra al exdueño del Banco Master, Daniel Vorcaro. El caso representa una dificultad para un espacio político que hizo de la lucha contra la corrupción una de sus principales banderas.
El desafío de Flávio también es convertir el apellido familiar en una ventaja electoral y demostrar que puede ampliar la base conservadora que llevó a su padre al poder en 2018. La tarea quedó resumida en una frase que pronunció durante el lanzamiento de su campaña, el 16 de agosto, en la playa de Copacabana, en Río de Janeiro: “Sé que me parezco a él, pero es difícil comparar al hijo de Pelé con Pelé”. La referencia al futbolista más famoso de Brasil provocó risas, pero también expuso el dilema de su candidatura: heredar el movimiento construido por Jair Bolsonaro sin quedar a la sombra del expresidente.
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De la política de Río de Janeiro a la carrera presidencial
Flávio Nantes Bolsonaro nació en 1981 en Resende, en el estado de Río de Janeiro. Es el mayor de los cinco hijos de Jair Bolsonaro y Rogéria Nantes, su primera esposa. Abogado de profesión, comenzó a trabajar como asesor parlamentario en Brasilia antes de terminar la carrera y se incorporó a la política electoral a los 21 años, cuando fue elegido diputado estadual de Río de Janeiro.
Entre 2003 y 2018 ocupó una banca en la Asamblea Legislativa de ese estado durante cuatro mandatos. Su trayectoria se desarrolló en una región atravesada por la violencia urbana, el crimen organizado y la expansión de las milicias paramilitares, grupos que ejercen control territorial en distintos barrios y que también fueron vinculados con agentes de las fuerzas de seguridad.
En ese contexto, Flávio construyó un perfil político centrado en la defensa de los policías, el endurecimiento de las penas y las políticas de seguridad pública. En 2005 condecoró al policía militar Adriano de Nóbrega, quien años después fue señalado como jefe de una organización de sicarios vinculada a las milicias. Flávio sostuvo que desconocía esos presuntos vínculos criminales cuando le entregó la distinción. Dos años después, en 2007, defendió públicamente a las milicias de Río de Janeiro, a las que describió como una alternativa para brindar seguridad en zonas donde el Estado había fallado.
Su posicionamiento también quedó reflejado en sus declaraciones sobre la última dictadura militar brasileña. En una biografía sobre su padre publicada en 2017, defendió el golpe de Estado de 1964, al que presentó como una intervención necesaria para impedir una toma del poder por parte de los comunistas. En el mismo libro, elogió al coronel Carlos Alberto Brilhante Ustra, condenado por torturas durante el régimen militar.
En 2018, mientras Jair Bolsonaro ganaba las elecciones presidenciales, Flávio fue elegido senador y trasladó su carrera al escenario nacional. Desde entonces, cultivó relaciones con legisladores y asumió un papel de interlocutor en momentos de tensión entre el gobierno de su padre, el Congreso y el Supremo Tribunal Federal (STF). Esa disposición al diálogo contribuyó a consolidar su imagen como un dirigente menos confrontativo que el expresidente.
En diálogo con PERFIL, Marco Antonio Carvalho Teixeira, profesor e investigador del Departamento de Gestión Pública de la Fundación Getulio Vargas de San Pablo (FGV EAESP), explicó que Flávio construyó una línea política similar a la de su padre, aunque intenta diferenciarse por su estilo y su capacidad de diálogo. “Se presenta ante el ámbito político como más moderado que su padre y como alguien que conversa más con otros sectores”, señaló. También remarcó la continuidad entre ambos dirigentes: “Sin embargo, siguió la trayectoria de su padre, con un diálogo muy fuerte con el área de seguridad y con los militares”.
Para Teixeira, esa moderación también responde a una estrategia electoral. “En la medida en que su campaña electoral pasó a estar amenazada, apeló a un discurso más fundamentalista, más próximo al del padre, para poder mantener la base unida en torno a él, sobre todo esa base más radicalizada”, sostuvo. “Después –agregó el investigador–, el senador buscó recuperar una posición más dialoguista para ampliar su llegada a otros sectores del electorado”.
No obstante, el camino de Flávio hacia la Presidencia también tuvo un antecedente electoral adverso. Según recordó Teixeira, su único intento previo de acceder a un cargo ejecutivo fue su candidatura a la alcaldía de Río de Janeiro, en la que tuvo un resultado muy malo.
El heredero de Jair Bolsonaro y su apuesta para volver al poder
La condena de Jair Bolsonaro a más de 27 años de prisión por su participación en el intento de golpe de Estado posterior a las elecciones de 2022 lo dejó fuera de la carrera presidencial. Ante esa situación, el expresidente eligió a su hijo mayor para representar al movimiento en las elecciones de 2026. La decisión buscó preservar el capital político de una familia que convirtió su apellido en una de las marcas más reconocibles de la derecha brasileña. Flávio asumió esa responsabilidad con una campaña que reivindica el legado de su padre y presenta su condena como una persecución política.
Teixeira también advirtió que Flávio busca establecer algunas diferencias con su familia en cuestiones sensibles para determinados sectores de la sociedad brasileña. Como ejemplo, mencionó que el senador afirmó públicamente que no incorporaría a su hermano Eduardo al área de política exterior: “Es algo que, de cierta forma, asusta a buena parte de la clase media y de los intelectuales brasileños”.
Por otra parte, Flávio aseguró que buscará una amnistía para Jair Bolsonaro y para otros condenados por el intento de golpe. También anticipó que recurriría a las facultades presidenciales para intentar indultar a su padre si el Congreso no avanzara con esa medida.
Una eventual decisión de ese tipo podría abrir un nuevo conflicto con el Supremo Tribunal Federal, que tuvo un papel central en el proceso judicial contra el expresidente. La relación con la Justicia es, precisamente, uno de los puntos que conectan la propuesta política de Flávio con los principales enfrentamientos de la gestión de su padre.
El candidato también busca conservar las alianzas internacionales del bolsonarismo. En los últimos meses reforzó sus vínculos con Donald Trump y con dirigentes conservadores de América Latina, entre ellos el presidente argentino Javier Milei. La cercanía con el movimiento MAGA estadounidense forma parte de su estrategia para proyectar una alternativa de derecha y diferenciarse de la política exterior de Lula.
Menos Estado y mano dura: el modelo de país que propone el senador
La agenda de Flávio Bolsonaro busca trasladar al Gobierno nacional las principales banderas del bolsonarismo, con una combinación de liberalismo económico, reducción del Estado y endurecimiento de la política criminal. Su programa, titulado Para que Brasil venza el atraso, plantea achicar la administración pública, reducir impuestos y descentralizar decisiones bajo la consigna “más Brasil y menos Brasilia”.
En materia económica, propone eliminar al menos diez ministerios, recortar gastos administrativos y destinar parte del ahorro a reducir tributos, especialmente los que gravan el consumo. También impulsa privatizaciones, cambios regulatorios para atraer inversiones y obras de infraestructura en rutas, ferrocarriles, puertos y aeropuertos.
La seguridad es otro de los ejes centrales de su propuesta. Bajo el plan Brasil sem Medo (Brasil sin miedo), plantea declarar organizaciones narcoterroristas al Primeiro Comando da Capital (PCC), al Comando Vermelho y a las milicias, además de reforzar los operativos contra grupos criminales. Entre las medidas más duras figuran reducir de 18 a 16 años la edad de responsabilidad penal, construir cárceles federales de máxima seguridad y establecer la castración química para condenados por violación y abuso sexual infantil.
En otras áreas, Flávio propone digitalizar los servicios de salud, reducir las listas de espera mediante acuerdos con prestadores privados e implementar vouchers educativos para que las familias puedan recurrir a escuelas privadas cuando falten vacantes en el sistema público. Su programa también contempla ampliar la formación técnica y las escuelas cívico-militares.
La plataforma incluye, además, una reforma del Poder Judicial que limite las decisiones individuales de los ministros del Supremo Tribunal Federal, junto con medidas para incentivar la explotación de recursos energéticos y desarrollar actividades vinculadas con la bioeconomía.
El caso Dark Horse y el Banco Master: la investigación que complica a Flávio Bolsonaro
La candidatura de Flávio Bolsonaro quedó bajo la lupa por una investigación que vincula el financiamiento de Dark Horse, una película sobre la trayectoria política de su padre, con el escándalo financiero del Banco Master. El senador es investigado por presuntos delitos de corrupción, lavado de dinero y evasión de divisas. La producción tiene al actor estadounidense Jim Caviezel como protagonista.
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La investigación fue autorizada el 22 de julio por el juez André Mendonça, del Supremo Tribunal Federal, a pedido de la Policía Federal y con el aval de la Procuraduría General de la República. Los investigadores buscan determinar el origen y el destino de unos 61 millones de reales vinculados al financiamiento de la película, así como establecer si hubo irregularidades o posibles contraprestaciones políticas.
En el centro del expediente aparece Daniel Vorcaro, antiguo dueño del Banco Master. La relación con Flávio cobró relevancia tras la difusión de grabaciones en las que ambos conversaban sobre el proyecto. Luego de haber minimizado el vínculo, el senador reconoció el contacto y defendió el financiamiento al sostener que eran fondos privados destinados a una producción privada.
La Justicia también busca establecer si el senador impulsó iniciativas legislativas que pudieran beneficiar al banco, a empresas vinculadas o al propio Vorcaro. Eduardo Bolsonaro y otras personas relacionadas con la película aparecen en las actuaciones destinadas a reconstruir el recorrido del dinero. Hoy Flávio niega haber cometido irregularidades.
El caso Master también salpicó al sistema judicial brasileño. Entre las revelaciones que generaron controversia figuran mensajes atribuidos a Vorcaro dirigidos al teléfono del ministro Alexandre de Moraes y contratos millonarios entre el banco y un estudio jurídico de la esposa del magistrado. No está probado que Moraes haya recibido o respondido esos mensajes. Las filtraciones, sin embargo, alimentaron las críticas del bolsonarismo contra el juez, que supervisó causas centrales contra Jair Bolsonaro.
El expediente también reavivó el recuerdo del caso de las rachadinhas, en el que Flávio fue investigado por un presunto mecanismo de devolución de parte de los salarios de empleados de su gabinete cuando era diputado estadual. La causa fue archivada.
Alfredo Gaspar, el candidato a vicepresidente de Flávio Bolsonaro
Para acompañar su candidatura, Flávio eligió a Alfredo Gaspar, diputado del Partido Liberal de 55 años y exfiscal con una trayectoria vinculada a la seguridad pública. Su incorporación refuerza uno de los principales ejes del programa electoral: la promesa de endurecer la respuesta del Estado frente al crimen organizado.
Nacido en Maceió, en el estado de Alagoas, Gaspar se desempeñó como promotor de Justicia y procurador general de Justicia de ese distrito. También ocupó cargos en el área de seguridad, entre ellos el de secretario de Defensa Social y secretario de Seguridad Pública. Esa experiencia le permitió construir un perfil asociado a la persecución del delito y a las políticas de mano dura.
La elección de Gaspar se produjo después de que Flávio evaluara otras alternativas para la vicepresidencia, incluida la posibilidad de sumar a una mujer para ampliar su llegada al electorado femenino. Finalmente, optó por un dirigente de su propio espacio, con experiencia judicial y policial y procedente del nordeste brasileño, una región en la que Lula mantiene una base electoral importante.
Gaspar también ganó visibilidad nacional por su participación en la comisión parlamentaria mixta que investigó presuntos descuentos no autorizados sobre jubilaciones y pensiones del Instituto Nacional del Seguro Social (INSS). Como relator, presentó un informe que atribuyó responsabilidades a integrantes del gobierno de Lula y propuso investigar a Fábio Luís Lula da Silva, conocido como Lulinha. Sin embargo, el documento final fue rechazado por la mayoría de los integrantes de la comisión.
LB