(Desde San Pablo) — Faltan tres días para el próximo y último debate presidencial en la TV Globo, que se constituirá un verdadero examen para los candidatos: el senador Flávio Bolsonaro, de 45 años, y el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, de 80 años, que busca su reelección. Uno de ellos, el senador, confesó que se dedicará en pleno a la preparación de esta nueva contienda. En cuanto al mandatario brasileño, en el entorno de su campaña afirman que habrá reformulaciones. Y no son pequeños los cambios en ambos casos.
Quienes conducen el operativo de Flávio reconocieron que el postulante cometió algunos pecados en el debate del domingo pasado. Admiten, especialmente, su agresividad verbal y dicen que la presión física sobre su oponente fue exagerada; de allí su evaluación negativa entre los indecisos.
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En el caso de Lula, juzgan que el presidente apareció con la imagen de “cansancio” y “pocas” propuestas a futuro. A modo de conclusión, señalan que aquel enfrentamiento dominical “no introdujo cambios es el escenario electoral”.
La percepción mayoritaria consideró que esa primera confrontración fue un debate terrible y agotador, especialmente el primer bloque, donde los candidatos protagonizaron una afronta directa durante 30 minutos. Flávio se mostró arrogante y con poca capacidad para gobernar, lo que enfadó hasta los propios. Lula, en cambio, fue visto como vacilante. Renato Dorgan, del Instituto Travessia, sostuvo que por esa razón, "los indecisos se sintieron tristes y dieron la sensación de que querían irse. En 2022 noté que los votantes eran más feroces, el domingo encontré una depresión importante”.
Dorgan, que organizó un estudio cualitativo con bolsonaristas, lulistas e indefinidos (repartidos en partes iguales), indicó que los votantes convocados calificaron al debate de “agotador”, “triste” y “decepcionante”. De los indecisos solo se definió una mujer de más de 60 años, quien dijo que votará a Lula porque vio en Flávio una persona sin respeto.

Entre quienes optaron por Lula, la sensación fue que el presidente debía ser más enérgico. En general, el líder brasileño provocó reacciones positivas al hablar de las cuestiones sociales. En el rango de quienes evaluaron a Lula, en el balance general le fue mejor. “Lula no fue brillante, pero Flávio apareció como no presidenciable. Y el senador perdió la oportunidad de presentarse como gobernante”.
En la campaña de Bolsonaro juzgaron que el exceso de provocaciones solo fue “entendido” por aquellos que ya lo apoyan. A la media del ciudadano brasileño, que no gusta de demostraciones violentas, de las interrupciones y las ironías de mal gusto, sumadas a los gestos de provocación, sostuvieron que el senador se mostró “subido al caballo”. La crítica incluyó las respuestas evasivas frente a la acusaciones por casos de corrupción, especialmente a la relación de Bolsonaro con el exbanquero preso Daniel Vorcaro.