Pesado (y triste) espectáculo

Una ballena encalló tres veces y parece estar estar "muriendo en vivo" en la costa del Baltico alemán

Apareció varada el lunes pasado cerca de Lubeck, pero con ayuda de ambientalistas y una excavadora el viernes lograron liberarla. El sábado encalló otra vez cerca de Wismar, consiguió zafar a duras penas, y este domingo estaba de nuevo varada y "mostrando pocas reacciones". Las autoridades dijeron que "no habrá nuevas acciones de rescate"...

La ballena varada en bancos de arena en el Báltico: tendría pocas chances de sobrevivir. Foto: RS

Las aguas poco profundas son una amenaza letal para las ballenas, y no se sabe cómo pero una ballena jorobada apareció varada el lunes pasado en la costa norte del Mar Báltico en Alemania, dando lugar a una historia que ha conmovido a mucha gente del lugar, se hicieron múltiples esfuerzos para tratar de ayudarla a escapar de esa trampa de arena,hasta que el último viernes cuando consiigueron liberarla con ayuda de buzo y hasta una retroexcabadora. La historia entonces pareció que podía tener final feliz, esto es que la pesada visitante pudiera volver a nadar en dirección hacia su hábitat natural en el Atlántico, a través del Mar del Norte, pero todo se ha complicado, y mal, al punto que este domingo los especialistas le veían asignaban escasas de supervivencia.

Por estas horas la jorobada está varada nuevamente, no muy lejos de los bancos de arena anteriores, pero ahora parece "mostrar escasas reacciones a las embarcaciones cercanas", lo que adjudican a que su salud se está debilitando, al punto que para el científico  Burkard Baschek, que habló con los periodistas este domingo luego de verla, "el pronóstico no es bueno".

La ballena mide 13,5 metros y la divisaron en problemas por primera vez en la madrugada del lunes pasado, cuando luchaba por librarse de un banco de arena cerca de la hermosa ciudad de Lübeck, conocida por su casco de arquitectura medieval declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Pudo hacerlo recién cuatro días después, temprano el viernes, con gran ayuda humana: fueron muchos los buzos, ambientalistas y personal marino que colaboró para hacer un canal un poco más hondo, con una excavadora. Cuando la ballena salió por ahí se pensó que "se salvaría". Hubo sonrisas, y todos se fueron, aunque cansados, con la satisfacción de creer que la gigantesca amiga en problemas volvería hacia el Atlántico.

Pero vaya uno a saber qué la desorientó, o si es que realmente buscó una salida, lo cierto es que este domingo estaba otra vez varada, por tercera vez, en un banco de area cerca de Wismar, donde su suerte parecía complicarse hora a hora.

"No está bien, ha desmejorado, se está debilitando, su frecuencia respiratoria ha disminuido y muestra menos reacciones", fue el lapidario balance que hizo Baschek, un reconocido oceanógrafo y director del Museo Alemán del Mar, en la ciudad de Stralsund.

Por el momento, ya lo dijeron las autoridades, no habrá nuevas acciones de rescate, y el gobierno del estado alemán de Mecklemburgo-Pomerania Occidental debió aclarar que "tampoco hay planes para sacrificar a la ballena".

Los expertos intentaban mantener cierta esperanza de que el animal pudiera liberarse si consigue reunir la fuerza suficiente, aunque su deterioro parecía ir en avance y sus chances de supervivencia lucían solo como expresiones de deseo, sin aval concreto a la vista.

 

Un extraño suceso

 

Las ballenas jorobadas rara vez se ven en el Báltico y los expertos señalaban que "tal vez estuvo siguiendo un banco de peces o pudo haberse distraído por el ruido de algún barco o un submarino". El suceso provocó una ola de intentos por ayudar al gigantesco animal en Lubeck, pero este domingo, ya camino a la noche, la esperanza iba en descenso. Queda ver cómo seguirá esa historia.

HB