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Judit Gutiérrez en RDEsc contó que reunió a 32 autoras para escribir sobre vínculos fallidos: “Fue un festejo”

Judit Gutiérrez, dramaturga y directora escénica, habló en Ronda de Escritores sobre el libro colectivo que reunió a 32 autoras para escribir sobre relaciones con hombres cercanos a sus vidas que no funcionaron.

Judit Gutiérrez, dramaturga y directora escénica. Foto: reperfilar.

Reunir a 32 autoras para escribir sobre vínculos erótico-amorosos que habían fracasado fue el punto de partida de una experiencia literaria que terminó convirtiéndose también en una celebración colectiva. Así lo explicó la dramaturga y directora escénica Judit Gutiérrez, quien recordó el origen y el proceso de construcción del libro.

En diálogo con +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, Gutiérrez contó que la iniciativa surgió a partir de una propuesta de una autora uruguaya que convocó a distintas escritoras para trabajar sobre relaciones cercanas con hombres que no habían funcionado.

Una convocatoria sobre vínculos que habían fallado

“Surge de una propuesta de una autora que es de Uruguay que nos convoca a todas las autoras que estamos reunidas ahí con la idea de que pudiéramos escribir acerca de vínculos con hombres que fueran vínculos cercanos a nosotras y que hubiesen fallado”, explicó.

La consigna no imponía un tono único ni obligaba a las participantes a transformar sus experiencias en testimonios directos. Cada autora podía decidir de qué manera abordar el tema y cuánto de su propia historia incorporar.

El resultado fue un conjunto diverso de relatos en los que el fracaso sentimental terminó produciendo situaciones inesperadamente humorísticas.

Cuando el fracaso se transforma en humor

Gutiérrez señaló que incluso algunos textos que no habían sido concebidos originalmente como humorísticos terminaron despertando risas por las situaciones narradas.

“Eso disparó, yo creo que todos los textos, aún aquellos que podríamos decir que no son de humor, momentos muy desopilantes en los relatos”, sostuvo.

En su caso, reconoció que el humor ocupa un lugar especialmente importante, aunque aclaró que no todas las participantes eligieron trabajar desde el mismo registro.

Un proyecto surgido antes de la pandemia

La experiencia comenzó en 2019, cuando Gutiérrez participaba activamente de diferentes espacios colectivos de mujeres vinculados con la escritura y el teatro.

La dramaturga recordó que formaba parte de la Colectiva de Autoras, de orientación feminista, y de otros ámbitos vinculados con narradoras. “Nos juntábamos muchísimo”, recordó sobre la dinámica de aquellos años.

Después de la edición del libro, las escritoras volvieron a encontrarse para leer y compartir sus textos. La experiencia transformó aquellas historias de vínculos fallidos en una actividad colectiva completamente diferente. “Te digo que fue un festejo”, afirmó.

Entre la experiencia personal y la ficción

Durante la conversación también surgió la pregunta sobre si el proyecto podía inscribirse dentro de la denominada literatura del yo. Gutiérrez aclaró que esa categoría puede aplicarse a algunos textos, pero no necesariamente a la totalidad del libro.

“No, porque algunos de los textos sí lo son, pero cada una de nosotras podía escribir desde donde quisiera”, explicó.

La autora reconoció que su propia escritura muchas veces comienza en situaciones personales o familiares, aunque el proceso creativo termina alejando el texto de aquella experiencia inicial. “Muchas veces parto de anécdotas personales, familiares, cosas que me pasaron, me corro de ese lugar cuando escribo yo”, sostuvo.