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Ariana Lebovic en RDEsc: “La infancia tiene mucho de tiempo inútil, en el buen sentido”

La psicoanalista presentó en Ronda de Escritores (RDEsc) Defensa de la infancia, un ensayo de psicoanálisis y ficciones clínicas en el que reflexiona sobre las transformaciones de la infancia en una época atravesada por la aceleración, la tecnología y las nuevas formas de vínculo.

La psicoanalista Ariana Lebovic presentó Defensa de la infancia. Foto: reperfilar

La psicoanalista Ariana Lebovic presentó Defensa de la infancia, un ensayo de psicoanálisis y ficciones clínicas en el que analiza las transformaciones que atraviesa la niñez en una sociedad marcada por la aceleración, la tecnología y nuevas formas de vincularse. En diálogo con Osvaldo Quiroga en Ronda de Escritores, planteó además que las condiciones sociales y económicas impiden pensar la infancia como una experiencia uniforme.

“Defensa no es un nombre propiamente psicoanalítico, pero es una posición ética y también un poco política”, explicó Lebovic en +Perfil sobre la elección del título. La autora sostuvo que buscó deliberadamente correrse del lenguaje exclusivamente académico para intervenir en una discusión que considera más amplia.

Defender la infancia más allá de la clínica

“En la actualidad donde lo que vemos constantemente es un atropello a todos los derechos respecto de la infancia, yo decidí poner este nombre que está por fuera un poco como de la academia”, señaló. Para Lebovic, hablar de defensa implica asumir una posición frente a las condiciones concretas en las que viven los niños y no limitar el análisis únicamente al consultorio.

“Yo creo que el psicoanálisis se tiene que nutrir de la filosofía para abrir la perspectiva”, sostuvo al explicar la presencia de autores como Franco “Bifo” Berardi dentro del libro. La propuesta busca relacionar los procesos subjetivos con transformaciones culturales, tecnológicas y sociales que exceden las categorías tradicionales del psicoanálisis.

Del mundo analógico a una sociedad acelerada

“Vivimos en una época de tanta aceleración que se busca un sujeto productivo”, afirmó Lebovic. A su entender, el pasaje del mundo analógico al digital no transformó solamente las herramientas tecnológicas, sino también la percepción del tiempo y las expectativas que recaen sobre las personas desde edades cada vez más tempranas.

Frente a ese modelo, “la infancia tiene mucho de tiempo inútil, en el buen sentido, de tiempo recreativo”, explicó la psicoanalista. Ese espacio aparentemente improductivo resulta, desde su perspectiva, fundamental para el juego, la imaginación y la construcción de una subjetividad que no esté organizada exclusivamente alrededor del rendimiento.

El valor del juego y del tiempo improductivo

“Eso hace también a un sujeto en el día de mañana con capacidad de disfrutar de la belleza del arte, con capacidad de crear”, señaló Lebovic sobre la importancia de preservar esos momentos. El ocio infantil no aparece entonces como un vacío que deba llenarse de actividades, sino como una dimensión necesaria para experimentar, inventar y desarrollar sensibilidad.

“La infancia tiene mucho de tiempo inútil, en el buen sentido”, insistió al contraponer esa experiencia con una lógica social que busca resultados permanentes. Para la autora, proteger esos espacios también significa resistir una tendencia a convertir prematuramente a los niños en sujetos adaptados a exigencias de productividad.

Por qué hay que hablar de “infancias”

“Primero que no hay una infancia, son las infancias”, sostuvo Lebovic cuando la conversación se trasladó hacia las desigualdades sociales. Una misma categoría puede incluir experiencias radicalmente diferentes según el territorio, los ingresos familiares, la alimentación y el acceso a derechos básicos.

“Y hay las infancias en la ciudad de Buenos Aires. Y no hay infancias también”, agregó para marcar esa diferencia. El concepto apunta a que la edad biológica no garantiza por sí misma la posibilidad de transitar una niñez asociada con protección, juego y tiempo disponible.

Cuando la infancia deja de estar garantizada

“Hay niños que no tienen la posibilidad de tener infancia”, resumió Lebovic. La frase concentra una de las ideas centrales de Defensa de la infancia: las condiciones materiales pueden impedir que determinados niños accedan a aquello que socialmente se identifica con esa etapa de la vida.

“Defensa es una posición ética y también un poco política”, había explicado al comienzo de la conversación. Desde esa perspectiva, el libro articula clínica, filosofía y reflexión social para discutir qué ocurre con el juego, el tiempo y los vínculos cuando la infancia queda atravesada simultáneamente por la aceleración tecnológica y la desigualdad.