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Daniel Aksman en RDEsc: “Todo el mundo es loco, es decir, delirante”

El psicoanalista Daniel Aksman presentó en Ronda de Escritores (RDEsc) su libro Psicopatología de la locura cotidiana, una compilación surgida de varios años de investigación junto a colegas. La obra retoma conceptos de Freud y Lacan para pensar los fallos, lapsus y manifestaciones del inconsciente en la vida cotidiana.

El psicoanalista Daniel Aksman. Foto: reperfilar.

El título Psicopatología de la locura cotidiana parte de una referencia directa a una de las obras fundamentales de Sigmund Freud: Psicopatología de la vida cotidiana. Daniel Aksman explicó que el nuevo libro surgió después de varios años de investigación y trabajo conjunto con distintos colegas.

En +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, el psicoanalista contó que durante tres o cuatro años el grupo estudió diferentes aspectos relacionados con el tema y que, a partir de ese recorrido, decidió realizar una compilación con textos de varios autores. “Psicopatología de la locura cotidiana consuena con Psicopatología de la vida cotidiana”, explicó.

De los lapsus de Freud a la “locura cotidiana”

Aksman recordó que en Psicopatología de la vida cotidiana Freud analizaba fenómenos aparentemente menores como los lapsus, los olvidos y otras fallas de la vida cotidiana, a las que les otorgaba un sentido vinculado con el inconsciente.

El nuevo libro retoma ese punto de partida, pero desplaza el foco hacia una formulación de Jacques Lacan que Aksman recuperó durante la entrevista: “Todo el mundo es loco, es decir, delirante”.

A partir de esa frase surgió la idea de modificar el título freudiano y pensar ya no solamente la “vida cotidiana”, sino también la dimensión de la “locura cotidiana” presente en la experiencia humana.

Lacan como lector de Freud

Durante la conversación, Aksman destacó especialmente la importancia de Lacan como lector y reformulador de la obra freudiana. “El gran trabajo de Lacan fue hacer una relectura del trabajo de Freud, un hombre siempre preocupado por actualizar el psicoanálisis”, señaló.

Según explicó, esa actualización no se limitó a los textos específicamente psicoanalíticos. Lacan recurrió con frecuencia a la filosofía, la literatura y los clásicos para construir y profundizar conceptos de su enseñanza.

Antígona y la idea de “entre dos muertes”

Uno de los ejemplos mencionados fue la lectura lacaniana de Antígona, la tragedia de Sófocles. Aksman recordó que Lacan utiliza esa obra para desarrollar el concepto de “entre dos muertes” y analizar la posición de la protagonista frente a la ley y al deseo.

La referencia muestra cómo el psicoanálisis lacaniano incorpora materiales literarios como herramientas para pensar problemas que exceden la clínica estrictamente entendida.

El amor y el deseo en El banquete

Aksman también se refirió al trabajo realizado por Lacan en el Seminario 8, donde analiza El banquete de Platón y los distintos discursos sobre el amor.

El psicoanalista destacó especialmente la aparición de Alcibíades, quien declara su amor por Sócrates. A partir de esa escena, Lacan desarrolla una reflexión sobre el deseo y sobre la posición del analista. “No soy yo, dice Sócrates, a quien vos le dirigís tu amor, quien causa tu deseo”, explicó Aksman al reconstruir esa lectura.

Desde esa perspectiva, el analista no aparece necesariamente como objeto final del deseo, sino como aquello que puede funcionar como causa del deseo dentro de la experiencia analítica.