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Lucas Petersen y sus biografías en RDEsc: la historia detrás de Salas Subirat, Santiago Rueda y los escritores malogrados

El periodista, docente y escritor habló en Ronda de Escritores (RDEsc) sobre su trabajo de investigación y sus ensayos biográficos, que combinan documentación rigurosa, narrativa y una mirada personal sobre figuras poco conocidas de la literatura argentina.

El periodista, docente y escritor, Lucas Petersen. Foto: reperfilar.

El periodista, docente y escritor Lucas Petersen construye biografías a partir de personajes que permanecieron en los márgenes de la historia literaria y cultural argentina. En diálogo con Osvaldo Quiroga en +Perfil, explicó cómo combina investigación documental, testimonios y archivos con una escritura narrativa y ensayística que busca recuperar vidas singulares sin abandonar el rigor del género.

Son ensayos biográficos, son biografías, pero que tienen un aspecto ensayístico y un trabajo narrativo también”, explicó Petersen. Al mismo tiempo, aclaró que ese procedimiento no supone ficcionalizar las historias: “Son biografías convencionales, si se quiere, que respetan las pautas del género en cuanto a trabajar siempre con material verídico”.

Salas Subirat, el traductor inesperado de Ulises

Uno de los personajes que despertó su interés fue Salas Subirat, responsable de la primera traducción argentina de Ulises, de James Joyce. Petersen llegó hasta él por una reivindicación de Juan José Saer y terminó encontrando en su propia biblioteca aquella versión: “Dije, esta es una historia, y me puse a buscar a ver si encontraba a la familia”.

La investigación reveló una trayectoria difícil de encasillar: corredor de seguros, integrante del Grupo Boedo, dueño de una academia de taquigrafía e inglés, fabricante de juguetes y autor de libros cercanos a lo que hoy se llamaría autoayuda. “Un personaje extrañísimo para la literatura argentina”, lo definió Petersen. El dato que más lo sorprendió fue la relación de Salas Subirat con el inglés. “Todo lo que aprendió lo aprendió de manera autodidacta”, explicó sobre un hombre nacido en 1900, de origen humilde, que terminó la primaria a los 23 años y podía leer inglés aunque no lo hablara.

Esa particularidad vuelve todavía más extraordinaria su traducción de Joyce. “Es muy raro pensar en traducir Ulises, un libro tan rítmico, tan sonoro, sin hablar inglés, sin ver cómo suenan esas palabras”, señaló Petersen al describir uno de los interrogantes centrales de aquella investigación.

Los editores detrás de los grandes libros

Después de Salas Subirat, Petersen avanzó sobre Santiago Rueda, editor de aquella traducción argentina de Ulises. “Son biografías convencionales, si se quiere”, explicó sobre trabajos que también buscan reconstruir el entramado de editoriales, traductores e imprentas que hizo posible la circulación de grandes obras.

El proyecto permite desplazar la mirada desde los autores consagrados hacia quienes hicieron posible que sus textos llegaran a los lectores. “Hay un aspecto ensayístico y un trabajo narrativo también”, señaló Petersen sobre una forma de investigación que busca reconstruir no solamente una vida, sino también el ambiente cultural que la rodeó.

Malogrados y los escritores que quedaron olvidados

Otro de sus trabajos es Malogrados, dedicado a autores fallecidos jóvenes y prácticamente borrados de la memoria literaria. “Es una serie de biografías de escritores que murieron jóvenes y que no fueron conocidos”, explicó Petersen, quien después de una investigación más amplia eligió cinco figuras.

Entre ellas aparece Horacio Mendizava, poeta afroargentino del siglo XIX cuya obra abrió una hipótesis inesperada. Petersen encontró en uno de sus poemas una historia semejante al comienzo de Martín Fierro y descubrió además que el autor había trabajado en El Río de la Plata: “Dije, esta es una historia”, una definición que resume también el impulso detrás de buena parte de sus investigaciones.

La coincidencia, aclaró, no constituye una prueba definitiva, sino una línea construida a partir de indicios y circunstancias históricas. Esa incertidumbre forma parte del atractivo de su trabajo: “Son biografías que respetan las pautas del género en cuanto a trabajar siempre con material verídico”, pero capaces de volver sobre archivos olvidados para formular nuevas preguntas sobre la historia de la literatura argentina.