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Mara Beger Balboa en RDEsc: “El espacio justo vendría a ser el lugar de la conquista”

La escritora y editora presentó en Ronda de Escritores (RDEsc) su libro el espacio justo para estar de pie, una obra atravesada por personajes descolocados, situaciones inesperadas y la búsqueda de un lugar propio.

La escritora y editora Mara Beger Balboa. Foto: reperfilar.

La escritora y editora Mara Beger Balboa presentó El espacio justo para estar de pie, un libro de cuentos atravesado por personajes descolocados, situaciones inesperadas y la búsqueda de un lugar propio. En diálogo con Osvaldo Quiroga en Ronda de Escritores, la autora explicó cómo descubrió el hilo que unía relatos que originalmente habían nacido sin formar parte de un proyecto común.

Yo ya venía escribiendo un conjunto de cuentos que no sabía muy bien hacia dónde iban a ir”, contó Beger Balboa. El título terminó apareciendo a partir del poema Defiendo el pedazo justo para estar de pie, de Juana Vignosi, que le permitió identificar una preocupación compartida entre las distintas historias.

Personajes que buscan un lugar propio

Al revisar los cuentos, la escritora encontró que sus protagonistas estaban “siempre un poco descolocados y desfasados”. También los definió como personajes que “no eran funcionales”, porque enfrentaban situaciones frente a las cuales no encontraban fácilmente una respuesta.

Esa característica terminó convirtiendo al espacio en uno de los ejes del libro. “Estos personajes están, como de alguna manera, tratando de conquistar su lugar propio y a la vez siempre hay algo muy chico”, explicó.

Beger Balboa sintetizó esa búsqueda con una imagen que atraviesa toda la obra. “El espacio justo vendría a ser el lugar de la conquista”, señaló, aunque aclaró que esa conquista está marcada por una contradicción permanente.

Tenés un lugar donde estar, pero también es un lugar demasiado pequeño como para estar”, sostuvo. Esa incomodidad aparece de diferentes formas y obliga a los personajes a negociar constantemente con aquello que los rodea.

La experiencia personal transformada en ficción

Uno de los relatos parte parcialmente de una experiencia de la propia autora: una mujer encuentra a su padre viviendo como linyera y decide escapar. “Para mí era interesante que algo de esa escena se convierta en ficción, nunca pensar en mi vida o qué me pasó, sino que esté puesto a jugar en la ficción”, explicó.

El cuento avanza luego hacia un territorio completamente ficcional, donde el padre termina transformándose en una cucaracha. “Es el único cuento que está en segunda”, precisó Beger Balboa sobre otra de las decisiones narrativas que distingue a ese relato del resto del volumen.

Claire y la disputa por el territorio

La cuestión del espacio vuelve a aparecer con fuerza en la historia de Claire, una mujer que regresa a la casa de una amiga con quien había convivido anteriormente. “Finalmente termina tomándole la casa”, describió la autora sobre una convivencia que comienza a transformarse en una disputa por el territorio.

La tensión no queda limitada al espacio físico, sino que también alcanza el vínculo entre los personajes. Beger Balboa explicó que Claire percibe una amenaza y la relación deriva en un beso, reforzando esa idea de personajes que están “tratando de conquistar su lugar propio”.

Un nombre construido por elección

Durante la conversación también surgió la historia detrás del nombre de la autora. Beger Balboa explicó que “Mara Beger” es el nombre que figura en su documento, mientras que Balboa corresponde al apellido de su madre y fue incorporado posteriormente por decisión propia.

Ese detalle dialoga con uno de los grandes movimientos del libro: elegir, construir y defender una identidad y un territorio posibles. En los cuentos, esa búsqueda aparece en personajes “descolocados y desfasados”, obligados a encontrar un espacio propio incluso cuando ese lugar resulta incómodo, pequeño o difícil de sostener.