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Silvina Giaganti en RDEsc: “No me apuro, me tomo muchos años para escribir”

La escritora y licenciada en Filosofía Silvina Giaganti habló en Ronda de Escritores (RDEsc) sobre su nuevo poemario, una obra construida a lo largo de varios años y atravesada por el amor, las relaciones, la tensión erótica y una voz poética que, en su segunda parte, queda en soledad.

La escritora y licenciada en Filosofía Silvina Giaganti. Foto: reperfilar.

La escritora y licenciada en Filosofía Silvina Giaganti habló sobre su nuevo poemario, una obra construida lentamente y atravesada por los vínculos, el deseo, la tensión erótica y la soledad. En diálogo con Osvaldo Quiroga en Ronda de Escritores, también repasó su relación con la filosofía y reflexionó sobre la comunidad que rodea a la poesía en Buenos Aires.

Es un libro que fue escrito a lo largo de los años, como mis libros anteriores”, explicó Giaganti al hablar de su proceso creativo. La autora remarcó que no trabaja con apuro: “Me tomo muchos años para escribir. No sé qué hacen los demás escritores y escritoras”.

Un libro que cambia en su segunda mitad

La primera parte del poemario está marcada por la presencia de los vínculos afectivos, las mujeres, el deseo y una tensión erótica que no siempre termina de concretarse. Ante esa lectura propuesta por Quiroga, Giaganti respondió sin rodeos: “Lo que decís es lo que hay”. El movimiento cambia en la segunda mitad, donde muchas de esas presencias empiezan a desaparecer. “En la segunda parte desaparecen muchos de los elementos y queda como esta especie de voz poética sola caminando por ahí, pensando cosas”, describió la escritora.

Ese desplazamiento deja a la voz del libro en un territorio más solitario y reflexivo. La propia Giaganti lo sintetizó como una voz “sola caminando por ahí, pensando cosas”, después de una primera parte mucho más vinculada con los encuentros y las relaciones.

El reencuentro con la filosofía

La autora también recordó su formación académica. “Yo vengo de la filosofía. Estudié filosofía en la UBA”, contó, aunque su recorrido profesional posterior no estuvo centrado en la docencia universitaria o la investigación tradicional.

Giaganti reconoció que su paso por la carrera estuvo atravesado por sensaciones contradictorias. “Fue una disciplina que cuando la estudié la disfruté y la padecí en partes iguales”, señaló.

La definió además como una carrera “árida, muy demandante, muy estimulante, muy exigente”. Sin embargo, con el paso de los años consiguió reconstruir ese vínculo: “Mucho tiempo después pude alojarla”.

La necesidad de construir comunidad

Ese regreso a la filosofía también quedó asociado a una búsqueda colectiva. “Este momento lo demanda, lo pide, lo amerita: hacer comunidad con gente muy querida y, en lo posible, inteligente, que piense y que esté pensando cosas nuevas”, sostuvo.

La escritora contó que actualmente trabaja junto a una amiga filósofa e investigadora a quien conoce desde hace casi tres décadas. Ese reencuentro le permitió volver a una disciplina que “mucho tiempo después” pudo integrar nuevamente a su vida desde otro lugar.

Nueve años entre dos poemarios

El nuevo trabajo aparece nueve años después de Tarda en apagarse, su primer poemario. Giaganti recordó que aquel libro fue “bastante aplaudido”, aunque inmediatamente relativizó el alcance masivo del género con una definición irónica: “La poesía, pariente pobre de la narrativa”.

Pese a esa distancia respecto del mercado narrativo, la autora destacó la fuerza de la escena poética. Su recorrido actual combina así una escritura que “se toma muchos años”, un regreso a la filosofía y una voz poética que, después de atravesar el amor y los vínculos, termina “sola caminando por ahí, pensando cosas”.