Mercado cambiario

Fernando Marengo: “Esta vez será distinto a la tablita de los 70 y la Convertibilidad de los 90”

El economista señaló la confianza, el superávit fiscal y la dinámica de las cuentas externas como las claves del nuevo escenario de la economía argentina.

Fernando Marengo Foto: CEDOC

En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), Fernando Marengo sostuvo que el escenario actual de la economía argentina presenta diferencias estructurales con los procesos que terminaron en crisis durante la tablita cambiaria de fines de los 70 y la Convertibilidad de los 90. “El tipo de cambio real no lo controla nadie”, afirmó, y remarcó que la clave “va a estar dada por la confianza y el impacto en los movimientos de capitales”. En ese marco, explicó que, a diferencia de otras etapas, hoy “ese sector público es superavitario”, por lo que un eventual déficit externo “es consecuencia de que el sector privado está gastando de más”, y no de un desequilibrio fiscal que obligue a un ajuste generalizado. 

Fernando Marengo es licenciado en Economía por la Universidad Nacional de Tucumán, con máster en Finanzas por la Universidad Torcuato Di Tella, experto en análisis macroeconómico, consultoría estratégica y flujos de fondos globales. Desarrolló gran parte de su carrera durante 25 años en el reconocido estudio Arriazu Macroanalistas. En la actualidad se desempeña como economista jefe y socio de la firma BlackToro Global Investments, con sede en Miami.

¿Imagina que este año va a ser mejor o peor que 2025? 

Te diría que sería esperable que este año sea mejor que el año pasado. Se puede enumerar una serie de factores que ayudarían a ello. Primero, un tema climático: ya tuviste una cosecha de trigo récord histórico y la cosecha de maíz y de soja vendrían bien, con precios algo inferiores al año pasado, pero el valor de la cosecha aumentaría.

Otro tema: la suba del precio del oro, la suba del precio del litio, que son productos de exportación de Argentina, también están ayudando al país. Pero creo que la clave va a estar dada por la confianza y el impacto en los movimientos de capitales.

Para que tengamos una idea de magnitud, entre abril del año pasado y octubre, los argentinos compramos dólares por más de 30.000 millones de dólares. Eso equivale más o menos a cinco puntos del PIB, que era un poder de compra que estaba en la economía y, en vez de que fuera a la demanda, decidimos ponerlo "en el colchón", sacar ese poder de compra. Si este año no hace falta que vuelvan esos dólares, sino con que se desacelere la compra de dólares, ahí tenés un impacto positivo.

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Y desde el punto de vista de los pagos de la deuda externa, el riesgo país, la posibilidad de que Argentina pueda volver a los mercados voluntarios de deuda, ¿también allí habría signos positivos, con un descenso del riesgo país a casi 500?

La clave, te decía recién, va a estar dada por la confianza. Y, de nuevo, cuando uno ve el año pasado, la economía creció contra el 2024, pero había lo que se llama un efecto estadístico, porque el primer semestre del 2024 había sido muy malo. Ahora, para que este año haya crecimiento, va a ser necesario tener crecimiento genuino. Y la principal variable va a ser, la confianza.

El estancamiento económico del año pasado se explica, casi y exclusivamente por esta salida de poder de compra contra la compra de dólares. Ahora, este año sería esperable que eso de alguna forma se revierta. Y yo diría que hay dos o tres componentes relacionados con el mercado de cambio. Primero, creo que gran parte del origen de la incertidumbre del año pasado fue política, marcada por el año electoral, y este año no hay elecciones.

El segundo factor que juega a favor es que esos 30.000 millones de dólares que compramos el año pasado fue reducción de la monetización de la economía. Entonces, relativamente, hay pocos pesos para el tamaño de la economía argentina y esto, relacionado con el mercado de cambio, es la variable clave al final del día: qué pasa con la demanda de dinero.

Si hay demanda de dinero, vamos a ver, como viene ocurriendo de principio de año, un Banco Central comprando reservas e, incluso, la apreciación que estamos viendo en el tipo de cambio estaría, de alguna forma, insinuando que la oferta de dólares es superior a la compra de las reservas que está haciendo el Banco Central. Entonces, de nuevo, la clave es qué pasa con la demanda de dinero. Si hay demanda de dinero, vamos a ver un Banco Central comprando reservas y todas las dudas respecto a la capacidad de pago que tiene el gobierno se van a ir disminuyendo, y eso va a ayudar a que siga bajando el riesgo país.

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Hay una discusión entre distintos sectores de la opinión económica, respecto de que un modelo económico de dólar bajo, que se contrapone al que normalmente el peronismo llevaba adelante, de dólar alto. Podríamos plantear Lavagna como una especie de símbolo exitoso de un proceso de dólar alto; que un modelo de dólar bajo, a la larga termina produciendo efectos secundarios negativos, y se pone siempre el ejemplo de la época de Martínez de Hoz al comienzo de la dictadura militar y la convertibilidad en los años 90, que se hace insustentable en algún momento y, en el momento de su insustentabilidad, produce una crisis que termina perdiendo todo lo ganado durante el proceso de estabilidad.

Conozco la opinión de Arriazu respecto de que el valor del dólar de la Argentina de los últimos 50 años no es el que debería ser, sino que está afectado por esa falta de confianza en función de todos nuestros desórdenes macroeconómicos, y que un orden macroeconómico nos llevaría a un dólar que sí sería sustentable, a un precio más bajo o a un peso más alto, sumado a que las expectativas es que para dentro de cinco años la balanza comercial argentina genere la suficiente cantidad de dólares para que no exista más el estrangulamiento por falta de dólares que padeció la Argentina en los últimos 50 años. ¿Por qué con Milei podría ser diferente a lo que fue en la convertibilidad o en el proceso 1976-1980?

Lo primero es que ese tipo de cambio real, que es el cociente entre el tipo de cambio nominal, pesos por dólar, y la inflación, no lo controla nadie. Y creo que tenemos muchos ejemplos en la historia argentina, pero el más reciente sería ver qué pasó con el tipo de cambio entre diciembre y el día de hoy, donde básicamente mucha gente decía: “El techo de la banda está retrasando el tipo de cambio, hay que subir el techo de la banda”. Y se cambió el esquema cambiario y el tipo de cambio se mantuvo estable, que incluso se apreció.

De nuevo, pensar que uno no puede manejar el tipo de cambio real, yo creo que es como intentar manejar los salarios reales. Nosotros nos podemos poner de acuerdo y fijar salarios nominales. Ahora, ¿qué pasa con el poder de compra de los salarios? Va a depender de la situación macroeconómica del país. Con el tipo de cambio real pasa lo mismo. Nosotros podemos fijar un tipo de cambio nominal, pero el tipo de cambio real depende de la situación macroeconómica del país. 

La segunda cosa que me parece importante es la idea de que el retraso del tipo de cambio nos genera un problema de competitividad. Y la verdad es que cuando uno ve la cifra de la balanza comercial del año pasado, crecieron las exportaciones en volumen, no por precio, sino solamente por cantidad: 10% contra el año anterior. Entonces uno dice: “Si tenemos un problema de competitividad, ¿cómo puede ser que estén creciendo las exportaciones?”. Obviamente ahí va a haber una discusión de decir: bueno, pará, pero subió fuerte la exportación de trigo por un tema climático. Pero cuando uno ve incluso las exportaciones industriales, se mantuvieron estables, no tuvieron variaciones, no es que están cayendo, sino que se mantuvieron estables.

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Pero las importaciones aumentaron sensiblemente

Absolutamente de acuerdo, pero eso es inevitable. Cuando uno ve la composición de esas importaciones, cuando uno tiene menor salida de capitales o ingreso de capitales, aumenta el poder de compra del país. Todos tenemos más plata para gastar. Esa economía que tiene más plata para gastar, consume más bienes exportables, se exporta menos; más bienes importados, se importa más, y eso deteriora las cuentas externas. Y más bienes que se llaman no transables, que solo se producen y se consumen internamente.

Ahora, ¿qué particularidad tiene? Que justamente cuando hay más poder de compra, como consumo más bienes que exporto e importo, se deterioran las cuentas externas. Y cuando consumo más no transables, sube el precio del no transable, y eso es lo que llamamos retraso del tipo de cambio real. Y los economistas, analizamos el deterioro de las cuentas externas con la apreciación del tipo de cambio real. Y decimos: “La apreciación del tipo de cambio real me deteriora las cuentas externas”. Y no: hay correlación, pero no hay causalidad. La causalidad es que ingresaron capitales, aumentó el poder de compra y estoy consumiendo de todo un poco más.

Respecto de la pregunta de por qué esta vez podría ser diferente. Y creo que la diferencia clave está dada, también, relacionada con las cuentas externas. ¿Qué pasa con las cuentas externas? Lo voy a poner lo más gráfico posible. Pensemos una casa. Yo y mi señora trabajamos, los dos tenemos un nivel de ingreso y los dos gastamos menos que nuestro ingreso. Los dos somos superavitarios y no nos podemos prestar entre nosotros porque somos superavitarios. Entonces, mi casa es superavitaria.

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A la inversa, los dos tenemos un nivel de ingreso, los dos gastamos de más, los dos somos deficitarios, mi casa es deficitaria y no nos podemos financiar entre nosotros. Necesito que venga alguien de fuera a financiar. Este resultado de la casa se llama la cuenta corriente de la balanza de pagos y los dos integrantes de la casa se llaman el sector público y el sector privado.

Entonces, cuando uno dice: “¿Qué le pasa a la cuenta corriente?”, el resultado es lo que hace el sector público y lo que hace el sector privado. ¿Cómo en la historia argentina, de un sector público deficitario, que genera los déficits externos? Entonces, en algún momento, mi vecino me dejaba de financiar, lo obligaba al gobierno a hacer un ajuste. ¿Y cómo eran los ajustes del gobierno? Subir impuestos, recortar gastos, reestructurar la deuda, devaluar la moneda, generar inflación. ¿Cuál es la gran diferencia ahora? Que ese sector público es superavitario. Entonces, si tengo un déficit externo, es consecuencia de que el sector privado está gastando de más. Ahora, las preguntas son: primero, si el sector privado se queda sin financiamiento, es un problema del sector privado, no del sector público, que nos involucra a todos en el proceso de ajuste.

Segundo, ¿en qué gasta de más el sector privado? Cuando uno ve la cifra, gasta más en bienes de consumo, hay más importación de autos, pero crece la importación de bienes de capital, crece la importación de piezas y accesorios para bienes de capital, que es lo que genera que aumente la capacidad productiva, que aumente la productividad, y es la única forma de pensar una Argentina a largo plazo.

Siempre digo: el desafío de Argentina no es crecer este año ni el año que viene. El desafío de Argentina es crecer 20 años seguidos, algo que no logró en 150 años de historia. Y la única forma de crecer 20 años seguidos es invirtiendo y aumentando la capacidad productiva. Entonces, creo que esa es la diferencia de Argentina: que hoy podés tener un déficit externo, pero el déficit externo, como el gobierno está comprometido con el superávit fiscal, va a estar explicado por lo que hace el sector privado.