OPINIóN
Ajuste

¿A quién le sirve una cultura desfinanciada?

El costo de las diferentes derogaciones en el plano cultural. "Muy posiblemente lo único que pueda generar desde su lugar de poder es violencia y encuentre como principal enemigo a un colectivo que potencia el encuentro", dice el autor.

Milei contra la cultura
Milei contra la Cultura | Cedoc

“En el comienzo de la guerra, cuando todas las fuentes de consuelo para nuestros espíritus estaban en su punto más bajo, nació, con la ayuda del Pilgrim Trust, un organismo denominado oficialmente ‘Consejo para el Fomento de la Música y las Artes’ (C.E.M.A por sus iniciales en inglés). Era su tarea llevar música, drama e imágenes a lugares que de otro modo estarían aislados de todo contacto con las obras maestras de días y épocas más felices … Con la experiencia, nuestras ambiciones y alcance aumentaron. Debo explicar que mientras el C.E.M.A. se inició con ayuda privada, pronto llegó el momento en que fue patrocinado por la Junta de Educación y financiado íntegramente por una subvención del Tesoro. Nunca nos dieron mucho dinero, pero con cuidado y buen mantenimiento de la casa logramos que llegara muy lejos. Al principio nuestro objetivo era reemplazar lo que la guerra nos había quitado, pero pronto descubrimos que estábamos proporcionando lo que nunca había existido ni siquiera en tiempos de paz. De ahora en adelante seremos un organismo permanente, independiente en su constitución, libre de trámites burocráticos, pero financiado por el Tesoro y responsable en última instancia ante el Parlamento… Si nos comportamos tontamente, cualquier miembro del Parlamento podrá interrogar al Ministro de Hacienda y preguntarle por qué”. Estas palabras las dijo un economista, uno que el presidente Milei detesta, en el primer reporte anual del Consejo de las Artes de Gran Bretaña, nuevo nombre del C.E.M.A en la posguerra, que existe al día de hoy dividido en el Consejo de las Artes de Inglaterra, el Consejo de las Artes de Escocia y el Consejo de las Artes de Gales, cada uno con su propia Carta Real. Ese experto en números era John Maynard Keynes. 

Seguramente el presidente Milei encuentre un motivo más para odiar a Keynes en ese fragmento, pero no creo que tenga problemas con eso. Siempre se hace un rato para odiar.

Ninguna novedad. Tampoco es algo reciente lo que plantea cuando ataca a la cultura. Hay una estrategia de las derechas mundiales. Lo hicieron Trump y Bolsonaro en el poder, fantasean con hacer eso Vox en España y el Frente Nacional en Francia, por citar un par de casos. Pero si nos vamos más atrás en el tiempo y seguimos con el ejemplo que le dio inicio a esta nota, durante las décadas de 1970 y 1980 el Consejo de las Artes fue atacado por “elitista y políticamente parcial”, por el ministro de Margaret Thatcher, Norman Tebbit. En ese entonces, se limitó la subvención del gobierno, argumentando que al déficit lo compensaría el sector privado.

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El presidente Milei quiere desfinanciar completamente a la cultura, a pesar de que su presupuesto ya era minúsculo. Por lo tanto, si miramos lo que se “ahorraría” el Estado, veremos que no va a producir nada más que angustia en el sector, en los ciudadanos, e impactar negativamente en otros a los que la actividad aporta como la gastronomía, la hotelería o el transporte, rubros que, como tantos otros, ya están sufriendo el ajuste que finalmente no pagará “la casta”. Pero vayamos directamente a las finanzas. Según la Oficina de presupuesto del Congreso Nacional, las modificaciones presupuestarias previstas por el fallido Proyecto de Ley de Bases y Punto de Partida para la Libertad de los Argentinos en los organismos vinculados a la cultura generarían lo siguiente:

*Derogación de la Ley de creación del Instituto Nacional del Teatro y reasignación de sus recursos. Los recursos que se dejarían de percibir se compensarían con el ahorro de gastos, no implicando un impacto fiscal neto.

*Derogación del Decreto-Ley de creación del Fondo Nacional de las Artes y reasignación de sus recursos. Esto podría implicar un costo fiscal del orden de 0,0004% del PIB para el Tesoro.

*Derogación del Título V de la Ley 23.351, que crea el Fondo Especial para Bibliotecas Populares. Los recursos que dejarían de percibirse representarían cerca del 0,0006% del PIB, no siendo posible conocer el impacto por el lado de los gastos.

*Modificación en los recursos percibidos por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales. Los recursos tributarios que el organismo dejaría de percibir en concepto de impuesto sobre los videogramas grabados representarían una suma equivalente al 0,0024% del PIB.

El presidente Milei quiere desfinanciar completamente a la cultura, a pesar de que su presupuesto ya era minúsculo

*Modificación de la Ley de Creación del Instituto Nacional de la Música en lo que refiere a los recursos que integran el Fondo de Financiamiento, los que pasarían a estar determinados por la Secretaría de Cultura de la Nación. La medida no implicaría un impacto fiscal, al mantenerse vigente la asignación específica.

O sea, el ahorro que proponía el primer mandatario no llega al 0,004% del PIB. Tal vez por eso agreda públicamente a artistas populares, porque sabe perfectamente que sus medidas no van a generar nada positivo. Quizás todo se reduzca a su pulsión de odio y por ello eliminó el Ministerio de Cultura y congeló el presupuesto sin importar el más de 200 por ciento de inflación. Muy posiblemente lo único que pueda generar desde su lugar de poder es violencia y encuentre como principal enemigo a un colectivo que potencia el encuentro. 

¿A quién le sirve todo esto? Solo a Milei, porque fortalece su discurso.

El ahorro es mínimo, pero el costo es altísimo. 

 

*Gestor Cultural. Ex Director del Centro Cultural San Martín.