Apertura de sesiones

Jorge Capitanich: “No fui ayer al Congreso porque no quería que me insultara el Presidente”

El senador nacional por Chaco cuestionó el tono del discurso presidencial en la apertura de sesiones y sostuvo: "No se puede todo el tiempo atacar con números falsos y con una verdad que se pretende imponer".

Jorge Capitanich Foto: CEDOC

Jorge Capitanich, senador nacional por Chaco y exgobernador de la provincia, aseguró que se ausentó la tercera apertura de sesiones ordinarias encabezada por Javier Milei para no "avalar" con su presencia "la instalación de agravios e injurias a la oposición". En diálogo con Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), advirtió que la Argentina necesita “consensos básicos y estructurales” para enfrentar sus déficits políticos, económicos y sociales. "Este fanatismo ya sectario y excluyente no solamente que no le hace bien a la humanidad, sino que no le hace bien a la Argentina", agregó. 

Jorge Capitanich es empresario y político del Partido Justicialista. Fue gobernador de la provincia de Chaco en los períodos 2007-2015 y 2019-2023. Se postuló para un cuarto mandato como gobernador, pero fue derrotado por Leandro Zdero. Fue jefe de Gabinete de Ministros de la Nación entre 2013 y 2015. Actualmente se desempeña como senador nacional por la provincia de Chaco. También preside el Consejo Provincial del Partido Justicialista en su provincia.  

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¿Qué pasó ayer en el Congreso, en la tercera apertura de Javier Milei de las sesiones ordinarias del Congreso? Fue más la exposición emocional que la racional, pero me gustaría tu propio balance.

Yo no tuve la oportunidad de estar presente, pero obviamente hice el seguimiento del discurso. Me parece sinceramente desagradable cuando existe un presidente de la República, elegido por la voluntad popular, que se dedica a agraviar, injuriar e insultar a la oposición. Yo creo sinceramente que la República Argentina necesita encaminarse hacia un nivel de articulación de políticas públicas, con consensos básicos y estructurales, en un mundo especialmente dinámico y cambiante que requiere racionalidad. Me parece que este tipo de actos de carácter emocional, que solamente agudizan la confrontación como herramienta política de acumulación, están disociados con la práctica y la realidad. No se puede todo el tiempo atacar con números falsos y con una verdad que se pretende imponer.

Yo siempre rescataba al Papa Francisco cuando decía que "la realidad es superior a la idea". Y la verdad que cuando uno plantea, desde una visión dogmática, que la idea es superior a la realidad, estamos generando un problema serio, no solamente en el corto plazo, sino también desde el punto de vista de largo plazo, agregando más incertidumbre a la incertidumbre preexistente. Creo sinceramente que discursos de esas características no ayudan ni estimulan mecanismos de cooperación que son absolutamente esenciales e indispensables.

¿Por qué no estuviste ayer?

Porque creí que no era necesario avalar con mi presencia lo que presumía que iba a ser la instalación de agravios e injurias a la oposición. Yo creo que a la oposición se la respeta en términos de democracia pluralista, de contenidos, y porque es absolutamente imprescindible que podamos construir políticas públicas de largo plazo, y así no se construye.

¿Presumías que iba a tomar al kirchnerismo como punto?

Lo vivo todo el tiempo en el ámbito del Senado de la Nación y me parece que este fanatismo ya sectario y excluyente no solamente que no le hace bien a la humanidad, sino que no le hace bien a la Argentina. Yo creo que uno puede tener discrepancias, pero el fanatismo es inductor de conflictos permanentemente. Eso me parece que es absolutamente inviable. Esto lo plantea Peter Turchin en "Final de partida" con cliodinámica, que determina claramente cómo se dan los acontecimientos en el ámbito mundial. Entonces, este tema de la sobrepoblación de élites con precarización social es una combustión para procesos de transformación o puntos de inflexión histórica. Sinceramente creo que esto no puede funcionar así.

Rescato una cosa que nosotros aplicamos en la provincia de Chaco, que es el juicio por jurado. Nosotros el juicio por jurado lo aplicamos en materia penal y también en civil y comercial. Es una provincia señera en este sentido y creo que eso es una gran posibilidad. Ahora, creo que hay posibilidades de construir una agenda legislativa de largo plazo.

Creo que Argentina tiene tres déficits concurrentes: en la organización del sistema político, en la organización del sistema económico, y un déficit estructural en la organización del sistema social. En el sistema social es necesario, ineludiblemente, generar un enfoque multidimensional de la pobreza. Para resolver los problemas de pobreza estructural y de ingresos es necesaria infraestructura social básica. Si el Gobierno elimina la obra pública o elimina el financiamiento, inclusive por vías de soluciones de mercado, lo que estamos haciendo es destruyendo rutas, no generando acceso a agua potable, a viviendas dignas o a infraestructura energética, generando una estigmatización o una consolidación de una pobreza estructural. Entonces, la inversión en infraestructura social básica, el desarrollo de derechos en términos de cantidad y calidad y, a su vez, una política de ingresos con empleo de buena calidad y distribución equitativa mediante gravabilidad de tributos de carácter progresivo te corrige los problemas en materia social.

Ahora, en materia de organización económica, yo creo que hay un problema central. Argentina tiene una tendencia secular al estancamiento producto de restricciones irresueltas, reglas incumplidas y políticas fallidas. Un país como el nuestro debe tener una política industrial, una política de empleo, una política de investigación en ciencia y tecnología y una política para el desarrollo de las economías regionales, conjuntamente con reglas desde el punto de vista fiscal que tiendan al equilibrio, desde el punto de vista monetario que tiendan a la estabilidad, desde el punto de vista cambiario que tiendan a la competitividad, desde el punto de vista institucional que tiendan a la estabilidad, y a su vez vamos a resolver los problemas de restricción energética, pero generando sinceramente un modelo excluyente de crecimiento, eso va a generar también perspectivas de asimetrías en materia logística integrada.

Entonces, lo que a mí me parece que es absolutamente necesario es articular lo que yo denominaría un sistema político más cooperativo. Yo te decía previamente que el Congreso de la República Argentina en los últimos 42 años de democracia sancionó 1760 leyes. El año pasado solamente sancionó 17 leyes, el período de menor número de leyes sancionadas en la historia. El mayor número de leyes fue el año 2014 y en el año 1985 o 1986, cuando se sancionaron cerca de 195 y 186 más o menos, 10 veces la cantidad de leyes que se sancionaron el año pasado. 

Entonces, esta es una cuestión muy interesante, porque cuando uno determina los hitos de mayor cooperación política identifica 133 hitos históricos en los últimos 42 años. Me refiero a reforma constitucional, designación de los jueces de la Corte, proceso de institución del defensor del pueblo, etcétera. Porque vos tenés mayorías calificadas del 99 inciso 4 de la Constitución, 120 del Ministerio Público Fiscal, 86, que es el tema defensor del pueblo de la Nación, que requiere dos tercios, y obviamente también lo que significa el respaldo de ciertos tratados internacionales y acuerdos estructurales de Argentina. Lo que a mí me parece que es algo muy importante es por qué no nos ponemos de acuerdo en cuestiones estructurales, porque si hay banquinazos todo el tiempo desde políticas heterodoxas a ortodoxas y así sucesivamente, no resolvemos los problemas.

Apertura de sesiones legislativas ordinarias, en fotos

Escuchándote, lo que podíamos decir es el racional del peronismo que a lo largo de los años ha venido sosteniendo. Ahora, algo pasó para que el peronismo, que llegó a tener 21 gobernadores sobre 24, hoy tenga cinco. Varios de los que no tienen son de origen peronista, inclusive muy cerca de tu zona. Recientemente se ha conformado la alianza de los gobernadores de Catamarca, Salta, Tucumán y la presidenta del partido peronista de Jujuy. ¿Qué pasó con el peronismo que, representando esos valores que vos mencionás, no solamente terminó perdiendo las elecciones nacionales, sino la mayoría de las elecciones provinciales?

Mi razonamiento es que el peronismo pasó de ser un partido o un movimiento nacional, popular y democrático estructurado nacionalmente a una confederación de partidos provinciales, en donde la primacía de los liderazgos provinciales determinaron los modelos de construcción. Lo mismo en el orden nacional, el Congreso de la Nación y la vertebración política de acuerdos, presidentes, gobernadores, más que presidente, legisladores. Y esto, claramente, establece unos mecanismos de negociación vía la fragmentación política y la balcanización política existente en el país.

Pero el radicalismo en un proceso de infinitesimalidad. ¿Va camino a lo mismo el peronismo?

Creo que el peronismo puede recomponerse a partir de lo que observo como hitos históricos de antagonismos. Cuando uno mira la historia argentina desde 1810 al año 2026, observa dos cosas: primero, la existencia de dos polos antagónicos; y segundo, la vertebración de dos vectores diferentes en términos cualitativos, el vector sociopolítico cultural y el vector socioeconómico. El vector socioeconómico es el que aglutina nuestro polo de liderazgo político y, sobre todo, a partir de la irrupción de Perón y el peronismo en 1945. En ese sentido, me parece que esto es lo que tenemos que tener en cuenta: por un lado, cómo se articulan los vectores y cómo se articulan los polos antagónicos.

Cuando uno analiza políticamente, el análisis cualitativo que hace de la realidad argentina, uno observa que existe un polo liderado por Milei. Yo creo que Milei ha fagocitado lo que significaba la atomización política del espacio y nosotros tenemos un problema central de aspecto invertebrado del antagonismo. Entonces, lo que nosotros necesitamos lograr es, primero, un común denominador de aglutinación política en base a ese polo antagónico. Segundo, una política rectora que signifique un plan de gobierno que pueda sintetizar una propuesta, pero al mismo tiempo administrar adecuadamente los conflictos o, mejor dicho, las contradicciones internas que son de carácter secundario.

Además, las exigencias que nosotros tenemos en términos políticos son sustancialmente mayores desde el punto de vista del electorado que las exigencias que tiene el electorado de Milei. El electorado de Milei tiene una exigencia de tipo de cambio libre, no tener restricciones desde el punto de vista de las transacciones, etcétera, porque en general es un electorado que tiene mayor disponible de ingresos y, en general, ha utilizado el Estado para generar mecanismos redistributivos hacia abajo en términos de cierta consolidación de ese voto.

Por ejemplo, cuando uno analiza efectivamente la política social del Gobierno, observa, por un lado, que tiene 4.100.000 personas con Asignación Universal por Hijo más tarjeta Alimentar, con un esquema de ingresos equivalentes a cerca de 235.000 por hijo que, a su vez, está por sobre la tasa de inflación. Segundo, si sumás Plan Progresar, que bajaron de 1,7 a 1 millón, más otros programas, son 6,3 millones; y si tomás otros programas sociales complementarios son 9,1 millones. Obviamente, eso significa cerca del 20% de la población con algún esquema de estímulos de redistribución de ingresos más sus aliados de carácter provincial.

Entonces, por un lado, tiene cierta consolidación desde abajo y, por el otro lado, lo que significa, en términos de alianzas políticas. Ha perdido y pierde con una dinámica el apoyo de la clase media por varias razones, como el deterioro del salario de profesores universitarios y trabajadores no docentes. Yo estoy calculando en forma actualizada cerca de 314.000 empleos formales, incluyendo trabajadores de casas particulares o eventualmente trabajadores públicos y/o privados, cerca de 22.000 cierres de empresas que conspiran claramente contra eso, la desindustrialización acelerada, la apreciación cambiaria, el deterioro significativo del salario conjuntamente con la precarización laboral y el deterioro de la logística integrada. Todo eso es un aspecto que efectivamente constituye un proceso de combustión de demandas sociales incrementales.

Si vos hubieses ganado las elecciones, hubieses sido gobernador de Chaco. Y siguiendo esta descripción que hacés, de que hay es una fragmentación del peronismo en lógicas provinciales, también hubieses estado cerca del gobernador de Catamarca o del gobernador de Tucumán...

No. Primero y principal, quien efectivamente dice pertenecer a un espacio como el nuestro no puede votar en contra de los derechos del trabajador. Quien efectivamente dice pertenecer a un espacio en donde el líder político, el 21 de febrero de 1972, hizo una declaración en los pueblos y los gobiernos del mundo en la Conferencia de Estocolmo alertando sobre el tema ambiental, no puede votar a favor, efectivamente, de la modificación de la Ley de Glaciares. Alguien que efectivamente pertenezca a nuestro espacio político no puede votar un régimen penal juvenil distinto al que en 1954 lideró (Juan Domingo) Perón. Y alguien como el nuestro no puede dejar de efectivamente hacerse responsable de una cuestión concreta.

Nosotros no podemos votar a favor de una ley de reforma laboral que fulmina la organización de la justicia del trabajo, que, como dice Perón, destroza derechos del trabajador que son la columna vertebral de nuestro espacio y movimiento, que deteriora los convenios colectivos, que desfinancia las provincias y los municipios y que, a su vez, generalmente ataca a la cultura argentina y al periodismo o a la libertad de expresión.

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Entonces, ¿hay un peronismo del interior distinto al bonaerense? Muchos gobernadores de origen peronista, que no están en el peronismo, dicen que no se sienten no representados por una especie de conurbanización del peronismo. ¿Cómo explicarías ese conflicto?

Yo vengo reclamando esta cuestión de la organización del peronismo desde una perspectiva federal y tengo también una cuestión. Nosotros constituimos el Norte Grande Argentino con el Consejo de la Asamblea de Gobernadores, que la lideré inicialmente yo, después Gerardo Zamora y ahora efectivamente Raúl Jalil, pero es rotativo y responde a cada uno de los gobernadores. Nosotros entendemos claramente que Argentina, con este proceso de desintegración y balcanización, no tiene una viabilidad estratégica. Necesitamos un país que se resuelva rápidamente. Tenemos 2,8 millones de kilómetros cuadrados prácticamente, un corredor bioceánico norte, central, patagónico, la Ruta 40 y un eje de comunicación transversal norte-sur, hidrovía Paraná-Paraguay. Requiere un nuevo diseño geográfico territorial con estructura productiva que produzca bienes y servicios que sean competitivos para la inserción internacional. Ahora, no se puede generar esto con el modelo tradicional. Yo escuché muy atentamente el análisis que hiciste respecto al tema de conurbanización y el modelo que eso significó desde el punto de vista del desarrollo industrial acelerado. Esto puede generar ciertos niveles de enclave en Neuquén o el norte, pero sigue siendo desarticulado y desigual.

Ahora, ¿Argentina tiene vectores de crecimiento que sean sostenidos? Sí, claramente tiene el tema del complejo agroindustrial perfectamente integrado con cadenas de valor, con red de proveedores locales e industrialización con valor agregado en origen con base exportadora. Puede tener efectivamente una minería a la usanza australiana o canadiense vinculada a red de proveedores y cadenas de valor, lo mismo que en materia de gas y petróleo. Del mismo modo, en servicios basados en el conocimiento, de pasar de 9.000 a 30.000 millones de dólares. Argentina, en ese modelo, puede generar mayor densificación desde el punto de vista del entramado productivo industrial, con 38 cadenas de valor perfectamente integradas, pero para eso se necesita una política de base industrial. Y ya tenemos una política de base industrial con el regreso de la política industrial. No se puede tener un gobierno fanático que destruye la industria nacional como un gran logro por un problema de precios. Yo creo que hay que discutir todo.

¿Qué es lo que propongo en este debate? ¿Por qué no planteamos una digitalización de las transacciones como un incentivo para eliminar la informalidad tanto laboral como tributaria e impositiva? ¿Por qué no recurrimos a un nuevo modelo de organización de carácter federal desde el punto de vista tributario a los efectos de hacer competitiva la estructura productiva del país? Pero, ¿por qué no pensamos claramente en estímulos e incentivos para que los empresarios puedan producir, vender más, tener rentabilidad, pero a su vez recuperar el salario, que es la base de la motorización del consumo para el mercado interno, para distribuir más eficientemente los costos fijos y hacer más competitivo el costo directo desde el punto de vista de la base exportadora? Y eso significa integrar a la Argentina al mundo.

Yo cada vez que participo en estos debates, voté a favor de la integración del Mercosur y la Unión Europea, pero también dije que para una asociación con Estados Unidos tiene que ser Mercosur, en términos bilaterales. Y, a su vez, también tenemos que pensar qué hacer con China, con Estados Unidos, con el resto de los países del mundo, porque nos parece que el desafío de Argentina es verdaderamente tener sostenibilidad en el crecimiento.

Yo estoy absolutamente convencido de que se pueden plantear metas al 2035 de 188.000 y 200.000 millones de dólares, que es perfectamente factible pensar en 200 millones de toneladas de producción agropecuaria, pero estoy absolutamente convencido de que en términos de destrucción, no destruís solamente la empresa, no son 920 trabajadores de FATE, son cerca de 3.500 directos e indirectos.

A su vez, creo que tenés que generar las condiciones para corregir los problemas de asimetrías de productividad y lograr que esa industria que tanto nos costó construir sea una industria claramente competitiva, que su abuso de posición dominante no destruya las pequeñas empresas, pero obviamente se requiere un diseño de políticas públicas que incentive y estimule esto.

Creo que el peronismo en el desarrollo de sus políticas ha defendido al pueblo trabajador, ha defendido a las asociaciones sindicales, pero la verdad es que siempre ha defendido la producción de bienes y servicios. Lo que nosotros creemos es que no puede funcionar el país sobre la base de la especulación financiera o la concentración de ingresos en manos de unos pocos, que verdaderamente es lo que decía Perón: nosotros no estamos en contra del capital, estamos en contra del capital que se erige en oligarquía para disputar el poder al Estado.

TV/ff