Juan Carlos de Pablo explica similitudes y diferencias de la crisis del petróleo de 1973 y la actual
El economista advierte que, a diferencia de los shocks de los 70, la crisis actual “está en camino de ida” y sin horizonte claro de cierre.
En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), Juan Carlos de Pablo trazó un paralelismo entre la crisis del petróleo de 1973 y la coyuntura actual, pero advirtió: mientras aquellos episodios terminaron, el escenario presente “es una crisis abierta” y “todavía estamos en camino de ida”. Al repasar los shocks petroleros que sacudieron a la economía global en los años 70, el economista recordó que, aunque se los consideró transitorios, “duraron 13 años”, y advirtió sobre el impacto estructural de los conflictos bélicos: “Una guerra es una mierda”, sintetizó, al explicar cómo estos eventos disparan inflación, incertidumbre y costos a escala mundial.
Juan Carlos de Pablo es licenciado en economía por la Universidad Católica Argentina y máster en economía por la Universidad de Harvard. Es profesor en la Universidad de San Andrés y doctor honoris causa en la UCEMA. Es miembro titular de la Academia Nacional de Ciencias Económicas y es considerado uno de los economistas más escuchados por el presidente Javier Milei. Es autor de más de 45 libros, incluyendo títulos recientes como Tratando de entender el fenómeno Milei.
Nadie tiene en la Argentina las credenciales que tenés vos de haber vivido la crisis del petróleo de los años 70 para poder explicarnos qué punto de comparación hay hoy con esta que se está produciendo, con un dólar que ya aparece de manera sostenida arriba de los 100 dólares.
Esta es una crisis abierta, las otras terminaron. Así que dejame hacer rápidamente una síntesis de lo que pasó. La crisis del 73 es una consecuencia de la guerra del Yom Kipur, por lo cual los países exportadores de petróleo clasificaron los países en tres: los amigos, los nada y los que hay que reventar. Y a estos últimos les dieron el embargo petrolero.
Henry Kissinger era secretario de Estado de Estados Unidos y cuenta en sus memorias que Occidente, al mes, le dijo a los países árabes: “Che, si no entregan petróleo lo vamos a buscar”. Y entonces transformaron el embargo en la cuadruplicación de los precios del petróleo. Ese es el shock de 1973, que produjo estancamiento económico en las economías del G7, aumento de los precios, particularmente en Japón, que no tiene una gota de petróleo.
El segundo shock petrolero es del año 79, cuando aparece la revolución en Irán y toda la secuela con los rehenes de la embajada americana. Y ahí el aumento fue más paulatino, no tan grande y no tan súbito. Creo que se duplicó el precio del petróleo. Este episodio termina en 1986, cuando aparecen los anti-petroleros, donde por la propia dinámica de un cártel los países exportadores de petróleo se mantuvieron firmes, pero aparecieron otros abastecedores, el Mar del Norte, y el precio del petróleo cayó.
La guerra ya no es militar, es geoeconómica
Moraleja: cuando uno dice “no te calentés porque esto es corto”, el episodio uno dice “sí, fue transitorio”, porque duró 13 años. No estoy haciendo un pronóstico. A mí me encantaría estar mal informado, pero yo creo que en esta crisis estamos todavía en camino de ida, y en camino de ida lo único que hay es una buena pregunta.
Juan Carlos, contemporáneo en esa década del 70, y mi pregunta es cuánto es consecuencia de lo que acabás de contar. Hubo un presidente norteamericano que casi llega a 20% de inflación anual, de hecho tuvo inflación de dos dígitos, que era Carter, que tuvo 16% de inflación. Y escuché algunos vaticinios del Fondo Monetario Internacional que la inflación mundial podría aumentar enormemente a partir de esto que está sucediendo.
La experiencia inflacionaria más importante, para mí, aparece en el primer período que en el segundo. Pero la novedad del segundo es que el presidente era Carter, el presidente del Banco Central era Paul Volcker, y cuando termina la reunión anual del Fondo Monetario vuelve a Estados Unidos y aplica lo que se denominó una política monetaria: es decir, cerró la canilla de la noche a la mañana. Generó una recesión: al primer día, puteadas a la mamá, cosas por el estilo. Gente que le tiraba las tarjetas de crédito por debajo de la mesa y no sé cuántas cosas.
Lo que hizo fue quebrar, sobre todo, una expectativa inflacionaria, por la cual hasta hace un par de años, que la tasa de inflación volvió al 9% anual, prácticamente la inflación desapareció en Estados Unidos. ¿Esto se vuelve a replicar? No tenemos cómo saberlo. Lo que sabemos es lo siguiente: una guerra es una mierda. No solamente porque muere gente, sino porque aumenta la incertidumbre, aumenta los costos, aumentan los fletes. Entonces, cuando alguien dice “¿no habrá alguna oportunidad para la Argentina?”, a mí me gusta decir "sí".
El fin de un orden mundial y la guerra perpetua
Es más o menos como un tipo que dice: “Gracias a Dios, yo vendo colchones y estoy aprovechando la inundación de Valparaíso”. Pero realmente lo que vos tenés que esperar son complicaciones. Dicho esto, tengo que decir lo siguiente: gracias a los K, Argentina se había convertido en una importadora neta de productos energéticos. Y gracias a este gobierno volvió a ser exportadora neta de productos energéticos.
Vos te imaginás lo que sería si la Argentina fuera en estas condiciones importadora neta de productos. Claramente Milei no puede decir “yo hice esta política porque estaba anticipando la guerra del 2026”. Eso es una pavada. Junto a lo cual tenemos que decir: Argentina importa gasoil, exporta una variedad de petróleo que paga otra cosa, exporta gas, pero en invierno tiene importación. Por lo cual estamos sujetos a todas las vicisitudes locales, a las cuales estamos tan acostumbrados en la Argentina, más todo el síndrome externo que tenemos que importar.
RM/ff
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