Modelo productivo

Por qué la economía del progresismo falló, según el exdirector de la Cepal

Mario Cimoli advierte que la distribución de la renta es inviable sin un aumento genuino de la productividad y asegura que el gasto social, por sí solo, termina financiando la industria de otros países.

Mario Cimola Foto: CeDoc

El economista Mario Cimoli analizó las razones detrás del estancamiento de los proyectos reformistas en la región. Para él, el error fundamental radica en haber ignorado que "sin un aumento de la productividad, cualquier política social y de welfare es inviable". En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), el referente del pensamiento estructuralista y exdirector de la CEPAL, sotivo que se cayó en un "ciclo vicioso de construcción del poder sobre el gasto" que, en economías abiertas, termina siendo ineficiente: "Si usted aumenta el gasto en una economía con aprendizaje tecnológico lento, la gente compra el celular producido por China y su política ayuda a la industria del otro país y no a la suya".

Mario Cimoli es doctor en Economía por la Universidad de Sussex del Reino Unido, mantuvo una extensa trayectoria en la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), donde fue secretario ejecutivo adjunto entre 2017 y 2022, y secretario ejecutivo interino en 2022. Ha sido director de la División de Desarrollo Productivo y Empresarial desde 2010, enfocado en innovación y políticas industriales. También es profesor en la Universidad Autónoma Metropolitana en México y profesor invitado en la Escuela de Estudios Avanzados Sant'Anna en Pisa, Italia. 

Mañana usted va a dar una conferencia titulada "Consistencia temporal y restricciones de las políticas económicas progresistas para el desarrollo", ¿por qué no funcionaron?

Es uno de los primeros interrogantes que uno se hace cuando ha trabajado toda la vida sobre  lo que es el pensamiento estructuralista con un contenido fuertemente progresista. El tema de atribuir todas las responsabilidades al malo, decidiendo que el malo ya es malo y muy malo... es: ¿por qué las políticas no funcionaron? E ir a profundidad a por qué las políticas no funcionaron.

Por ejemplo, uno obviamente tenía el punto de vista progresista: mejorar o llevar a una mayor inclusión social o a una mayor igualdad en algún modo. El problema es que no se llegó a eso. Y la pregunta es: ¿por qué no se llegó a eso? Había una presión muy alta a la distribución, y no se llegó. La pregunta es por qué.

Y una de las condiciones fundamentales que uno, del punto de vista más progresista, más estructuralista, tendría que tener en mente, es que sin un aumento de la productividad, y sin una productividad genuina y aumento del empleo con mayor productividad, cualquier política social y de welfare es inviable. Eso es un punto fundamental. En vez, se continuaba con la misma política, y sucedió en todas partes de América Latina: no se puede distribuir, no se puede aumentar el gasto, si no hay un aumento de la productividad.

La pregunta es qué viene antes: ¿o el aumento del gasto social o la productividad? Y es un debate muy importante que el progresismo no lo tiene en línea actualmente. Cuando se debate, usted me dice que escucha un debate acá y alguien que está diciendo: "Si voy a llegar al gobierno, quiero tener una sociedad más igualitaria, quiero mejorar". Ahora, ¿cómo lo hago? ¿Aumento el gasto o aumento la productividad? Si tengo 100 pesos: ¿lo gasto en políticas que aumentan la productividad del empleo con alta productividad o lo utilizo como gasto social? Que no está mal, uno dice cómo tiene que tomar una elección de cómo hacerlo y no hacerlo, se pone realmente un problema de política económica.

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Y creo que eso no se comprendió. Se llegó a un ciclo vicioso que fue el aumento por el gasto y la construcción del poder sobre el gasto sin el aumento de la productividad. En última instancia, ¿por qué las políticas industriales, tecnológicas, productivas y de inversiones no funcionaron y se mantuvo por tanto tiempo una política de gasto social que, en algún modo, sí mejoró la distribución, pero no va a estar garantizada en adelante?

Entonces, el problema es comprender qué no funcionó. O sea, en economía progresista existen trade-offs, existen cosas que no se pueden hacer al mismo tiempo. Yo no puedo aumentar el gasto social sin aumentar la productividad en una economía que está abierta y está compitiendo con todo el mundo. Si esto no se entiende, todos los resultados de las políticas de futuro van a ser iguales. Entonces, lo primero que me tengo que preocupar es cómo concilio, cómo pongo juntas esas dos tipos de políticas. Esa es una.

Por ejemplo: ser keynesiano. No saben lo que es, pero son todos keynesianos. Usted va a un partido de fútbol y son keynesianos; los economistas son todos keynesianos. Ahora, ¿qué quiere decir ser keynesiano? Es ni bueno ni malo. Pero si usted quiere aumentar el gasto público en una economía que tiene una dinámica productiva, o un modelo de aprendizaje en la tecnología, en la producción, muy lenta, el gasto público se transfiere en gasto al exterior. Si usted aumenta el gasto y una vez que dio, la gente accede a los bienes necesarios, compra el celular producido por China y alimenta la producción de China. En algún modo, su política de gasto keynesiana ayuda a la política industrial del otro país y no del suyo.

Y cuando se continuaba con ese pensamiento, fueron otros grandes errores. Y el último diría de todos, es pensar que existe una política once and for all, para siempre, sin pensar que el contexto global no cambi. El contexto global cambia muchísimo, está cambiando ahora radicalmente. No es solo tener los actores que uno ve, sino qué está cambiando profundamente. Esas tres consideraciones son consideraciones fundamentales para tener un programa progresista, porque a mí lo que más me llama la atención es que ninguno dice "¿Qué voy a hacer?".

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Esto me suena a "las nuevas canciones" que Kicillof prometió en algún momento, pero no aparecen. Entrevisto a 2800 personas por año y no encuentro a nadie que me resuelva el dilema que usted plantea.

Usted le tiene que hacer la pregunta: "Usted tiene 100.000, le dejaron del presupuesto 100.000 más. Okay. Usted empieza a gobernar, perfecto. ¿Qué hace con esos 100.000? ¿Lo distribuye como gasto social dirigido a mayores salarios, o permite construir una política que, quizás pagando salarios también, pero sea orientada a lo productivo, a lo tecnológico?".

¿Y si hace mitad y mitad? Supongo que Lula, por ejemplo, hace eso.

Sí, pero no está creciendo como tendría que crecer. Usted sabe la dificultad que tienen las elecciones ahora con el tema de las clases medias. Entonces, tampoco el problema es mitad y mitad. Yo no le estoy diciendo que no haga mitad y mitad, o sea, puede hacer mitad porque evidentemente hay gastos sociales que son improrrogables y uno los tiene que hacer o hacer, pero no todos los gastos sociales.

O uno puede pensar a gastos sociales y a política de welfare que tengan una conexión con la política productiva. Fijese, por ejemplo, gran parte de las ciudades que tiene acá el tema de aguas negras, el tema de las viviendas, en vez de subsidio, ¿no podría tener una política social o con empresas o con manejo de recursos y empresas a terceros, lo que sea, de mejorar con mayor empleo, que sea productividad con empleo, con servicio? Hay un cierto tipo de política que se puede hacer. Si no se hace ese salto; en economías abiertas, vamos a quedar siempre enganchados.

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Hay distintos resultados de políticas progresistas. No es los mismos resultados que consiguió Sheinbaum o AMLO en México, los que consiguió Lula en Brasil, que los que consiguió el kirchnerismo en la Argentina. ¿Usted puede hacer alguna especie de evaluación comparada de si algunos funcionaron un poco mejor que otros y por eso fueron reelectos?

Empecemos de México, de arriba para abajo. México sí mejoró la pobreza, esto estamos seguros, ha mejorado. Pero no mejoraron las condiciones de la producción. O sea, la informalidad en México sigue siendo el 50-55% de la fuerza de trabajo. Uno. Dos, la tasa de crecimiento sigue estando en torno al 0,9 en promedio, sea del gobierno precedente que este gobierno. Y tercero, la productividad de las inversiones están en un jaque bastante complejo. O sea, llega la distribución, pero ¿qué es lo que permitiría a México de salir? Mayor inversión, mayor productividad y mayor absorbimiento del sector informal. ¿Esto está pasando? No está pasando.

Lula es una política mucho más conciliadora con la política industrial. De hecho es, diría yo, la más pragmática, la más consistente sobre eso. Hace, pero tiene una macro que le está debilitando el modelo. Si usted tiene una tasa de interés como la que tienen los activos, no hay inversión productiva que aguante la comparabilidad con la tasa de interés que están obteniendo los sectores financieros. Entonces ahí se genera otro problema. Ese problema es un problema estructural que hereda, pero como política de compensación me parece importante.

Y la última, la de acá, creo que el modelo se autoperfiló, se autoenroscó, se autopuso en una posición extremadamente voluntarista de lo que tenía que ser la política, sin entender que las políticas progresistas requieren de considerar lo que son trade-offs y los límites y los vínculos, y la consistencia temporal. Vuelvo a repetir: si usted quiere hacer una política, aumenta el gasto, perfecto; pero si usted no sabe producir lo que ese gasto requiere, usted no va a generar la producción para ese gasto. La consistencia de qué es una política para mejorar producción, aprendizaje y políticas más keynesianas es un tema importante.

Después es el tema de la inflación. Es fácil decir "la inflación tiene otras causas" y que el monetarismo se equivoca, pero en todos los países del mundo, casi todos los países, la corrigen con monetarismo. ¿Serán todos tontos? ¿Serán poco inteligentes? ¿El Banco Central Europeo es tonto? Son mucho más pragmáticos, eso es verdad, pero del pragmatismo a no entender que hay una componente monetaria, que no es todo, yo siempre pienso que la componente estructural es portadora de shocks muy fuertes,es un tema importante. O sea, el programa requiere: "Bueno, soy progre, soy estructuralista, quiero hacer esto". Ahora, ¿dónde tengo que comunicar a la gente la verdad, que tengo las restricciones? Porque hay también restricciones y hay trade-off. Trade-off quiere decir que usted no puede hacer una cosa al infinito.

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Cuando ve las políticas de Milei, ¿qué piensa? Usted decía que si invierto en ayuda social soy progresista. Si, por el contrario, invierto en aumentar la productividad, o sea, desarrollar la inversión, en ese caso soy de derecha. Uno podría decir de que Milei aumenta la producción o busca aumentar la producción mientras que al mismo tiempo también aumentó la cantidad de personas a las que asiste desde el punto de vista social. ¿Cómo ve usted la política de Milei hoy?

Me parece el otro extremo. O sea, es como decir: lo hace todo absolutamente el mercado. Como referirse continuamente a Adam Smith. Sí, Adam Smith está bien, es importante, ¿pero antes de Adam Smith vamos a decir que todos los economistas que produjeron trabajos de Adam Smith hasta hoy son todos inútiles? Como decir: la medicina antes de Adam Smith era buena, ahora no. Todos producen.

Y una de las cosas importantes es que no existe país al mundo que se haya desarrollado sin política industrial ni que haya hecho el catch-up. Estados Unidos mismo. Si uno lee a Hamilton y lee lo que hacía Hamilton, Hamilton le decía a los americanos: "No hagan lo que los ingleses dicen que tenemos que hacer. Hagan lo que los ingleses hacen". Y era el más industrialista. No se puede explicar la evolución del continente europeo en producción con Inglaterra después de la Segunda Revolución Industrial sin la política industrial.

Usted no puede explicar China sin política industrial. Usted no puede explicar Corea sin política industrial. Usted no puede explicar los países que crecieron sin política industrial. Y eso decir que lo hace todo exclusivamente el mercado, históricamente es un nonsense. Uno estudia la historia y se da cuenta que la política industrial es un componente. Ahora, es verdad también que el mercado juega un papel importante y la relación Estado-mercado se vuelve como el tema fundamental. Ahí es donde las dos composiciones, o una parte o la otra, tendrían que regular.

Hablábamos el viernes con Pablo Gerchunoff. Él hablaba, igual que usted, de la productividad y planteaba que la convertibilidad en los primeros 4 o 5 años no solamente estuvo sostenida por la venta de las joyas de la abuela, sino porque hubo un salto de productividad en el campo que permitió que la Argentina pasara a tener un aumento del producto bruto considerable por el aumento de productividad, y que eso se detuvo y que luego pasó lo que pasó.

Puedo decir que hay dos formas de encontrar qué distribuir: una, un aumento de la productividad de lo existente con nuevas tecnologías, nuevas herramientas; y otra es que le aparezca un Vaca Muerta o que usted decida cambiar las leyes y que la minería pase a ser importante como lo es importante en Chile. O sea, que le aparezcan nuevos recursos para poder no solamente aumentar la productividad de lo existente, sino con nuevos recursos. ¿Está la Argentina en la posibilidad de, hacia 2030, encontrar un salto en aquello que haya para distribuir porque genere más riqueza?

Tengamos en cuenta que el aumento de la productividad, aunque con políticas como fue después la convertibilidad, las restricciones son importantes, pero si la productividad no se difunde con el empleo de alta productividad, queda aislada. Son nichos; eso no hace el desarrollo. Hoy, por ejemplo, todos están discutiendo sobre el caso de Australia. Australia tiene grandes problemas de productividad y de difusión de la productividad en todos los sectores, y el tema recursos naturales está llegando a su límite.

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Entonces, el tema de solo exclusivamente ponerse sobre los recursos naturales sin pensar que la productividad se tiene que extender en todo el modelo económico, y que esa productividad tiene que estar acompañada de aumento de empleo con alta productividad o salida de la informalidad, es lo que hace el desarrollo, distinto a lo que piensa, por ejemplo. Lo que hay que entender en eso es que todos los países que hicieron catch-up, no es porque aumentó el sector de punta, es porque empezó a aumentar la productividad difundidamente en toda la economía. El empleo en un país de más de 45 millones de personas requiere que el empleo vaya y se distribuya con productividad en todos los trabajos. Esa es la política progresista que uno tiene que pensar con la política de welfare y con la política industrial, combinándolas las dos juntas.

¿Qué tiene que hacer el presidente que venga a suceder a Milei, si es eso sucede en 2027, para corregir el rumbo de Argentina?

Tiene que esperar que al menos el sacrificio del ajuste no termine en nada y mal. Y eso es una política de Estado. Yo preferiría que lo que se hace en un ajuste de este tipo no termine mal porque, incluso antes, todos pensaban: "El ajuste se tendría que haber hecho mucho antes de que llegara este gobierno". Entonces uno dice: que el ajuste no termine mal. Y de ese ajuste, ¿qué puedo construir manteniendo una estabilidad macroeconómica? Primer punto. Segundo: no es solo recursos, es incluso incentivos. O sea, ¿cómo hago para que aumente la productividad no en estos sectores de punta de recursos naturales, sino cómo hago para lograr que el empleo se empiece a crearse en casi todos los sectores y empresas?

Ese es el salto que se requiere. El que lo tiene que hacer es difícil y cuando está sentado tiene las presiones de todos, que cada uno quiere esto: el que le suban los aranceles, el que se lo bajen y se lo pongan, entonces se hace complejo. Yo quiero que al ajuste que esté le vaya bien, que la inflación se controle y que el mercado haga su trabajo en generación de empleos de calidad y el Estado haga su trabajo en el welfare. Esa una posición que tienen casi todos los socialdemócratas más o menos serios.

¿Qué pasa cuando usted escucha que critican a los socialdemócratas, a los republicanos, de "neoliberalismo de buenos modales", y que finalmente no logran cambiar nada y que han aceptado ser dominados por una escuela económica que les impide cualquier mejora de distribución?

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El kirchnerismo, le critica a Alberto Fernández y a Martín Guzmán que no llenaron la heladera como habían prometido. O sea, que finalmente no lograron ningún cambio en la distribución de la renta: que la cantidad de dinero que quedaba en el capital y la cantidad de dinero que quedaba en los asalariados, el porcentaje no lo modificó; que al fin y al cabo continuó las políticas  "de distribución de Macri". Entonces, la pregunta es esa. Finalmente, ¿había otra forma?

Que el capital genere renta y sea un capital innovador, no me preocupa. Que el capital genere renta por monopolios y por posiciones, me preocupa. No todos los capitales son iguales, ni toda la producción es igual, ni todas las tecnologías son iguales. Lo decía muy bien Schumpeter y lo explicaba muy bien. Cuando yo tengo una empresa que innova, que crea nuevas tecnologías, que va hacia adelante, que cambia, en el bien y en el mal, porque las tecnologías no son ni buenas ni malas, pero genera innovación y está en el mercado, bueno, esto está generando una renta de innovación y de tecnología que es muy importante. Si yo tengo empresas que solo generan por posición de monopolio o por relaciones con el Estado, ese es otro tipo de modelo de renta y generación de recursos. El primero funciona, el segundo funciona menos. Pero no todas las empresas innovadoras son siempre innovadoras. 

Al mismo tiempo hay una transformación estructural del capitalismo global que es muy profunda. Es muy profundo lo que está sucediendo en Estados Unidos. No es solo de Bide, es el cambio de un modelo productivo y tecnológico paradigmático completamente. Es como pasó con la máquina a vapor. Entonces uno dice: "Sí, pero tienen las tecnoempresas". Sí, pero son las que lideran, y entonces están cambiando todo el modelo productivo. Mientras ellos cambian el modelo productivo o se adaptan con ese modelo que es muy rupturista. Rappi y Uber y PedidosYa son empresas innovadoras que agregan renta, generan empleo. Yo, por cada Uber, preferiría mucho más empresas que estén ahora en lo espacial. No las definiría más ya innovadoras. Quizás al inicio sí, ahora no. Ahí tienes que preocuparte mucho por la distribución, por el salario, por el ingreso.

RM