El viernes pasado en la Cámara Argentina de Comercio Americana, en la AmCham, el presidente Javier Milei utilizó la famosa figura de atarse al mástil del barco para no escuchar los cantos de sirena. Son cantos que sugieren al conductor que cambie de rumbo.
Simulando ser Ulises u Odiseo, está atado al mástil para no escuchar cantos de sirena, y dijo esto en referencia a la idea de que hay gente que le sugiere que debe apartarse del rumbo y que debe escuchar a las sirenas que le sugieren que afloje un poco con cierto dogmatismo que maneja.
Milei siempre se inspira en situaciones de la historia o en héroes de la antigüedad para expresar de un modo imaginativo su misión en la política, que no es solamente administrar un país, sino cumplir un mandato histórico o divino. En esta oportunidad eligió el caso de Ulises u Odiseo, que es muy interesante por el hecho de que Ulises termina muy mal, termina pésimo. Él logra evitar los cantos de sirena, tanto él como su tripulación, pero termina muy mal, no solo termina muerto por una especie de profecía que pesaba sobre él, sino que luego lo envían al infierno por haber engañado, por haber sido un hábil engañador, un mentiroso.
Esta odisea que emprende el presidente Milei se puede resumir de esta manera, ¿puede Milei intentar que la Argentina se adapte a su rígido modelo de ideas o es el modelo rígido de Milei el que debería adaptarse a la Argentina tal como es? Ese es el tema.
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El experimento de Milei de meter a la Argentina en el embudo de sus rígidas ideas económicas, de su modelo teórico inconmovible. ¿Es viable o debe ser el modelo de Milei el que se adapte de un modo u otro a la realidad argentina con sus defectos y virtudes y al momento económico actual?
Hay algunos comentarios muy interesantes al respecto. Por ejemplo, Martín Rodríguez Yebra, de La Nación, escribió que en este panorama el dogmatismo es un lujo y que debiera aplicarse un poco más de pragmatismo y que hay gente que sospecha que Milei ya lo estaría haciendo.
Otro comentario muy interesante es el de Santiago Fioriti en Clarín, que dice que el manual libertario no resulta suficiente para dar respuesta a tantos buenos augurios que no los estarían acompañando. En junio de 2024, Milei anunció en La Rural que los tiempos de penuria que se habían producido como consecuencia del brutal ajuste los primeros meses ya habían quedado atrás. Tres meses más tarde, entrevistado por Susana Giménez, el presidente arriesgó: "El piso lo tocamos en abril y mayo, de acá para adelante solo quedan buenas noticias". Y en diciembre pasado, insistió: "Lo peor ya pasó", una frase que convendría archivar, que quedó maldita desde la época de Mauricio Macri, dice Fioriti.
El presidente dice escuchar: "emití un poco"; "afloja"; "dale a la maquinita". Y frente a esto invoca a la figura de Ulises u Odiseo.
Ayer el ministro de Economía Luis Caputo negó haber advertido en una reunión que hacía falta un acuerdo de gobernabilidad para reactivar la economía. Hace tiempo que se está hablando en los medios de que Caputo dice ya haber hecho todo lo que es posible hacer y no arranca.

Esta idea da vueltas en el plano periodístico, y ayer negó esta cuestión con un insulto adicional del presidente Milei, en referencia a un artículo muy interesante de La Nación, firmado por Jorge Liotti, un periodista de máximo nivel. Si hubiese una controversia, yo le creo a Liotti.
Liotti dijo ayer que Caputo planteó en una reunión del gobierno canjear un apoyo estructural en el Congreso para este año y para el próximo a cambio de un pacto político para no competirle en sus territorios en las elecciones provinciales a los gobernadores. Es decir, condicionó la suerte del plan económico a una estrategia política y agregó que el acuerdo debe cerrarse ahora y no el año que viene porque el programa necesita dar señales de sustentabilidad en un momento crítico, para poder enderezar las variables antes de que ingrese en Argentina el clima electoral.
De ser correcto el planteo de Jorge, Caputo estaría poniendo a la economía como una especie de víctima del desorden político que es la Argentina y de esta idea que enarbola el gobierno de que vuelven los K o que habría una inminencia de u golpe de estado.
Parece que esta idea no cayó bien en el gobierno, y que fue la propia Karina Milei la que manifestó su desacuerdo con Caputo y se interpretó también, según Jorge, que dos altos funcionarios que hablaron en los últimos días con el presidente interpretaron que avala la posición de su hermana y no la del ministro, no solo por su escasa vocación por los acuerdos políticos, sino porque tiene una visión más técnica de las prestaciones que ofrece el plan económico.
Caputo negó esta versión de mal modo, como es el modo de comportarse del gobierno. Escribió un posteo donde dijo "falsísimo" y agregó: "Dije públicamente que se venían los mejores 18 meses en décadas, se ve que este periodista ni siquiera se toma el tiempo de escuchar cuando yo hablo".
Y después una segunda reacción del presidente Milei, diciendo "basura inmunda de nuevo mintiendo", presumo que en referencia a Jorge Liotti, porque el término "basura inmunda" le había correspondido a Joaquín Morales Solá la semana pasada. "Obviamente estas mentiras están avaladas por editores delincuentes y de dueños de moral cuestionable".
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Supongamos, en beneficio del debate, que Jorge Liotti haya publicado una información incorrecta, cosa que no creo pero ponele, en ese caso ¿hace falta decirle "basura inmunda", "delincuente", "se ve que no leyó lo que yo digo"? se puede decir, esto no es correcto, Caputo no pidió un acuerdo político para sostener este momento complicado del plan económico, donde el barco de Ulises se está moviendo mucho.
Pero no, el mecanismo sigue siendo el insulto inapropiado para desmentir una información, que yo efectivamente creo en lo que ha dicho Jorge, porque es un periodista muy conocido y respetable.
Caputo ha cerrado un viaje a Estados Unidos, hubo señales de respaldo del Fondo Monetario a la Argentina, se supone que en el mes de mayo se iba a aprobar un desembolso por $1000 millones de dólares y está pendiente la información respecto a que la Argentina emita alguna clase de instrumento financiero con el respaldo de organismos internacionales para obtener más recursos.
Ha subido la deuda pública, muy poco. Lo importante de este dato es cual es el porcentaje de la deuda argentina respecto del PBI. Es cierto de que la deuda argentina ha subido unos $11 mil millones de dólares para totalizar $483.830 millones de deuda, pero esa deuda que parece gigantezca no llega al 60% del Producto Bruto. El punto acá está en la unidad de medida que se toma para medir el Producto Bruto y el porcentaje de la deuda sobre el Producto Bruto, y se está tomando un tipo de cambio oficial que está decididamente atrasado.
No estoy discutiendo la idea, por ahí es una gran idea que esté atrasado, pero con un tipo de cambio atrasado el PBI de Argentina supera $600 mil millones de dólares. Creo que es una ficción, pero Argentina se lleva bien con las ficciones.
Por lo tanto, esta reacción de Caputo y del presidente Milei fueron muy vulgares, inapropiadas, maleducadas. Del presidente Milei no me extraña, si me extraña del ministro Caputo que es una persona más educada.

Caputo dijo también que este año no habrá reforma tributaria y puso en stand by una eventual baja de impuestos. Esto choca con la idea central del gobierno respecto de que el problema del tipo de cambio no es tal cosa porque la Argentina está procurando obtener altos niveles de competitividad abriendo su economía, desregulando la economía en el plano local y bajando impuestos. Uno de los tres pilares del sostenimiento del tipo de cambio estaría siendo eliminado por Caputo, que es la baja de impuestos.
El salario, o los salarios, han vuelto a perder contra la inflación en el mes de febrero, según una medición tardía del INDEC. Los salarios registrados, no quiero pensar en los no registrados, han subido 1,8% en febrero contra una inflación del 2,9%. Por lo tanto, de acuerdo al INDEC, estamos viendo un deterioro del salario real contra la inflación.
Y el empleo privado formal creció, pero solo en cuatro provincias, han subido en las provincias que están involucradas en proyectos nuevos de minería o de petróleo, Río Negro y Neuquén, más San Juan y Santiago del Estero. En los 20 distritos restantes el empleo no ha subido o ha declinado.
En cuanto a las perspectivas de inflación, los analistas consultados por los medios dan cuenta de que ven difícil por un largo tiempo que la inflación baje del 2% mensual. Acá llega un lío porque apareció formalmente una persona que le propone al presidente Milei lo que el considera un canto de sirena.
Me refiero a Alejandro Werner, un economista que fue director del Fondo Monetario, que dijo en un reportaje con La Nación que "vale la pena demorarse tres años más en llevar la inflación a un dígito, que llevarla a un dígito en un año y que esa reducción sea insostenible en el tiempo como consecuencia del impcato recesivo en la economía". Esta frase es la que se contrapone a la idea de Milei de atarse al palo de su barco para no escuchar los cantos de sirena que le dicen "apartate un poco del rumbo porque así vas mal".
Puede ser que estemos en presencia de demasiado dogmatismo, y que el presidente intenta meter a la Argentina adentro de un conjunto de principios extremadamente rígidos y la Argentina presenta resistencias. O si al revés, el presidente debería adaptar su esquema a una realidad compleja.
AS/fl