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De misiles a ladrillitos, Irán está ganando la guerra de la información

La expression "leg godt" significa "juega bien", pero cuando se trata de la Guerra que mantiene en vilo al mundo, queda muy poco claro que se trate de un “juego limpio”. Cuando ganar atraviesa y desoye las barreras morales.

Tensión. Arriba, una lancha iraní sigue a un buque mercante. Foto: cedoc

El nombre LEGO proviene de la expresión danesa "leg godt", que significa "juega bien", pero "jugar" en la guerra no necesariamente significa limpio, y "bien" para ciertos contendientes supone ganar más allá de barreras morales. Para lograrlo no solo hay que lograr éxitos en el campo de batalla, en un mundo de información y desinformación constante, la disputa apunta también al espectro de la cognición humana, y nada más importante que tener los "juguetes" correctos de tu lado.

Irán mantiene una importante ventaja en la competencia por el sentido de la guerra. En los actuales enfrentamientos entre EE.UU., Israel e Irán tomaron protagonismo los videos del grupo iraní Explosive Media –una suerte de "ingenieros del caos"–, realizados con inteligencia artificial y los juguetes de la compañía para criticar y humillar el comportamiento estadounidense. La administración Trump respondió con videos construidos a partir de escenas de Hollywood, orientados principalmente a su audiencia doméstica. Sin embargo, esa estrategia no alcanzó el mismo impacto: las películas seleccionadas no son universalmente reconocidas, por lo que el mensaje para fuera de sus fronteras resultó limitado.

Irán, de Heidegger a Kant

Irán ganó un diferencial en el campo cognitivo-informacional con la elección de la estética de clásicos juguetes: logró hablarle al mundo entero y penetrar en occidente con el propio código cultural de su rival. Los personajes son reconocidos de forma universal e inmediata, lo que permite que el mensaje viaje con enorme rapidez entre audiencias occidentales y no occidentales.

Los datos ilustran la escala del fenómeno. La empresa de esta reconocida marca facturó 13 mil millones de dólares en 2025, aumentando sus ventas un 12% en un mercado estancado, con presencia en 130 países y consumidores que van desde niños hasta adultos. A ello se suman clones legales como COBI –que produce sets militares que la firma original no desarrolla por política interna– y réplicas no autorizadas como King o Queen.Este aspecto es importante, porque sociedades con restricciones comerciales, sanciones o dificultades de acceso a productos occidentales, como el caso iraní, donde el consumo se desplaza hacia mercados alternativos o réplicas.

Guerra asimétrica: la desventaja de Israel frente a Irán

Los misiles destruyen, los deepfakes paralizan, y los memes crean realidades alternativas que nos toman por asalto desde el humor o el drama. Las operaciones de influencia se revelan como un espectáculo cautivador en el que narrativas y nuevas tecnologías actúan como un brazo activo del poder, obligando a las FF.AA. a destinar recursos para ganar corazones y mentes o al menos contaminarlos con duda. 

Este comportamiento responde a la lógica de la memetic warfare, concepto analizado por Peter Singer y Emerson Brooking en LikeWar (2018). Los memes y videos realizados en un contexto de conflicto dejan de ser un simple factor humorístico para transformarse en “unidades de combate informacionales”. La lógica se asocia a tácticas de saturación narrativa, donde el efecto es acumulativo: cuantos más memes, videos y relatos circulan, mayor es la probabilidad de erosionar la legitimidad del adversario.

Además de las implicancias políticas, la compañía de estos juguetes queda atrapada en los entramados de las guerras informativas. El uso reiterado de su estética en contextos bélicos corre el riesgo de desgastar su imagen: de significar exclusivamente juego y diversión a compartir un universo semántico con violencia digitalizada y conflicto geopolítico.

Irán ha llevado la marca de esta empresa al frente comunicacional y la ha puesto al servicio de su operación de influencia. Es muy probable que estas historias breves concebidas por sus ingenieros del caos sean recordadas durante mucho tiempo y terminen siendo imitadas en los conflictos por venir, haciendo emerger una nueva cultura de la victoria digital.

* Mgs. y Profesores de Política Internacional de UCEMA