Siguiendo con la política maquiavélica, el presidente Javier Milei se metió en la discusión interna, que tiene un montón de derivaciones y cuestiones de fondo, que a mí me interesan poco. Se involucró en esta pelea que hubo y el espectáculo que ofreció el sector de la televisión y la radio, alineado con las diversas fuerzas del Gobierno, fue algo con lo que me reía solo.
Nicolás Márquez tuvo una intervención pública bastante intensa en los últimos días, pidiendo la renuncia de Manuel Adorni y maltratándolo mal, muy vulgar, más allá de que puede que tenga razón, con el argumento de que perjudica al presidente. El modo en el que lo hizo fue el mismo con el que habla esta gente.
Entonces, salió en su defensa Lilia Lemoine, el debate ocurrió en un programa de televisión, donde su conductor no sabía dónde meterse, con alguien que responde directamente a “las fuerzas del cielo” y otra a “las fuerzas terrenales”, hablo de Santiago Caputo y Karina Milei.
El presidente le dio la razón a Lemoine y esto derivó ayer a un espectáculo que yo pocas veces vi en la televisión, del periodista tratando de disculparse con el presidente por haber invitado a Márquez a promover la renuncia de Adorni. Es más, poco menos que lo sacaron del aire, yo que sé mirar la tv, veo poca, pero miro ciertos programas para entender qué es lo que piensa el Gobierno, como hacíamos con 678 ¿se acuerdan? Que era una cosa desopilante, pero lo veía para entender qué había en la cabeza de los Kirchner.
A raíz de todo esto, el presidente hizo una publicación en X con una especie de demolición celestial diciendo “Lilia tiene razón”. Y hubo una batalla campal patética entre sectores internos del Gobierno, a través del posteo y de los mensajes, de la violencia verbal, que derivó en una causa judicial, una cosa muy poco seria.
Porque los de Caputo se la agarraron con Sebastián Pareja, que es el armador de Karina Milei en la provincia de Buenos Aires, lo empezaron a amenazar por X, por teléfono, iniciaron una causa judicial donde citaron a declarar a los “tuiteros”.
Todo el periodismo alineado con el Gobierno no sabía qué hacer, entonces se la agarraron con Axel Kicillof. A mí lo que me llama la atención es con la exactitud con la que ciertos comunicadores dicen lo mismo a diversas horas del día, hasta usan las mismas palabras y los mismos videos.
Javier Milei rindió homenaje al papa Francisco en el Santo Sepulcro
Resulta que Márquez, que fue uno de los intelectuales de la “batalla cultural” de La Libertad Avanza, como pidió la renuncia de Adorni ahora no es funcionario del partido y como no lo es, no tiene derecho a hablar. ¿Cómo no tiene derecho a hablar? Hasta cuando a mí me insulta, tiene derecho a hablar.
El posteo de Milei decía “Muchas veces con toda la intención de ensuciar llaman a las personas a opinar sabiendo la respuesta que muchos usan para ganar cámara, como si fueran parte de La Libertad Avanza aun sabiendo que no lo son”: esto es contra Márquez, no solamente contra él sino también contra el que lo vaya a invitar.
Si uno sigue este razonamiento del presidente Milei, se acabó el debate público porque todo aquel que opine distinto a Milei es un tipo que está llamado “solo para ensuciar” y el presidente llama “ensuciar” a una crítica o en este caso un planteo que hizo Márquez, que es parte de la discusión pública.
Estoy seguro de que hay muchos más argentinos que se identifican con La Libertad Avanza que piensan más como Márquez que como Milei, en este caso en que Adorni se tiene que ir.