¿Quién controla el mapa emocional de la Selección Argentina?
La presión de ser arquero, la exigencia de los delanteros, el árbitro que es el frontón de toda la cancha y el estadio y un DT que, además de experto y maestro de ceremonias, también hace de papá y psicólogo. Cómo sobreviven nuestros cracks la tensión de cada partido.
En el fútbol y en cualquier deporte, el árbitro es parte de las reglas del juego; en este caso del fútbol. Pertenece a esas reglas y su función es impartir la ley que rige el juego. El árbitro, por supuesto, es odiado porque sale el equipo B y los simpatizantes del equipo A él silvan; y cuando el que sale a la cancha es el equipo A, también sucede, le silvan los simpatizantes del equipo contrario.
Pero cuando el que sale a la cancha es el árbitro todo el estadio le silva. El rechazo que produce el árbitro no es a la persona en sí, sino a la función que cumple, porque ell árbitro es el encargado de hacer cumplir la ley.
Y bueno, los seres humanos no estamos tan acostumbrados a respetar las leyes. Entonces se crean esos conflictos en los que la persona del árbitro es insultada por todos. Los jugadores también sufren, tienen más responsabilidades. El que sufre en primer lugar es el arquero porque tiene que evitar que su propio equipo pueda perder; y en segundo lugar, sufren los delanteros porque tienen que hacer los goles.
El Mundial nos une, la realidad nos divide
Por supuesto, dentro de todo equipo hay envidias y rivalidades. Eso nos pasa a todos los seres humanos y los jugadores son seres humanos que están dentro de un equipo de fútbol.
La función del técnico o del cuerpo técnico es atenuar estas envidias y enfocar a todos en la tarea.
Sí, ellos tienen mucha presión, y muchas veces se confunde y se cree que eso es malo. Sin embargo, hay jugadores y equipos que necesitan jugar bajo presión, con estrés; hay otros, en cambio, a quienes la presión los inhibe. De todos modos, este grupo está muy bien conformado. Los entrenamientos los dejan exhaustos y necesitan sus momentos de descanso. Ahí es cuando ven películas, usan sus redes sociales (se fijan mucho en las repercusiones de cada partido), hacen juegos y se comunican son sus seres queridos.
Los equipos y los jugadores -no todos tampoco- también tienen sus cábalas (velas, fotos, cruces, camisetas), objetos o rituales repetitivos que adquieren un significado especial, puede ser una camiseta, una cruz, una medallita, un gesto. Eso les baja la ansiedad, pero fundamentalmente las cábalas sirven para contrarrestar el miedo. Y está ligado al más ancestral de todos los miedos, el que uno tiene a la muerte que, en definitiva en este caso, sería perder.
Compañerismo y superación, los dos valores que la Scaloneta les transmitió a los argentinos
Entre las cábalas, vi de todo entre los jugadores que yo atendí. Una de las más graciosas es una muy habitual en el fútbol, la de poner las fotos de la familia debajo de las medias. Había un jugador negro que en los partidos usaba un calzoncillo rojo y los compañeros le decían “sandía”. Y en cada partido utilizaba ese mismo calzoncillo, nunca uno nuevo o diferente.
Yo no tengo confirmación de que a esta Copa Mundial los jugadores hayan viajado con un psicólogo profesional, porque creo que la Selección ahora no tiene un terapeuta que los acompañe en forma oficial. Es un grave error.
El problema es que cuando se le atribuye al director técnico la función de ser el psicólogo del equipo, ese desplazamiento de roles no permite que haya alguien que pueda escuchar a los jugadores de otra manera. Es la misma persona, con sus propias características, cubriendo dos trabajos y dos roles diferentes. El tema es que profesionalmente hablando, sólo está formado para una de esas tareas, no para ambas.
Muchos jugadores sí son atendidos en forma particular por psicólogos y varios incluso lo hicieron público, otros no. Pero como grupo, sería bueno tal vez que no se descuide en la Selección Argentina de Fútbol esa necesidad. Quien conduce el grupo es a quien corresponde tomar esa decisión, si lo creyera necesario.
Sigmund Freud decía que pensar en el futuro no es alentador, porque hay que elegir entre la esperanza y la desesperación, entonces no es alentador. El dice que hay que pensar en el presente.
*Piscólogo (Universidad Kennedy) psicoanalista, Piscólogo deportivo (MN 11556); ex psicólogo de Arbitros de AFA y del plantel de los Clubes Independiente, Platense, Ferrocarril Oeste y Deportivo Armentio; ex jefe de Servicio de Psicología del Sanatorio Municipal Dr. Julio Méndez y ex coordinador de actividades asistenciales del Hospital Borda
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