El caso de la mujer hallada maniatada y dentro de una bolsa

Estremecedores detalles del rescate de Tania: fingió estar muerta y sobrevivió

Estuvo tres días desaparecida. Fue hallada maniatada, golpeada y dentro de bolsas a la vera de un río en La Cumbre, a más de 80 kilómetros de su casa. Madre de cuatro hijos y trabajadora municipal, permanece internada bajo atención médica y psicológica y aún no pudo prestar declaración. La investigación, a cargo de dos fiscalías, se centra en reconstruir el recorrido que comenzó el domingo en el Parque Sarmiento, donde se reunió por primera vez con un hombre que conoció a través de una aplicación de citas.

Milagro. Tania presentaba golpes en la cabeza y distintas partes del cuerpo, pero todavía respiraba cuando fue rescatada por un vecino. “Está muy conmocionada y hoy no puede declarar”, reveló su abogada. Foto: cedoc

El movimiento fue mínimo, casi imperceptible. Estaba envuelta en una bolsa de residuos en medio de la basura y al costado del río San Jerónimo, cerca del cuartel de bomberos de La Cumbre, en la provincia de Córdoba. Un vecino que pasaba por el lugar notó que algo eso movía y eso permitió que hoy pudiera estar viva. 

Tania Suárez, la mujer de 35 años que llevaba tres días desaparecida y que fue rescatada con vida en condiciones extremas, sigue paulatinamente su recuperación, mientras los investigadores buscan identificar al hombre que conoció mediante Facebook Parejas.  

Según las fuentes, cuando los bomberos y la Policía llegaron al lugar, Tania estaba boca abajo, atada de pies y manos con cinta de embalar, con golpes en la cabeza y el cuerpo, y dentro de bolsas cerradas. Apenas podía hablar. Aun así, alcanzó a decir algunas palabras que hoy son claves para la investigación: mencionó un auto Audi gris, habló de dos personas y contó que se “hizo la muerta” para que dejaran de golpearla. “Se quedó quieta para que la dejaran de golpear”, reconoció su abogada, Daniela Morales, al reconstruir lo poco que pudo expresar en ese primer contacto.

El hallazgo ocurrió el martes pasado, pero la historia había comenzado mucho antes, el domingo, en la ciudad de Córdoba. Ese día, Tania había salido de su casa para encontrarse por primera vez con un hombre que conoció a través de una aplicación de citas. El punto de encuentro fue el Parque Sarmiento, a plena luz del día. Durante ese encuentro, mantuvo contacto permanente con su hija adolescente y con su hermana. Los mensajes que envió, hoy incorporados a la causa, reflejan una incomodidad creciente.

“Nada que ver con la foto de perfil”, escribió en uno de los mensajes Tania, y lo comparó con Marcelo Sajen, el violador serial que actuó en Córdoba a comienzos de los 2000. Más tarde advirtió que el hombre se estaba “poniendo denso” y que, si notaba algo raro, se iría. En otro WhatsApp, relató que le habían ofrecido una bebida con “gusto raro”. La familia sospecha que en ese momento pudo haber sido drogada.

El último contacto real con su entorno fue cerca de las 22.47 del domingo. Después hubo otros mensajes, pero sus familiares creen que no fueron escritos por ella. “Entendemos que en ese momento ya no tenía control del celular”, explicó su abogada, quien remarcó que el teléfono y el chip fueron descartados en distintos puntos de las sierras, lo que dificulta reconstruir el recorrido completo.

Lo que ocurrió entre el domingo a la noche y el martes por la mañana es clave para el futuro de la investigación. Las fiscales a cargo del caso trabajan con imágenes de cámaras de seguridad, registros de antenas y testimonios para intentar reconstruir ese tramo. No se descarta que Tania haya estado retenida contra su voluntad durante horas o incluso días. “Una persona maniatada, dentro de bolsas, no puede sobrevivir mucho tiempo. Hay que determinar cuándo la dejaron ahí y dónde ocurrió el ataque”, señaló Morales.

El rescate fue tan angustiante como azaroso. “Si ese hombre no veía que las bolsas se movían, hoy estaríamos contando otra historia”, señaló la abogada. De hecho, un dato le suma una cuota extra de terror: la zona donde fue rescatada Tania tenía alerta por creciente del río. De haber subido el caudal, la mujer no habría tenido ninguna posibilidad de sobrevivir.

Tras el hallazgo, Tania fue trasladada a un centro de salud de la zona y luego derivada a la ciudad de Córdoba. Desde ese día permanece internada, con asistencia médica y psicológica. Su estado emocional es delicado. “Está muy conmocionada, muy shockeada. Por criterio médico hoy no puede prestar declaración”, explicó Morales. La familia, por recomendación de los profesionales, evita hacerle preguntas. “Tratan de sacarla del tema, de protegerla”, agregó.

Tania es madre de cuatro hijos y trabajaba como becaria en la Municipalidad de Córdoba. Tenía un botón antipánico otorgado por conflictos con una expareja, aunque su entorno descarta que ese vínculo esté relacionado con el ataque. Para la querella, la hipótesis es clara: intento de femicidio. “Entendemos que hay una o varias personas libres que intentaron asesinar a Tania”, sostuvo Morales, y confirmó que pedirán ser tenidos como parte querellante.

La causa está en manos de dos fiscalías que trabajan de manera conjunta. Mientras tanto, la familia espera respuestas. “Es distinto saber que apareció viva a saber qué fue lo que realmente pasó”, dijo una prima de la víctima. Tania sobrevivió porque fingió estar muerta, porque alguien vio moverse unas bolsas y porque el auxilio llegó a tiempo. Ahora, la Justicia tiene la tarea de reconstruir cada paso para que el caso no quede impune. 

 

Un detenido por el femicidio de Camila Merlo

R.P.

La investigación por el femicidio de Camila Merlo sumó en las últimas horas un detenido. Se trata de un hombre de 30 años que fue apresado en la ciudad de Córdoba, cerca del lugar donde fueron encontrados los restos de la joven. 

Por el momento, la Justicia no informó cuál habría sido su participación en el femicidio.

El caso se conoció el 16 de noviembre pasado, cuando un perro halló restos humanos en un basural a cielo abierto del barrio General Urquiza. El macabro hallazgo derivó en un operativo policial que permitió identificar a la víctima a partir de un tatuaje que tenía en una de sus piernas.

Con el avance de los rastrillajes, días después se produjo un segundo hallazgo: manos, brazos y piernas fueron encontrados dentro de dos bolsas negras de consorcio, lo que confirmó que el cuerpo había sido desmembrado y descartado en distintos puntos de la ciudad. Ese dato agravó el cuadro y reforzó la hipótesis de un femicidio cometido con extrema violencia.

Camila, conocida por su entorno como “la China”, era trabajadora sexual, no tenía domicilio fijo y atravesaba una situación de alta vulnerabilidad social. Además, era madre de una hija. Esos elementos forman parte del análisis que realizan los investigadores para reconstruir el contexto en el que se produjo el crimen y los últimos movimientos de la joven.