Los dos conductores involucrados en el accidente de Bastian Jeréz dieron positivo en el test de alcoholemia

Los análisis se hicieron este lunes en el Laboratorio Químico de la Policía Científica de Dolores. El padre del niño, imputado en la causa judicial, dio negativo.

Bastián Jerez Foto: Redes Sociales

 

El caso del pequeño Bastián Jeréz dio un giro oscuro este lunes. Mientras el nene pelea cada segundo en un hospital de Mar del Plata, los análisis de laboratorio confirmaron que el alcohol fue protagonista en el choque. Naomi Quirós, quien manejaba el vehículo donde iba el nene, y Manuel Molinari, conductor de la camioneta que los embistió, dieron positivo en el test de alcoholemia. En una provincia donde rige el "Alcohol Cero", ambos manejaban fuera de la ley en una de las zonas más peligrosas de la costa.

Según los documentos judiciales, Quirós registró 0,41 gramos de alcohol por litro de sangre, mientras que Molinari marcó 0,25. Aunque los números parezcan bajos, en Buenos Aires la tolerancia es nula. Por su parte, el padre de Bastián, Maximiliano Jeréz, dio negativo para alcohol y todos los involucrados dieron negativo en el control de drogas. Sin embargo, los tres adultos siguen imputados en la causa que investiga cómo una tarde de vacaciones terminó en esta pesadilla.

Bastián, de apenas 8 años, recibió este sábado su sexta intervención quirúrgica. Esta vez los médicos realizaron una fijación en su columna cervical y una traqueotomía. Esta última maniobra, aunque invasiva, es clave para que el nene pueda recibir asistencia respiratoria de forma menos traumática, luego de que fallara un intento por sacarle el respirador artificial días atrás. Su estado sigue siendo "estable", pero la preocupación por posibles daños neurológicos crece.

El accidente ocurrió el pasado 12 de enero en "La Frontera", una zona de Pinamar famosa por la velocidad y la falta de controles. Allá, el UTV donde viajaba el nene (aparentemente sin casco) chocó de frente con una Volkswagen Amarok. El impacto fue tan violento que el menor necesitó un traslado de urgencia en helicóptero sanitario. Desde entonces, el Hospital Materno Infantil se convirtió en el búnker donde su familia espera un milagro mientras la Justicia analiza los restos de los vehículos.

En el plano judicial, el abogado de la familia Jeréz, Matías Morla, estuvo presente en los laboratorios de Dolores para supervisar que las pruebas de sangre no se contaminaran. A pesar de haber dado negativo en alcohol, el padre de Bastián continúa imputado por lesiones culposas. La fiscalía sospecha que no se respetaron las medidas básicas de seguridad para circular en un terreno tan hostil, lo que puso en riesgo la vida de su propio hijo.

Molinari, el conductor de la camioneta y empresario de Junín, rompió el silencio recientemente a través de sus redes sociales. En un breve mensaje, pidió "prudencia y respeto" para la familia del nene, mientras los peritos mecánicos terminan de determinar a qué velocidad circulaban ambos vehículos. Por ahora, el municipio de Pinamar y la Policía Bonaerense reaccionaron tarde: anunciaron multas más caras y el secuestro inmediato de vehículos para frenar la "locura" del verano.

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Del helicóptero a la terapia intensiva

La zona norte de Pinamar, conocida como "La Frontera", se transformó en un punto negro para la seguridad vial cada verano. Es un sector de médanos abiertos donde circulan cuatriciclos, UTV y camionetas 4x4 a alta velocidad, muchas veces sin respetar carriles ni medidas de protección. A pesar de las advertencias constantes, la falta de una regulación estricta en el lugar permitió que accidentes como el de Bastián se repitan año tras año.

El traslado de Bastián fue una carrera contra el reloj. Tras el choque inicial, fue operado dos veces en Pinamar, pero la gravedad de sus fracturas obligó a los médicos a pedir un helicóptero para llevarlo al Hospital Materno Infantil de Mar del Plata. Una vez allá, el equipo del hospital "Victorio Tetamanti" tomó el control de un cuadro clínico complejo que incluye múltiples fracturas y la necesidad permanente de soporte vital. A la fecha, el chico fue operado seis veces.

Tanto los conductores de los dos vehículos como el padre del nene enfrentan cargos por lesiones culposas. Esto significa que la Justicia cree que hubo una conducta negligente o imprudente (como manejar con alcohol o llevar a un menor sin casco) que provocó el daño. Aunque no hubo intención de herirlo, la ley busca determinar quién falló en su deber de cuidado para que un accidente de este tipo fuera evitable.

TC