Cambio de piezas clave

"Cirugía mayor" en la Casa Rosada: designaron a Fabián Fernández en Comunicación para oxigenar el área de Manuel Adorni

En medio de la investigación judicial que acecha al jefe de Gabinete por su patrimonio, el Gobierno rearmó su equipo de prensa. El nuevo secretario reemplaza a Javier Lanari y hará dupla con Adrián Ravier, bajo la creciente influencia del asesor Santiago Caputo.

Fabián Fernández Foto: Presidencia

En medio de la fuerte sacudida política que atraviesa por estas horas, la Casa Rosada decidió barajar y dar de nuevo en su estructura de medios. El Gobierno oficializó el desembarco de Fabián Fernández como flamante secretario de Comunicación y Prensa, una pieza que termina de reconfigurar un área que hasta hace pocos días era controlada con exclusividad por el actual jefe de Gabinete, Manuel Adorni.

El nuevo funcionario asume el cargo en reemplazo de Javier Lanari, quien dio un paso al costado este lunes tras desempeñarse durante dos años y medio como la incondicional mano derecha de Adorni en el armado comunicacional del oficialismo. El propio ministro coordinador utilizó su cuenta de la red social X para anunciar la salida, expresando su "enorme agradecimiento" por el tiempo de gestión compartida y deseándole éxito en sus futuros proyectos.

El posteo de Adorni en X

Esta profunda reestructuración en el área no es un movimiento aislado. Ocurre mientras Adorni intenta resistir la presión de la oposición derivada de una investigación judicial que analiza el crecimiento de su patrimonio personal. Si bien el funcionario logró aferrarse a la jefatura de ministros, la crisis lo forzó a ceder el manejo diario del relato oficial para intentar despegar a la administración del escándalo que lo rodea.

El primer paso de este recambio estratégico se había dado el último viernes, cuando se anunció que el economista y diputado pampeano Adrián Ravier tomaría la posta como nuevo vocero presidencial. Según señaló Clarín, fue el mismísimo Javier Milei quien convocó al legislador para que asuma el rol de cara visible del Ejecutivo frente a los periodistas en la sala de conferencias.

La respuesta de Marín al anuncio

Para respaldar la tarea de Ravier, la elección recayó sobre Fernández, un locutor de 35 años con amplio recorrido en la gestión institucional. Vinculado al PRO, forjó su carrera como el responsable de la comunicación de Néstor Grindetti en la intendencia de Lanús entre 2015 y 2023. Hasta hace unas horas se encontraba en las filas de YPF, participando del manejo de prensa de la empresa estatal que concentra la mayor pauta publicitaria de la era libertaria.

Su paso por la petrolera no solo le valió las felicitaciones públicas del CEO de la compañía, Horacio Marín, sino que le permitió tejer vínculos clave. Allá trabajó bajo la órbita de Guillermo Garat, un ex socio del influyente asesor Santiago Caputo, lo que representa una conexión fundamental para entender su llegada a la Casa de Gobierno en este delicado momento de transición.

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El desafío de resetear la agenda oficial

El objetivo principal de esta nueva dupla es sacar al Gobierno del rincón defensivo y volver a instalar sus propios temas en la conversación pública. La intención oficial es proyectar un mensaje enfocado en la estabilización macroeconómica y la recuperación de inversiones, en un contexto donde mantener el dólar a raya contrasta con una economía real que todavía muestra signos de recesión, evidenciados en la reciente caída del consumo por el Día del Padre.

Los nombramientos también exponen los constantes reacomodamientos de poder dentro de la sede gubernamental. Este lunes por la tarde, tanto Ravier como Fernández mantuvieron un encuentro en el salón Martín Fierro con Santiago Caputo. Este movimiento evidencia cómo el estratega presidencial busca ganar terreno e influencia directa sobre un sector que, históricamente, se movió bajo la órbita protectora de Karina Milei.

Con las piezas ya ubicadas en el tablero, el Ejecutivo apuesta a un esquema de borrón y cuenta nueva para mejorar su vínculo con la prensa. El éxito de Fernández y Ravier dependerá ahora de su capacidad para coordinar un mensaje unificado y blindar la agenda presidencial de los escándalos judiciales que aún persiguen al jefe de Gabinete.

TC