La CGT celebró el Día de la Lealtad con un ultimátum al PJ: "Dejen de lado los egos y las vanidades"
Desde el mítico Salón Felipe Vallese, la cúpula sindical exigió unidad de cara a las próximas presidenciales. Hubo duras críticas a la represión oficial en las marchas y un llamado a reconstruir un proyecto de país que resuelva la crisis.
El peronismo atraviesa horas de ebullición interna y la Confederación General del Trabajo (CGT) decidió usar la mística del 17 de octubre para “ponerle un punto” a la dirigencia política. Desde la histórica sede de la calle Azopardo, la central obrera conmemoró este viernes el Día de la Lealtad con un mensaje que sonó a ultimátum: le exigieron a las cabezas del partido archivar las disputas personales para enfocarse de lleno en la reconstrucción de una alternativa competitiva de cara a las próximas elecciones presidenciales.
El encargado de bajar el mensaje Salón Felipe Vallese fue Cristian Jerónimo, cotitular de la central obrera y referente del Sindicato del Vidrio. "La sociedad argentina está esperando otra respuesta de la dirigencia, no solo la gremial sino la política", disparó. En un pase de facturas directo a la interna del Partido Justicialista, el sindicalista exigió dejar atrás "los egos y las vanidades" y les recordó a los referentes con mayores grados de responsabilidad que existe la obligación de devolverle las oportunidades a la ciudadanía.
En la misma sintonía se pronunció Octavio Argüello, otro de los integrantes del triunvirato que lideró la ceremonia. Para el dirigente, el escenario actual empuja a las bases a la trinchera para "defender los derechos conquistados", pero advirtió que la única salida real a la crisis es netamente política. "El gran desafío es lograr la unidad", puntializó Argüello, y argumentó que el justicialismo cuenta con la ventaja histórica de tener "una doctrina" clara para ir contra el modelo vigente.
La línea discursiva de la tarde apuntó de lleno contra la gestión libertaria y el modelo económico. Jorge Sola, también parte de la cúpula, blanqueó la necesidad de armar "un proyecto de país que tenga a los trabajadores en el centro de la escena". Según su lectura, la reorganización del movimiento obrero y político es el único camino válido para poder darle pelea en las urnas a "un gobierno que nos es ajeno".
Lejos de las épocas donde el sindicalismo pujaba por nuevos beneficios, Jerónimo reconoció con amargura que, mientras en otros momentos se discutían mejoras, hoy el debate se reduce a "cómo sostener los derechos". En ese contexto de resistencia, aprovechó los micrófonos para repudiar el accionar de la Casa Rosada durante la reciente Marcha Federal Universitaria: "Meten infiltrados y todo su aparato represivo. ¿Hasta cuándo vamos a permitir esto? ¿Hasta cuándo vamos a mirar para otro lado?", se preguntó indignado ante la militancia.
Presencias de peso y la mira puesta en las urnas
La postal del encuentro en Azopardo no solo se nutrió de discursos efusivos, sino también de figuras históricas y del conurbano que aportaron peso político a la cita. En las primeras filas se acomodaron el ex presidente Eduardo Duhalde (quien viene mostrando asistencia perfecta en las últimas movilizaciones de la CGT), el ex jefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina y el actual intendente de La Plata, Julio Alak.
La provincia de Buenos Aires también dijo presente desde lo simbólico. Antes de que los oradores tomaran la palabra, la locución leyó un mensaje de adhesión enviado especialmente por el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, uno de los actores centrales en la tensa reorganización del mapa peronista. La frase que sobrevoló el salón y funcionó como hoja de ruta para los presentes fue tajante: "El peronismo tiene que volver a la Argentina, pero tiene que tener una certeza, tiene que ser de cara al pueblo y resolviendo los problemas de la gente".
El cierre del acto estuvo a cargo de Hugo del Carril (hijo), quien le puso voz a la clásica marcha peronista para sellar un encuentro que, más allá de la efeméride histórica, funcionó como un baño de realidad para un espacio político que busca sanar sus heridas y reagruparse a tiempo para las próximas batallas electorales.
TC
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