La Confederación General del Trabajo (CGT) desistió de realizar un acto masivo en una cancha de fútbol y organizará una doble celebración un día antes del 17 de octubre, en medio de tensiones dentro del peronismo. Habrá un acto formal en la sede de Azopardo y, horas después, un festival artístico gratuito en Chacarita. La decisión busca evitar un alineamiento orgánico en la interna del peronismo de cara al acto de Axel Kicillof.
Tras descartar la idea inicial de organizar un acto multitudinario en una cancha de fútbol como demostración de fuerza política, la cúpula cegetista optó por un formato desdoblado que combina un encuentro formal y un festival artístico, eludiendo así un respaldo unificado al acto que encabezará el gobernador bonaerense en La Matanza.
Las actividades se concentrarán el jueves 16 de octubre. Por un lado, la central obrera realizará un acto institucional en su histórica sede de la calle Azopardo 802, donde hablará el triunvirato integrado por Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello. Los organizadores adelantaron que este cónclave mantendrá un perfil sobrio, sin la presencia de bombos ni el tradicional cotillón peronista.

Por otro lado, a partir de las 17, la CGT pondrá en marcha el denominado "Fuerza Festival" en un predio ubicado en el barrio porteño de Chacarita. Este evento cultural de entrada libre y gratuita servirá para la presentación oficial de FUERZA, la nueva plataforma cultural de la central gremial, y contará con una grilla musical que incluirá shows de rock, cumbia, rap y la participación de reconocidos artistas y DJs como La T y La M, La Bomba de Tiempo, 1915 y Willy Bronca.
La diagramación de este festejo responde a las diferencias internas que cruzan a la conducción sindical respecto al escenario político nacional y al armado electoral de cara a 2027. Mientras un sector impulsaba la participación orgánica en el encuentro convocado por Kicillof, otros dirigentes rechazaron la falta de definiciones institucionales de la central obrera frente a la interna del PJ y prefirieron otorgar libertad de acción a cada gremio, en un contexto donde los sindicatos buscan evitar quedar marginados de las discusiones políticas y de las futuras listas de candidatos.
Desacuerdos por el liderazgo hacia 2027 y el reclamo gremial de protagonismo político
Las diferencias dentro del peronismo que condicionaron los festejos de la CGT se originan en la falta de un liderazgo unificado y en los cortocircuitos por la exclusión del sindicalismo de las principales mesas de decisión política del Partido Justicialista. Sectores de la cúpula gremial reclaman un lugar de peso en el armado de listas de cara a 2027 y reprochan a los dirigentes políticos haberlos marginado de encuentros clave, como la cumbre realizada en el hotel Emperador, donde se discutieron estrategias partidarias y parlamentarias.
A este malestar se le suma la división respecto a las preferencias electorales para la presidencia. Mientras sectores alineados con Hugo Moyano y Héctor Daer respaldan el proyecto político de Axel Kicillof y pretendían que la central obrera concurriera en bloque a su acto en La Matanza, otros espacios gremiales recelan del armado del gobernador, promueven a dirigentes alternativos o mantienen conversaciones con otros postulantes y outsiders, obligando a la CGT a optar por la libertad de acción para evitar una ruptura interna.
La estrategia de la CGT con "FUERZA": instalar una plataforma cultural propia para disputar sentido político
Más allá de la coyuntura electoral y la pulseada con los gobernadores, la decisión de lanzar el festival artístico en Chacarita marca la consolidación de FUERZA, la nueva plataforma cultural impulsada por la central obrera. Con este espacio, los sindicatos buscan modernizar sus herramientas de comunicación e interpelación social, articulando la música, el arte y el debate ideológico bajo una identidad común.
Esta jugada tiene antecedentes directos en la gestión gremial reciente: el año pasado, la conducción de Azopardo ya había evitado los formatos tradicionales al conmemorar el 17 de octubre mediante una intervención artística callejera que incluyó espectáculos de danza, teatro y tecnología de mapping proyectada sobre su propio edificio histórico. De este modo, la cúpula sindical intenta disputar sentido por fuera de la clásica liturgia partidaria, apostando a formatos masivos y juveniles para reposicionar al movimiento obrero en la agenda pública.